Luz de Fuego: el rito volvió a ocurrir

A pesar de la pandemia y la cuarentena, los actores culturales de Parque Avellaneda se organizaron para realizar la Fogata de San Pedro y San Pablo de manera virtual.

El sábado pasado se llevó a cabo el tradicional rito Luz de Fuego de Parque Avellaneda, Comuna 9. La Fogata de San Pedro y San Pablo se realiza cada junio en distintos lugares del país, pero debido al coronavirus y el aislamiento social, preventivo y obligatorio debieron buscar otras formas de encontrarse a quemar las miserias.

Y así lo hicieron. Los actores culturales decidieron hacerlo de forma virtual. Dos semanas antes del evento comenzaron a convocar a todos los interesados a construir su propio Fantoche de las miserias, ese muñeco que recorre el barrio y luego se quema en el espacio verde todos los años, y el sábado a las 19 todos encendieron unas pequeñas fogatas, cada uno desde su casa, en ollas, parrillas o platos.

“Como los ritos no hay que perderlos, y deben seguir, decidimos hacerlo en forma virtual. Y que además sea un momento para transformarlo en un hecho solidario. Es así que empezamos dos o tres semanas antes invitando a la gente a construir su fantoche, ese que se revela pero que es vencido con el fuego y el arte. Y ahí bailamos todos alrededor de la pira. Cinco mil personas en un solo encuentro, a veces más. Esta vez se dio haciéndolo a través de las redes, construyendo cada uno su propio fantochito y haciendo una donación que llamamos abrazo amigo”, le comentó a AVISPADOS Héctor Alvarellos, fundador de La Runfla y docente de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD).

Las donaciones de abrigos se entregaron ese mismo día, de 14 a 16, en La Casa de la Reconquista, en Lacarra 900 (vereda del Parque Avellaneda); Benedetti y Ramón  Falcón (esquina de la placita Che Guevara); o Red Tekoporã Mesa de Salud Cildañez, en la calle Olivera 1215.

“Quedamos en encontrarnos a las 19 por zoom o como podíamos. Sabíamos que a las 19 encendíamos ese pequeño fantochito y todos juntos los quemamos. Y hoy nos están llegando miles de pequeñas fogatas, miles de pequeños fueguitos que alimentaron a esta Luz de Fuego para seguir juntos todos, a pesar de la pandemia”, explicó Alvarellos.

Y expresó: “Desde lo personal, fue una extraña sensación, pero definitivamente muy positiva. Manteniéndonos comunicados, juntos, se generó el encuentro de esta forma tan particular. Pensé en las miles de llamitas y al otro día, cuando llegaban todas las filmaciones de otras tantas miles, supe que la gente estuvo, y que que el fuego grande se transformó en miles de fueguitos. Esos corazones unidos por la idea de quemar lo malo y que florezca lo bueno, que es lo que produce esa inmensa llama cuando la hacemos en el parque”.

“La diferencia fue que pudimos ver lo individual y lo colectivo. Individualmente, cada uno transformó en colectivo ese momento. Nos faltó, por supuesto, la gran fogata que es lo que más extrañamos en cuanto a la sensación primaria de encontrarnos con ese momento único, antropológico, que es estar al lado del fuego. Pero bueno, yo sentí que por lo menos encontramos eso que nos propusimos. Se produjeron otras instancias, otras cosas, y me voy con la sensación de que valió la pena, una vez más”, enfatizó el docente.

Por su parte, Candelaria Missana, alumna del EMAD, manifestó: “Para mí fue muy lindo, me sacó de contexto totalmente. Yo estoy en un departamento y lo hice en un balcón, y la verdad que fue hermoso porque vivo con varias personas y pudimos quemar todas nuestras miserias, y se generó un ambiente muy especial. De algún modo se parecía a esa comunidad que se genera en la fogata donde están todos festejando y celebrando, quemando todas las miserias y, aunque sea virtualmente, todo esto se generó en mí”.

Candelaria es oriunda de Córdoba y vive en Buenos Aires desde hace cuatro años. Una amiga suya era parte del curso de teatro callejero y ella fue a ver una de las muestras de fin de año. “Fui a ver la obra y me enamoré de todo”, le contó a este medio.

Desde entonces, esta es su segunda participación en la Fogata de San Pedro y San Pablo, y asegura que fue una experiencia completamente diferente.

“Fue más en soledad, porque el armado del fantoche genera mucha participación. Estamos como dos semanas con todo el armado en el tambo, requiere más dedicación. Pero igual hicimos un mini fantoche este año, con lo que cada uno tenía en la casa”, enfatizó.

Con respecto a la cantidad de imágenes y videos que subieron a las redes sociales quienes participaron, Missana recalcó: “Muchísimas familias de Parque Avellaneda estuvieron participando, y me encantó. Siempre me sorprendió este barrio, porque todos están súper comprometidos con la fogata y se notó mucho su entusiasmo. Todo en comunidad. No había presenciado antes un lugar tan unido”.