El Colectivo de Cineastas denunció el vaciamiento del cine y la cultura

La Comunidad Audiovisual también se movilizó el miércoles para visibilizar las políticas de ajuste al séptimo arte, en el marco del inicio del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente.

En un comunicado publicado en su página, el colectivo directores/as, productores/as, técnicos/as, estudiantes, periodistas y personas relacionadas al ámbito audiovisual manifestaron las causas por las que marcharon a la puerta del Gaumont (Avenida Rivadavia 1635, San Nicolás). La principal fue el recorte en el BAFICI y en todos los espacios de difusión del cine nacional independiente.

El BAFICI constituye hace muchos años un espacio de encuentro con el cine independiente, y este año está sufriendo un recorte en su presupuesto que repercute en menos salas, una disminución de la cantidad de películas programadas y peores condiciones de proyección. Las estadísticas podrán arrojar números exitosos pero son un espejismo”, acusaron.

También reclamaron por un  cine nacional sin violencia de género, donde las mujeres, lesbianas, travestis y trans sean al menos el 50% de las trabajadoras de cada film argentino y participen en igual porcentaje de la toma de decisiones artísticas y productivas. “Para esto necesitamos políticas estatales de formación, incentivo e inclusión”, afirmaron.

Por otro lado, pidieron por un por una red de salas INCAA a precios populares en todo el país, por una cuota de pantalla del 33% para el cine nacional no distribuido por empresas extranjeras, para que no se subejecute el fondo de fomento cinematográfico y por un nuevo plan de fomento para el cine independiente, democrático, federal y de género.

Además, denunciaron que la carencia de pantallas para exhibir cine Independiente argentino es una consecuencia directa de las políticas del Instituto del Cine y la Secretaría de Cultura de la Nación que no garantizan el cumplimiento de la cuota de espacios para el cine nacional en salas comerciales, recortan el presupuesto de los festivales de cine en todo el país y contribuyen al deterioro de los centros culturales disfinanciándolos.

Y contaron que el mes de cine argentino consistió en 150 millones de pesos pagados por el INCAA a los exhibidores para bajar el precio de la entrada durante el mes de vacaciones, época en que se estrenan los grandes tanques argentinos distribuidos por los grandes estudios.

“En los países que protegen la diversidad de películas, las medidas se aplican para favorecer a los productores medios y pequeños en los meses de menos volumen de espectadores. Aquí se hizo lo contrario”, concluyeron.

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