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La Legislatura porteña dio un primer revés a favor de la extensión hasta 2048 para que el club siga usando las tierras. Todavía falta la segunda lectura.

La Legislatura de la Ciudad aprobó en primera lectura el proyecto de ley que busca otorgar al Club Social, Deportivo y Cultural Español (CDE) el permiso de uso precario, por 100 años, del predio delimitado por las avenidas Santiago de Compostela, Asturias y Castañares, en el barrio de Parque Avellaneda.

De ratificarse, le permitiría a la institución de la Comuna 9 conservar las hectáreas que actualmente dispone y extender el plazo de uso por lo menos hasta 2048 (con posibilidad de prórroga).

La iniciativa de “restitución histórica” es un reclamo histórico de la comunidad del CDE para asegurar la continuidad y el desarrollo de sus actividades, y fue elevada a la Cámara por la diputada María Sol Méndez, de Confianza Pública, el partido de Graciela Ocaña.

El jueves pasado, decenas de hinchas se congregaron en los palcos y los alrededores del Parlamento para presenciar la votación y celebraron cuando se conoció el resultado: la medida fue avalada por unanimidad, con 54 votos a favor y cero en contra.

Méndez aseguró que busca “reparar un daño” histórico al club, que perdió gran parte de su predio original, a la vez que expresó su emoción: “Agradezco el acompañamiento de todo el cuerpo en esta primera lectura, en este primer paso para el renacimiento de esta entidad fundada por migrantes, que es parte de la colectividad y una parte de España en la Argentina”.

Según el escrito, se deberá destinar el terreno exclusivamente a actividades deportivas, sociales, culturales y comunitarias, y no podrá modificar su destino ni ceder el permiso bajo ningún concepto. Cualquier incumplimiento será causal de caducidad inmediata del permiso.

Sin embargo, al tratarse de un proyecto urbanístico, la legislación establece un sistema de doble lectura, lo que implica que tendrá que pasar por una nueva votación. Esta segunda instancia también requiere mayorías especiales. Y en el medio habrá una audiencia pública, un espacio para que todos los interesados puedan dar su opinión.

Un cuarto de siglo de resistencia 

Fundado en 1956, fueron los primeros socios, inmigrantes españoles que comenzaban a asentarse en la Comuna 9, quienes rellenaron los terrenos y levantaron la infraestructura que todavía hoy se ubica en el sur porteño.

Supo ser un lugar de encuentro para toda la colectividad y pasó a formar parte del patrimonio identitario de la zona. Llegó a tener más de 25 mil asociados en la década de los 80 y un estadio con capacidad para 35 mil espectadores.

Pero con el paso del tiempo, comenzó a tener problemas económicos que lo perseguirán hasta la actualidad.

En 1999, fue declarado en quiebra. El juez Juan Garibotto le dio un año de gracia al para saldar una deuda millonaria, pero la institución no pudo cumplir ese plazo y el 30 de junio del 2000, una síndica se dirigió a las instalaciones para pedirle a los presentes que abandonen el lugar, para poder colocarle la faja de clausura.

Los hinchas resistieron el embate judicial, pero sólo un tiempo. Y en 2003 debió cerrar sus puertas. Aunque pudo conservar su plaza en la AFA y seguir jugando en otras canchas, debió cambiar su nombre a Social Español.

Tres años después, el predio fue a remate y fue expropiado -por pedido de los simpatizantes- por el Gobierno de la Ciudad, que tenía en ese momento a Jorge Telerman a la cabeza.

El ejecutivo, a través de la Corporación Buenos Aires Sur, se lo cedió al nuevo Club Social, Deportivo y Cultural Español de la República Argentina. Así, el 30 de abril de 2007, las instalaciones de Santiago de Compostela 3801 volvieron a abrirse.

Ese diciembre, asumió como jefe de Gobierno Maurico Macri, quién en 1993 había intentado comprar el cupo del CDE en la AFA y mudarlo para crear el Mar del Plata F.C., pero su proyecto fue rechazado. Una de sus medidas como primer mandatario porteño fue tomar nueve de las 16 hectáreas de la ciudad deportiva y establecer allí la escuela de policía, en donde antes se ubicaban las piletas, canchas de tenis, básquet y hockey

En 2008, el GCBA firmó un nuevo comodato por diez años, permitiendo al club usar siete hectáreas. Cumplido ese plazo, se le negó la prórroga y se le reclamó a la institución de Parque Avellaneda dos hectáreas más del terreno.

Allí comenzó una nueva campaña de los socios para reclamar lo que fue suyo, que se unificó bajo el lema “Español no se toca”, y la situación quedó en un limbo judicial.

Luego de 25 años de lucha y resistencia para seguir existiendo y desarrollándose, desde el jueves pasado, “Los Gallegos” ven una luz de esperanza.