Los Consejos Consultivos de las Comunas 9 y 10, integradas por vecinos, convocan a un encuentro con técnicos de la Comisión de Participación Ciudadana de la Legislatura porteña.
El próximo martes 22 de octubre a las 18:30 en el barrio Vélez Sársfield se desarrollará una reunión informativa sobre las modificaciones al Código Urbanístico (CUR), que regula el uso y la edificación del suelo en la Ciudad y debe ser actualizado cada cuatro años por ley.
Organizada por los Consejos Consultivos de las Comunas 9 y 10, la cita será en el Club Villa Luro, ubicado en Bermúdez 526. En el encuentro estarán presentes técnicos de la Comisión de Descentralización y Participación Ciudadana de la Legislatura porteña, que tomarán las opiniones de los vecinos y las elevarán a la Comisión de Planeamiento Urbano del Parlamento.
El CUR presentado por el Ejecutivo fue aprobado en primera lectura a principios de octubre. Ahora debe pasar por la audiencia pública y luego volverá al recinto para su resolución definitiva.
La audiencia será el 6 de noviembre y para asistir hay que inscribirse a través de la web hasta el 31 de octubre. El día del debate también se transmitirá en el canal de Youtube de la Legislatura.
Uno de los principales cambios impulsados en el escrito es la reorganización de las Unidades de Sustentabilidad de Altura Baja (USAB), a través del cual las alturas se ajustarán priorizando las escalas barriales. Pasarán a ser tres medidas:: USAB 0 (para construcciones hasta 9 metros), USAB 1 (hasta 12 metros) y USAB 2 (hasta 14,60),
Este aspecto intenta dar respuesta a la creciente preocupación de vecinos sobre el incremento de grandes establecimientos que impactan en la identidad de diversas zonas. Sin embargo, la medida no incluye avenidas, donde sí se podrán realizar inmuebles de altura.
Además, se recuperaron los centros libres de manzana, que son los espacios de suelo verde absorbente que habían sido limitados en el Código vigente desde 2018, y se reincoporó la “capacidad constructiva adicional”, una herramienta que busca revitalizar centros comerciales barriales y áreas del sur de la CABA a partir de un estímulo a los desarrolladores para que inviertan en esas zonas y reciban beneficios para emprender en polígonos con más densidad urbana.
El proyecto también tiene un anexo específico en el que promueve la conservación y revalorización del patrimonio urbano mediante la catalogación definitiva de 4.354 inmuebles con valor arquitectónico, que hoy están en el catálogo preventivo.
Por su parte, el trabajo legislativo dejó sin efecto la propuesta de poder levantar edificios sin balcones en zonas residenciales, se quitó la posibilidad de avanzar en los englobamientos de parcelas por encima de los 2500 metros cuadrados y se sumó la denominación como “áreas de desarrollo prioritario” a un sector del barrio de Constitución y el polo industrial de la Avenida Avellaneda, en Flores, para estimular ambas zonas.
Sin embargo, desde agrupaciones sociales como el Observatorio del Derecho a la Ciudad denunciaron que la propuesta del Código no mejora en ningún aspecto la calidad de vida de los ciudadanos, que para confeccionarlo no se respetaron los mecanismos de participación, ya que no fue discutido con anterioridad en las comunas ni en los Consejos Consultivos, que no existe un diagnóstico que explique los motivos de las modificaciones introducidas y que no incrementa ni mejora los espacios verdes.
Además, aseguran que hubo grandes temas que quedaron por fuera de la propuesta, como la crisis habitacional, colapso de la infraestructura de servicios públicos, infraestructura verde, planificación frente a la crisis climática y pandemias, actualización del Plan Urbano Ambiental, aprobación del Código Ambiental y del Modelo Territorial, control de los daños generados por la construcción de edificios en obras linderas, incompatibilidad de usos por saturación, etc.
