“Un rebrote sería un desastre para el comercio y la actividad en general”

Jorge Pombar, secretario adjunto del Centro Comercial Alberdi, analizó la situación económica de los comerciantes y manifestó que es optimista con respecto al futuro de los locales de la Comuna 9, siempre y cuando se respeten los protocolos sanitarios.

El aislamiento social, preventivo y obligatorio dictado por la Nación para mitigar la propagación del coronavirus complicó la condición de muchos trabajadores de comercio de todo el país, y principalmente del AMBA. Pero con la flexibilización comenzó a reactivarse la economía porteña. En diálogo con AVISPADOS, Pombar destacó que con el acompañamiento estatal necesario, los negocios saldrán adelante,

Jorge Pombar, además de ser miembro de la comisión del Centro Comercial a CIelo Abierto de la avenida Juan Baustista Alberdi, lleva adelante, junto a su esposa, un consultorio veterinario ubicado en Pieres 1374 (Mataderos, Comuna 9).

“La veterinaria está instalada en el barrio desde 1976, así que prácticamente somos parte en las últimas décadas de la vida del barrio, tanto vecinal como comercial. Lo poco que puedo aportar en este tema, está apoyado en todo este tiempo en la zona”, expresó el secretario adjunto.

-¿Cómo analiza la situación económica actual de los comercios en el barrio?

-Es dispar. Hay algunos comercios que por ser considerados esenciales, siempre pudieron trabajar, aún en cuarentena. Así y todo, la gente desde el principio salió mucho menos. 

Por otro lado, hay negocios que no abrieron nunca desde el comienzo de la pandemia, y ese es un perjuicio económico muy grande. Algunos pudieron pedir los préstamos de Nación o Ciudad, pero son paliativos. 

Yo dividiría la situación comercial en aquellos que puede trabajar pero tienen menos afluencia de gente que en tiempos de no pandemia, por lo cual hay una actividad económica pero menos a la habitual. Y por otro lado, hay comercios, profesionales y pymes que no pueden abrir, o que recién está reabriendo con la flexibilización y habrá que ver de qué manera pueden hacer frente al tiempo perdido y a un presente que tiene una perspectiva económica que tampoco es floreciente.

-¿Conoce comercios del barrio que hayan cerrado en estos últimos meses por no poder mantener los costos?

-Hay algunos que podrían haber abierto esta semana y no lo hicieron, no sé si lo harán. Vi pocos cerrados definitivamente. La mayoría está tratando de resistir, ahora hay que ver si pueden retomar su ritmo de ventas con la flexibilización.

De todas maneras, hay que tener en cuenta que partimos, desde el día cero de la pandemia, con una situación económica que venía muy resentida, El año pasado, a causa de la recesión y de la tremenda inflación, la actividad en general fue muy mala. Estoy hablando de porcentajes  de disminución de facturación de entre un 30% y un 50%. Ese fue el piso de salida para comenzar la cuarentena. La gente a veces pierde esa perspectiva. 

-¿Cómo cree que va a continuar la actividad comercial con la flexibilización?

-Se vio un repunte en junio pero habrá que esperar unas semanas más para saber si toda la maquinaria comercial se pone en marcha. Los empleados están cobrando sueldo, lo que es bueno porque eso genera que compren en los negocios barriales y se vaya cerrando el círculo. 

Pero queda por ver qué pasa con los contagios porque lo que estamos viendo en el barrio es que prácticamente todos conocemos a algún familiar, vecino o amigo contagiado de coronavirus. Está aumentando bastante en Mataderos, en Parque Avellaneda, y un poco menos en Liniers. Eso puede hacer que, por respeto a la enfermedad, la gente vuelva a salir únicamente por lo imprescindible, cosa que en estos días no estuvo pasando porque con la flexibilización las personas salen a pasear. Eso es bueno para los locales, pero no para la salud.

De todas maneras, soy optimista porque los comercios del barrio son de gente que vive de su trabajo, no de rentas, ni de la especulación financiera. Le pone mucho corazón a lo que hace. Así que, seguramente en cuanto vaya cediendo la pandemia, veremos que se levantan de nuevo todas las persianas, siendo acompañados por un estado presente, que es lo que hace falta. Un gobierno que acompañe con créditos blandos y ayude a pagar los salarios, como se está haciendo. Con las ganas de trabajar que hay en la gente del barrio, y con el acompañamiento del estado, seguramente que en más o menos tiempo el Centro Comercial de la Avenida Juan B. Alberdi estará trabajando a full.

-Por último, ¿cree que los negocios y la gente en la calle están respetando las medidas sanitarias de protección?

-Sí, sobre todo los comercios. Siempre se trató de trabajar respetando las normas del Ministerio de Salud de la Nación: distanciamiento, tapabocas, lavado de manos, limpiar zapatos con lavandina, etc.

Yo siempre insisto en que lo principal es salir sólo lo necesario. Y eso se está olvidando. Lo mismo con evitar las reuniones sociales, porque se puede estropear todo el esfuerzo si la gente cree que porque pasó el tiempo, pasó el peligro. Un rebrote sería un desastre para el comercio y la actividad en general.