Se elevó una iniciativa a la Legislatura de la Ciudad para declararlas de interés cultural.
Los diputados porteños por Unión por la Patria Juan Pablo O’Dezaille y Juan Manuel Valdés presentaron un proyecto en el Parlamento local para declarar de interés cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las actividades de la Biblioteca del Parque Avellaneda, ubicada en la Casona de los Olivera.
La Biblioteca está administrada por uno de los ejes de la Mesa de Trabajo y Consenso (MTC), consolidada en la Ley 1153 como una instancia de participación abierta y pública ad honorem para la planificación-gestión, monitoreo y orientación del Plan de Manejo, integrada por funcionarios y vecinos u organizaciones barriales. Y figura en una propuesta llamada Medioteca en el Plan de Manejo del espacio verde.
“Desde los inicios de la concepción del Plan de Manejo del Parque Avellaneda, siempre estuvo presente la idea de desarrollar una biblioteca que funcionara como un servicio para la comunidad dentro del ámbito público de participación en la gestión del Parque”, menciona el escrito.
Su punto de partida fue en el año 2005 se realizó un trabajo de campo para ver cuáles eran las necesidades lectoras de la zona. Y a partir de allí es cuando se empezó a diseñar una Medioteca especializada en arte, lectura recreativa, historia y medioambiente, hasta que fue aprobado en asamblea.
Los legisladores también citan en el documento las palabras de Josefina Mandaradoni, una de las impulsoras de la iniciativa, que fueron publicadas en “Parque Avellaneda rieles de patrimonio” por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la CABA: “Hoy en día es un espacio de posibilidades y no una simple colección de libros. Es un sitio de electores y elegidos que pueden comprender el pasado y la historia de esta área para compartirla con otros y juntos conocer el desafío de ver un futuro disponible”.
Y agrega Mandaradoni: “En esta etapa cumplimos con el primer objetivo: planificación, acopio de material bibliográfico y del mobiliario por medio de donaciones y recopilación de documentación. En sus actividades se invita al público a relacionarse con la lectura de diferentes maneras: talleres, encuentros de narración oral, actividades de relación entre texto e imagen y propuestas para niños y adultos, en donde se puede disfrutar de los libros y actividades relacionadas con el arte, el juego y las palabras”.
Pero un incendio en la Casona en el 2012 y el fallecimiento de Josefina frenaron el proyecto, ya que no había quien pudiera llevarlo adelante.
Hasta que en 2018 asumieron el desafío de recuperar su funcionamiento un grupo de trabajo voluntario conformado, en primera instancia, por docentes, recreadores y bibliotecarios, a los que luego se le sumaron vecinos que se entusiasmaron con la idea.
Luego de ser aprobado en el Plenario N° 230, volvió a funcionar los días sábado y domingo por la tarde. Y se inició una reformulación, con agregado de actores (Junta de Historia, articulación con el Grupo de Trabajo y Plan de Manejo), limpieza, revisión, y recuperación de inventario y cualquier otra documentación.
En el marco de esa reforma, también se propusieron relevar y analizar la colección existente (libros, publicaciones periódicas, multimedia) y los recursos con los que cuentan (mobiliario, computadoras, etc); recuperar y actualizar la base de registros; definir las necesidades que enfrentan; armar estrategias de difusión; pensar cómo articular el archivo histórico existente, el de la mesa y demás instituciones relacionadas, para que tome el rol de custodio y difusor del acervo perteneciente al parque; y comenzar un proceso de digitalización.
“Plantearla como lo que debe ser una biblioteca en la actualidad: un establecimiento que trascienda las (aún fundamentales) actividades de preservación, registro y préstamo de material, para convertirse en un lugar donde la actividad cultural y la interacción entre las personas sea cotidiana; un emplazamiento donde desarrollar talleres que tengan que ver con la literatura, la oralidad, la creatividad, y la cultura del libro; un espacio abierto a las sugerencias, al intercambio, al debate y a la participación”, sostienen desde la administración del sitio, según lo menciona el escrito presentado el la Legislatura.
Los diputados concluyen: “La trayectoria y el valor intrínseco de la Biblioteca del Parque Avellaneda merece ser destacada por su contribución a la comunidad, por su valor educativo y social, y por el compromiso de los distintos actores que a lo largo de toda su historia han asumido una labor que aporta al acrecentamiento del acervo cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por esto, solicitamos el acompañamiento del presente proyecto de Declaración”.
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