Acusan al Mercado de Hacienda por contaminación de aguas en 2017 y 2018

El juez federal Sebastián Casanello procesó por segunda vez a Roberto Juan Arancedo, presidente del establecimiento en ese periodo, por la supuesta infestación con efluentes de los corrales de vacunos.

En medio del proceso de traslado del Mercado de Liniers S.A. de Mataderos a Cañuelas, la Justicia acusó al entonces titular de la empresa de contaminar el arroyo Cildañez, que se extiende por más de 11 kilómetros y pasa por el barrio de la Comuna 9.

La denuncia sostiene que, entre abril de 2017 y marzo de 2018, Arancedo volcó al torrente lindero los “efluentes líquidos provenientes de corrales de ganado vacuno generados a su vez por el lavado de camiones y escurrido de agua en el sector de corrales y atracaderos, sin el permiso correspondiente y en infracción a la normativa ambiental”, según el fallo.

La descarga de líquidos debe ser previamente autorizada por los organismos de control. Y la infestación en perjuicio de la salud puede implicar penas de entre tres y 10 años de prisión, de acuerdo con la ley de residuos peligrosos.

Este es el segundo procesamiento a Roberto Arancedo. La causa se inició en junio de 2018, tras una denuncia de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente. Y el entonces titular del Mercado de Hacienda fue procesado en octubre del 2019 como “responsable de la comisión del delito de contaminación de aguas” del mismo arroyo.

En ese momento, el juez le prohibió al empresario salir del país, le dictó un embargo de 5 millones de pesos y determinó un embargo idéntico contra la compañía que administra el Mercado de Liniers.

Para tomar las medidas, el letrado se basó en nueve informes de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) y la Agencia de Protección Ambiental (APRA) de la Ciudad, que midieron los niveles de toxicidad de los fluidos volcados y demostraron que superaban el límite admisible de sulfuro, DQO (demanda química de oxígeno), fósforo total y coliformes fecales, así como de nitrógeno amoniacal y DBO5 (demanda biológica de oxígeno). 

En una de las tomas detectaron más del doble de fósforo tolerable y, en otra, 11 veces el máximo permitido, de acuerdo con el fallo.

Ahora el caso está camino a un juicio oral y público que aún no tiene fecha de inicio y cuyos trámites están en etapa preliminar. En esta ocasión, se amplió la acusación contra Arancedo y se duplicaron ambos embargos en pesos. 

El magíster sostiene que la empresa que presidía “también había volcado líquidos con sustancias contaminantes por encima de los valores permitidos por la normativa”.

Enrique Munilla, el abogado de acusado, sostuvo en CNN que el ex presidente niega ser responsable, y que las aguas del Arroyo Cildañez ya están infectadas cuando pasan por las inmediaciones del predio.

Ante el juez Casanello, Munilla argumentó que “se había implementado con la participación de distintos organismos un sistema de tratamiento de los fluidos por medio de geodesecadores -mangas que filtran las sustancias-, el cual entendía que resultaba eficiente y suficiente a fines de satisfacer los estándares de protección ambiental”.

Y agregó que en años anteriores a las denuncias, autoridades y funcionarios de diversas áreas ya tenían conocimiento del vuelco de los efluentes y del sistema de tratamiento adoptado y que no habían presentado quejas en su momento.