Mientras se trata en el Congreso la Ley Ómnibus, actores culturales se manifiestan masivamente en contra. La palabra de referentes del ámbito y de la Comuna 9.
En estos días se está debatiendo en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de Ley Ómnibus enviado por Javier Milei. En ese paquete de medidas se encuentra la derogación de la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera, que generó un amplio rechazo en la industria cultural.
Su concreción tendría un impacto muy negativo en la bibliodiversidad, las posibilidades para los nuevos escritores e implicaría la destrucción de las editoriales independientes y las librerías barriales, según mencionaron la presidenta de la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) Mónica Dinerstein y las responsables de dos comercios del área de la Comuna 9 Natalia Miranda (Libros del Arrabal) y Karina Downie (Ritualitos).
“Esta es una ley que fue consensuada por toda la industria. Uno de los puntos que impone es que todos los libros se deben vender al mismo precio, fijado por el editor, en cualquier lugar del país. Eso implica que nuestra competencia sea por la bibliodiversidad”, le explicó a este medio Dinerstein, quien además de ser la titular de la CALI es dueña de Tiempos Modernos.
“Su derogación afectaría directamente a los autores, principalmente a los no conocidos, a los que no toman las editoriales grandes los toman en las pequeñas. Pero si las librerías no subsisten, también van a empezar a cerrar editoriales independientes, por lo cual esos escritores tampoco van a tener ese lugar. Eso implica que el lector va a tener menos posibilidad de elección, porque en las grandes cadenas lo único que interesa es lo que va a dar plata”, apuntó.
La norma fue creada en el 2001 y desde entonces se triplicó la cantidad de libros y se duplicaron la cantidad de librerías, según sostuvo la presidenta de la CALI.
“Eso es muy importante porque uno piensa solamente en la Ciudad, pero en algunos pueblos más lejanos, la librería es el sostén para el colegio, para el vecino, para la comunidad. Nosotros sabemos que somos un comercio, pero también tenemos muy claro que tenemos otra función, una cultural”, enfatizó.
Librerías barriales
Karina Downie es responsable de Ritualitos, una librería independiente -la primera de Liniers- con casi nueve años de existencia. Asegura que decidió abrirla allí porque, además de ser vecina, quería acercar a la Comuna 9 la posibilidad de tener acceso a una diversidad no solo en la lectura sino también en las actividades.
“Las librerías de barrio cumplimos un rol fundamental, porque no somos un simple comercio. El libro no es un objeto como una jarra o una cortadora de pelo. Tienen un valor cultural, porque nosotros los vendemos pero a través de ellos también formamos lectores, acompañamos ese camino lector y realizamos actividades”, le contó a este medio.
Y agregó: “Cuando abrí Ritualitos en Liniers fue con la idea de que en mi barrio hubiera ofertas de calidad. Nos enfocamos en literatura infantil, aunque no exclusivamente. Realizamos actividades periódicas, gratuitas muchas de ellas. La idea es siempre poder colaborar con la cultura, porque todas las actividades que se generan en torno a eso favorecen el encuentro, la comunicación, el desarrollo, el pensamiento crítico”.
También explicó que gracias a la ley 25.542 coexisten editoriales y librerías grandes y pequeñas, y que de derogarse va a generar que las grandes cadenas compren mucha cantidad de ejemplares a menor valor. Y si bien eso se va a trasladar a los precios en un principio, con el tiempo va a provocar que los pequeños negocios que no tienen esa capacidad de compra, terminen cerrando. Sin competencia, los importes de los libros volverán a subir.
“Eso ya pasó en Inglaterra, donde tenían una norma similar que fue anulada. Terminaron subiendo muy por encima del índice de inflación incluso. Por lo tanto, que eliminar esta ley va a permitir que baje el costo es mentira. Las librerías de barrio no competimos por el precio, sino por la diversidad. Proponemos, estudiamos, elaboramos y trabajamos desde un lugar muchísimo más amplio que simplemente vender un producto”, puntualizó.
Además, Downie hizo un paralelismo entre estos establecimientos y los clubes de barrio.
“Para que exista un Messi, tienen que existir los clubes de barrio, los semilleros. Con los títulos y los autores pasa lo mismo. Ninguna editorial de las grandes publicar escritores no conocidos, publican aquellos que ya saben que van a darles ganancia. No se la juegan por uno nuevo. Ese trabajo lo hacen las editoriales independientes”, resaltó.
Y agregó: “Nosotros nos esforzamos justamente en conocer esos catálogos. Pero si este semillero deja de existir, si solo se publican los consagrados, dentro de muy poquito tiempo vamos a dejar de tener la bibliodiversidad que tenemos hoy en nuestro país, que es amplísima. Somos uno de los países con mayor producción editorial a nivel internacional. Entonces realmente es una ley que nos favorece a todos”.
A menos de dos cuadras de Ritualitos se ubica Libros del Arrabal. Natalia Miranda, una de sus dueñas y vocal de la CALI, recalcó su rol de agente cultural y la retroalimentación -en lugar de una competencia por los precios- con la otra tienda.
“Con mi compañero, cuando decidimos poner el local en Liniers fue porque creemos en la democratización de la lectura y en la formación de lectores. Somos amigos de Ritualitos y charlamos. Es una construcción y un oficio ser librero, es defender la lectura y la posibilidad de que otros puedan elegir lo que quieran leer”, expresó.
Y añadió: “Por eso colocamos el local fuera del circuito común. Porque pareciera que siempre están todas en el mismo sector, en Palermo, San Telmo, en el centro. La propuesta de Libros Del Arrabal es llevar la misma oferta y la misma cantidad de contenido a la zona para que la gente no tenga por qué ir a buscar cosas al centro si no quiere o si no puede, y que compre en su barrio porque sabe que ahí hay que puede recomendar lecturas copadas”.
Finalmente, advirtió: “La derogación de la ley nos afectaría a quienes no tenemos la espalda para competir al comercio descarnado. Y hay que desmitificar que el precio del libro bajaría, porque eso es irreal. No existe esa posibilidad porque está dado por un mecanismo interno en función de la tirada, es mucho más complejo”.
