Según los datos de la Ciudad, la mujeres son más afectadas por la precariedad

El informe “8 de marzo: Día Internacional de la Mujer 2021”, realizado por la Dirección de Estadísticas del Gobierno porteño muestra que, a pesar de que hay más mujeres escolarizadas y egresadas de universidades, tienen un menor índice de empleo y perciben menos salario.

En la semana del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) publicó el informe que revela que las mujeres ganan menos, ocupan menos puestos directivos y están peor económicamente.

El objetivo del documento es ofrecer una serie de indicadores -desagregados por sexo- para contribuir al análisis de la situación y al rol actual de las mujeres y de los varones de la Ciudad, a la vez que busca contribuir al monitoreo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, en particular, al quinto objetivo que propone “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.

Este año la publicación se actualizó para presentar diversos indicadores, tales como autonomía económica, autonomía física y autonomía en la toma de decisiones.

Los datos revelan que el porcentaje de jefas femeninas sobre el total de jefaturas del hogar era del 40,8%  en 2010 y del 48,2 en 2019, lo que quiere decir que hay un aumento del casi 10% en cuanto a mujeres que se hacen cargo y son la principal fuente de ingresos en una casa.

Los tipos de hogares en los que predominan las jefas mujeres son los extendidos compuestos con núcleo incompleto, que son los compuestos por el jefe (sin pareja), familia nuclear (hijos), familia no nuclear y otros no familiares, con un 83% y un 17% de hombres. Le sigue el nuclear con núcleo incompleto, es decir, madres con hijos, en un 81%, mientras que los hogares con padres solteros con el 18%.

En cambio, los hogares en los que predominan los jefes varones son nuclear con núcleo completo (pareja e hijos), en un 71%.

Pero las mujeres no sólo se hacen cargo de hogares con más integrantes según las estadísticas, sino que perciben menos ingresos. El 5% tiene ingresos menores a la Canasta Alimentaria de la Ciudad (incluye alimentos y bebidas como para satisfacer las necesidades básicas), un 17% no llega a cubrir la Canasta Alimentaria y de Servicios del Hogar (alimentos y servicios básicos como alquiler, expensas, electricidad, gas y agua, el transporte público y las comunicaciones) y a un 21% no le alcanza para la Canasta de Bienes y Servicios Mensuales (bienes y servicios no durables que el hogar debe adquirir en forma mensual, como el mantenimiento del hogar, educación, servicios de esparcimiento y bienes y servicios para el cuidado personal).

Por último, el 29% tiene ingresos menores a la Canasta Total (bienes y servicios que un hogar debe consumir durante el transcurso de un año, como la renovación del equipamiento de la vivienda, los servicios para la salud o la indumentaria). El porcentaje de mujeres que logran costear la CT es del 70%, mientras que en los varones ese número se eleva a 77%.

Además, hay un 29% de mujeres asalariadas en condición de precariedad. En los hombres el dígito es del 24%.

Las cifras también revelan las diferencias económicas de las distintas áreas de la Ciudad: en Zona Norte el 52% de los hogares tiene a una mujer como principal perceptora de ingresos, en la Zona Centro el guarismo es de 47% y en Zona Sur del 44%.

En cuanto a la inserción laboral, la tasa de empleo femenina es 53% y la de desempleo del 9%, en tanto la masculina es del 67% y del 7% respectivamente.

En relación a los cargos que ocupan cada uno, se observa que solo el 2,7% de la mujeres tiene el rol de directivo, el 1,7% ocupa jefaturas intermedias administrativo-contables, el 3,3% jefaturas intermedias de producción de bienes y servicios, el 32,8% ejecuta tareas administrativo-contables (el único cargo en el que supera en número a los hombres) y el 59,5% hace tareas de producción de bienes y servicios.

La brecha de género en los ingresos laborales de la población es del 21% para mujeres de 10 a 64 años y del 42% para las de más de 65 comparados con sus pares masculinos.

Sin embargo, la mayor tasa de escolarización la tienen las mujeres: de la población de 25 a 29 años que completó el nivel universitario, el 60% es femenina y 40% masculina. Aunque la cifra comienza a descender en la medida en que la edad va aumentando.

Así, en el rango etario de 30 a 34, el 58% de los egresados son mujeres y el 42% hombres, mientras que en la categoría de 60 a 69 son 48% mujeres y 52% hombres, y de 70 a 79 son 43% y 57%.

Esta tendencia a una menor calificación según edad, también se ve en el estudio del promedio de años de escolaridad de los ciudadanos de 25 y más. En el 2002, los hombres estudiaban en promedio 12,2 años y las mujeres 11,5. Para el 2019, esta cifra se emparejó a 13,4 para ambos sexos.

De esta manera se muestra que, a medida que pasan los años, cada vez más mujeres acceden a la educación superior.

Aunque el cuidado del hogar y de niños menores sigue siendo un sesgo de género en cuanto al ingreso en el mercado laboral o al estudio. Según los datos de la DGEyC, un 67,4% de las jóvenes entre 15 y 29 años que no trabajan ni estudian viven en un hogar con niños menores de 13, en tanto que en los jóvenes esta cifra disminuye al 38,5%, lo que podría indicar que son las mujeres quienes se dedican mayormente a la crianza de niños y las tareas domésticas.

Todos los datos se pueden encontrar en la página de la la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad.