El trabajo de la Mesa de Salud del barrio Cildañez no terminó en la reapertura del centro. En medio de la pandemia de coronavirus, buscan mantener las redes que generaron luego del accidente.
El martes pasado se cumplieron dos años del terrible incendio que afectaría a todo Villa Cildañez (Parque Avellaneda, Comuna 9). El Centro de Salud y Acción Comunitaria n° 14, ubicado en Saravia y Horacio Casco, quedó destrozado luego de un accidente que demostró, según apuntan los trabajadores, las malas condiciones estructurales con las que contaban.
Luego de una gran lucha por parte de vecinos y profesionales del establecimiento, el CeSAC 14 reabrió en noviembre del año pasado en un terreno lindero. Pero hasta el día de hoy, la Mesa de Salud reclama que la obra del Centro Médico de Especialidades Ambulatorias (CEMAR) -que iba a realizarse en el espacio que quedó libre luego del siniestro- está abandonada desde antes del comienzo de la pandemia de coronavirus, a pesar de haber sido muy promocionada por el Gobierno porteño.
“Siempre hubo problemas con la empresa que hace el CEMAR, que es la misma que hizo el CeSAC. Hasta se declararon en quiebra. Cuando nosotros nos mudamos, habrán trabajado un mes más, y después la obra quedó abandonada literalmente. Tuvimos que plantear que era un foco muy importante de formación de mosquitos, que era y es una situación bastante problemática en la Ciudad. Actualmente no tiene ni sereno, que se dejó de presentar por falta de pago”, le comentó a este medio una de las trabajadoras del espacio.
Y agregó: “El CEMAR fue algo muy prometido y promocionado por el Gobierno de la Ciudad, y ahora hay un terreno baldío sin una proyección clara de lo que va a suceder y otra vez el corrimiento de la Mesa, como ese espacio de planificación y gestión participativa. Retomar ese tema es un pendiente para cuando la pandemia pase”.
Sin embargo, después del fuego se generó un acercamiento entre los profesionales y los vecinos de Villa Cildañez. La agrupación que comenzó ligada a la lucha por la reapertura del establecimiento generó nuevas iniciativas y actividades, como la creación de una huerta, un mural y hacer del terreno lindante un espacio verde para el barrio.
“El CeSAC 14 era más distante, no era un centro de salud muy accesible. El accidente cambió esa perspectiva para bien y se conformó un espacio de organización barrial, comunitario e intersectorial, porque toda la organización posterior fue pura y exclusivamente de los trabajadores y de los vecinos, que nos montamos al hombro esa tarea. Queda mucho por hacer, porque es un recorrido”, destacó la profesional.
A pesar de que el trabajo de la Mesa se vio interrumpido por la Emergencia Sanitaria, sigue en funcionamiento un núcleo más cerrado de la organización, con el objetivo de debatir diversas cuestiones, como el seguimiento de casos y la situación de vulnerabilidad del barrio.
Según le dijeron a AVISPADOS, quedará pendiente no perder la participación de la comunidad en las políticas de Salud, y retomar una mirada de prevención y promoción, y no sólo curativa.
El CeSAC 14 en la pandemia
En el contexto actual, el grupo de profesionales se dividió en dos grupos, que se turnan por semana. Los días que no se encuentran en el establecimiento, están en los DetectAR o Post DetectAR.
“La realidad es que hoy la emergencia sanitaria se lleva toda la atención. Disponemos de menos tiempo para otras cuestiones porque los profesionales son la mitad. Todo eso está funcionando con un protocolo generalizado, con las dificultades de refuncionalizar lo que es el centro de salud, porque hay muchas atenciones que, lamentablemente, quedan rezagadas. Eso en algún momento lo vamos a tener que estudiar porque va a tener consecuencias”, explicó la trabajadora.
Quienes llegan con alguna sintomatología antes del mediodía son trasladados al DetectAR de Villa Lugano, donde se les hace el hisopado. Y para quienes llegan después de ese horario se piden los traspasos en taxis, que los derivan a Unidades Febriles (generalmente en el Hospital Piñero o el Álvarez).
También están funcionando los Post DetectAR, donde se comunican con los contactos estrechos convivientes de un caso positivo, para hacerles un test de saliva a domicilio.
“La Mesa ayudó mucho en este proceso. Sobre todo al principio, cuando teníamos que buscar los casos a los domicilios, porque facilitaron mapas de la zona, por un mapeo que ellos habían hecho, que consignaba pasillos que no figuran en los mapas ‘oficiales’. Eso fue también un buen trabajo que se hizo conjuntamente con la comunidad y las organizaciones del barrio”, enfatizó.
