El dato se desprende de un informe de la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) publicado en el Día Internacional de la Mujer.
Si bien la igualdad de género ha avanzado mucho en estos años, hay todavía mucho camino para recorrer. Una de las problemáticas que hoy se hace más visible es la inequitativa repartición de tareas domésticas y de cuidado. Según un relevamiento de la DGEyC, las mujeres continúan siendo las principales responsables del trabajo doméstico y el cuidado de las personas, y son quienes más sostienen servicios y ayudas no pagas.
El objetivo del informe es contribuir al análisis de las brechas entre mujeres y varones, identificando los avances y las cuestiones pendientes. Para eso, dividieron el trabajo en tres dimensiones: autonomía económica, autonomía física y autonomía en la toma de decisiones.
La primera implica la capacidad de las mujeres de generar ingresos y recursos propios a partir de su inclusión en el mercado de trabajo remunerado en igualdad de condiciones que los varones.
En este sentido, los datos mostraron que el nivel de educación básica terminada es casi la misma para hombres y mujeres, con una diferencia del 0,1%, mientras que son más las mujeres de 25 y más ocupadas que tienen estudios superiores completos (52,8% contra un 39,9% de varones).
Sin embargo, son un 3,1% más las mujeres mayores de 18 que no perciben ingresos propios, aunque esta brecha disminuyó considerablemente desde el 2015, cuando era de 8 puntos porcentuales.
La tasa de desocupación es 2,5% más alta para mujeres y la de actividad es mayor para los hombres (70,5% contra 57,8%). Los datos también expusieron que si bien los varones se vieron más afectados en este aspecto por las consecuencias de la pandemia, se recuperaron con más rapidez que las mujeres.
Además, históricamente, son las más perjudicadas respecto a la precariedad de sus empleos: el 27,5% sigue sin poder acceder al descuento jubilatorio. Y solo 9,6% de las que tienen empleo privado formal ocupan puestos de dirección o jefatura. Entre los varones ese porcentaje asciende al 11,5%.
Aunque el dato más llamativo surge de la Encuesta de Uso del Tiempo en la Ciudad del 2016, que mostró que la tasa de participación en el cuidado no remunerado de niños del hogar por parte de aquellas mujeres ocupadas en el mercado de trabajo era del 92%, muy superior al 74% de los varones. La brecha más amplia se observa en el caso de las personas que trabajan menos de 35 horas semanales, en este grupo los varones intervienen 31 pp menos que las mujeres en las tareas de cuidado de chicos.
La segunda dimensión es la autonomía física, que refiere a la capacidad que tienen las personas de actuar de acuerdo con su propia elección y no según las decisiones de otros. Está relacionada con la capacidad de preservar su integridad, decidir y tener el control sobre su propio cuerpo, su sexualidad y fertilidad.
En este aspecto, se destaca el aumento significativo de los feminicidios en la Ciudad, que pasó de 5 casos en 2019 a 15 casos en 2020 y 2021. Estos números indican un retroceso en el camino hacia la erradicación de los homicidios relacionados a la violencia de género.
Aunque el porcentaje de los casos contravencionales y penales asociados a indicadores de violencia de género y/o doméstica se mantiene sin grandes variaciones desde el 2019. En 2022 un 13,4% fueron contravencionales y un 21,2% penales.
Finalmente, la autonomía en la toma de decisiones refiere a la presencia de las mujeres en los distintos niveles de los poderes del Gobierno porteño.
Esta ha aumentado en el ámbito legislativo de manera gradual en los últimos años. En el año 2022, tanto el porcentaje de diputadas (48,3%) como el de comisiones del Parlamento presididas por mujeres (45,8%) está cerca de alcanzar la paridad, que está contemplada en el Código Electoral, sancionado en octubre de 2018 a través de la Ley N° 6.031.
Asimismo, la participación femenina en los cargos superiores del GCBA aumentó de manera significativa desde 2008, llegando a alcanzar el 38,8% en 2022.
Sin embargo, en las empresas públicas de la Ciudad, solo el 10,7% de los puestos de presidente/vicepresidente o gerente general están ocupados por mujeres. Y entre los puestos de gerentes o directoras poco más de un cuarto (26,5%) son mujeres.
Esto evidencia que, a pesar de los progresos en la participación femenina en el mercado de trabajo, la incorporación de las mujeres a puestos de toma de decisiones sigue evidenciando la existencia del “techo de cristal”.
El último dato del escrito expone que en la última década, el porcentaje de magistradas ministras, camaristas, juezas y juezas de paz) en el Tribunal Superior de Justicia y Consejo de la Magistratura porteño se mantuvo estable, entre el 45 y el 50%.
Todos los datos pueden consultarse en la página web de la Dirección General, o ser solicitados en el Centro de Documentación de la Dirección General de Estadística y Censos cdocumentacion@estadisticaciudad.gob.ar.
