El género como factor de desigualdad

Estadísticas del Gobierno porteño revelaron que las mujeres ganan menos por hora y les es más difícil llegar a puestos importantes que a los hombres en la Ciudad, lo que aumenta la disparidad entre los sexos.

En el marco del Paro Internacional de Mujeres del viernes 8 que movilizó personas en casi todo el mundo, AVISPADOS realizó un censo sobre los datos del Sistema de Indicadores de Género que expuso que las mujeres siguen siendo más afectadas por las condiciones de pobreza, exclusión social y discriminación de género.

El Sistema de Indicadores de Género surge en 2017 a partir del trabajo conjunto entre la Dirección de Estadística y Censos, la Dirección de la Mujer y la Secretaría General.

Los datos que arrojó el sistema exponen que en los hogares con presencia de niños menores de 13 años, el porcentaje de jóvenes mujeres de entre 15 y 29 que no trabajan y estudian es del 68%, mientras que en el caso de los varones es el 28%.

Por el contrario, en hogares sin presencia de infantes, las féminas que no realizan actividades fuera de la casa desciende a 32%, y la de los hombres asciende a 72%.

La tasa de participación de la población de 15 a 74 años, de lunes a domingo, en trabajo doméstico no remunerado es del 93% de mujeres y 66% de los hombres, de lo que puede inferirse que las mujeres siguen siendo las principales encargadas de las tareas del hogar (trabajos de limpieza, cuidado de chicos, etc), lo que muchas veces les quita la posibilidad de continuar sus estudios o trabajos.

Otra de las estadísticas afirma que son más los hogares con insuficiencia de ingresos para acceder a las canastas de consumo cuando el jefe de hogar es mujer. Un 12,7% de las casas con jefas de familia no alcanza los ingresos para cubrir la Canasta Alimentaria y de Servicios del Hogar, que Incluye alimentos más gastos en alquiler, expensas, electricidad, gas, agua, comunicaciones (telefonía fija, celular e internet) y transporte público.

Los domicilios con ingresos mayores o iguales a la Canasta Total (contempla gastos en bienes y servicios estacionales, como indumentaria para niños y adultos, gastos en remedios y salud) alcanzan el 79% en las mujeres y el 81,5 % con jefes masculinos.

mujeres trabajando
Mujeres trabajando

Disparidad salarial

Según el censo, las mujeres ganan menos por hora que los hombres, con un promedio de $159 sobre $166 de los varones, y trabajan -formalmente- 6 horas menos por semana. El promedio del ingreso total individual de las trabajadoras mayores de edad es de $18.182, mientras que el de los empleados masculinos es de $24.670.

La brecha de género en los ingreso de la población de entre 10 y 64 años en la Ciudad es del 21,7 % en el ámbito laboral, y del 14,3% en cuanto a la jubilación.

La problemática se suma a que la tasa de empleo de los hombres es un 9% mayor, mientras que la tasa de desocupación está liderada por el sexo femenino, ya que del total de los ciudadanos porteños sin trabajo, un 53% son mujeres.

Sin embargo, el Sistema de Indicadores de Género reveló que hay más estudiantes (17%) y graduadas (26%) de carreras de pregrado y grado de instituciones universitarias mujeres, quienes aumentaron el promedio el periodo de escolarización exponencialmente desde el 2002, cuando estudiaban en promedio 11,5 años. Para el 2017 llegaron al 13,1. Los hombres, por su parte, pasaron de la media 12,2 a 13,2 en el mismo lapso.

Resulta que las profesionales sí tienen un mayor porcentaje de ocupación que los hombres (46% versus el 36% masculino). El problema lo tienen las mujeres cuyo máximo nivel de instrucción alcanzado es el secundario, ya que en esos casos la proporción de quienes trabajan es del 15%, un 3% menos que los varones con el mismo nivel. Y la diferencia sigue incrementando a medida que es menor el nivel de aprendizaje.

Puestos de trabajo

La desigualdad dentro de las empresas privadas se ve expresada en los cargos jerárquicos ocupados según el sexo. Los datos demuestran que en la Ciudad la distribución porcentual de la dotación del empleo en la dirección de las compañías es del 4,3% de los hombres y del 3% de las mujeres.

Mientras que en la categoría jefes intermedios de producción de bienes y servicios hay 1,6% más de varones, los trabajadores que ejercen tareas administrativo-contables son un 29% femeninas y sólo un 19% masculinos.

En lo cargos públicos la situación no varía mucho. El porcentaje de legisladoras de la Ciudad de Buenos Aires en 2019 es del 35% y de las presidentas de las Juntas Comunales del 20%.

Además, la cantidad de Direcciones Generales y cargos superiores del GCBA ocupados por funcionarias es del 35,5%, las mujeres en cuadros escalafonarios superiores y de dirección en la Policía de la Ciudad conforman 11,7% y las gerencias y cargos superiores de empresas públicas tienen presidentas en un 13,6 %, gerentes en un 27 % y síndicas en un 16,7 %.

 

¿Igualdad de oportunidades?

La diferencia podría ser explicada con el concepto “techo de cristal”, acuñado por Marilyn Loden hace más de 40 años. La metáfora se refiere a la existencia de barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional y les impide alcanzar los puestos más altos en el mundo de los negocios, independientemente de sus logros y méritos.

El límite invisible sumado a la feminización de la pobreza, que refiere a que la escasez afecta en mayor medida a las mujeres o los hogares a cargo de mujeres (jefatura de hogar), afectan gravemente la estructura social.

Los procesos de empobrecimiento vienen determinados, en parte, por la dificultad para las mujeres de acceder a un trabajo formal, su dedicación a tareas no remuneradas, y su menor dotación de activos económicos, sociales y culturales.

Analizar las barreras invisibles que discriminan a las mujeres, es fundamental. Como también lo es impulsar medidas proactivas que garanticen la equidad sin que exista la desigualdad por género o por cualquier otra cuestión.

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