El Comité de Emergencia del barrio envió una carta a la Junta Comunal 9 para solicitarles una reunión junto con integrantes del Ministerio de Salud y el Instituto de Vivienda para debatir sobre la situación crítica de la zona.
Durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) entregó bolsones alimentarios y kits de limpieza a los barrios populares. En la Comuna 9, las adjudicaciones se realizaron en Villa Cildañez, ubicado en Parque Avellaneda. En total, son 1500 canastas, que se entregan quincenalmente, y consisten en 12 alimentos no perecederos, además de los productos de aseo.
Sin embargo, desde el comienzo del operativo, organizaciones sociales y políticas (quienes son las que ponen la mano de obra para distribuir los módulos) denuncian que son insuficientes y de baja calidad nutricional. No solo no obtuvieron respuestas a los reclamos sino que la cantidad de productos bajó a 10 y ya les informaron que a partir de noviembre no recibirán más elementos de higiene.
Ante esa situación, el martes pasado, el Comité de Crisis, integrado por vecinos y agrupaciones barriales, envió una carta a la Junta Comunal 9 solicitandoles su colaboración para convocar el próximo lunes 5 en el Club Cildañez a representantes del Área Programática del Hospital Piñero, de la Subsecretaría de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria, del Ministerio de Salud, al IVC y a la Dirección General de Gestión Intervención Social (DGGIS).
“Nos dan 3 mil bolsones al mes y hay aproximadamente 2600 familias anotadas. Entonces, lo que se hace es que a la mayoría se le entrega una sola vez al mes, y en caso de personas que tienen el índice de vulnerabilidad más grave, se les entrega cada 15 días”, le comentó a AVISPADOS María del Carmen Blasco, integrante de la asamblea.
Y agregó: “Diez productos para una familia tipo de cuatro personas alcanza para cocinar dos o tres días con toda la furia. Y necesitan otras cosas también pero claramente nunca aceptaron nuestro pedido de verdura o de latas, como para poder complementar nutricionalmente. En un momento dejamos de anotar gente, en la medida de los posible, porque es un chiste llamarlos para entregarles tan poquitas cosas”.
Si bien todavía no recibieron respuesta de los comuneros ni del Gobierno de la Ciudad, mañana enviarán una nota de pronto despacho al IVC. De la reunión del lunes esperan que se retire la idea de quitar el kit de higiene y que se mejore la calidad de las canastas, según explicaron.
Ausencia
No es la primera vez que desde la asamblea se intentan comunicar con el Instituto de la Vivienda. El 1 de agosto le enviaron una carta, con la firma de varios vecinos, solicitando las mejoras en los bolsones y la adición de productos como pañales, de higiene en general y menstrual.
“Cuando nos dijeron que no nos iban a agregar más módulos, por lo menos lo que queríamos era levantar la calidad nutricional, porque lo real es que toda la logística la hacen compañeros de organizaciones políticas y sociales, y seguir agregando mano de obra gratuita para canastas cada vez más miserables era medio ilógico. También les pedimos si podían venir concientizadores, como los que mandaban a las plazas, para que le indiquen a las personas cómo cuidarse, hacer hincapié en el uso del barbijo y la distancia, y tampoco nos dieron bola con eso”, expresó Blasco.
Con la buena noticia de la inclusión del test de saliva se abrían nuevos procedimientos para ajustar y repensar. Pero desde el comité manifiestan que, por el contrario, hace más de un mes la respuesta de las autoridades del Gobierno de la Ciudad fue retirar progresivamente la ayuda al barrio.
“Primero dejó de venir el Ministerio de Salud. También comenzó su retirada el IVC, con la reducción de productos alimentarios. Esto se suma a la disminución de la presencia de este organismo en las reuniones, que pasaron de ser semanales, a quincenales y ahora mensuales, dilatando aún más la resolución de conflictos”, sostiene la carta enviada a la Junta Comunal.
Por su parte, María del Carmen destacó: “Hay problemas con la logística de los testeos. A veces a los vecinos no les avisan y no los van a visitar y no les están haciendo el acompañamiento para que puedan cumplir la cuarentena dentro de sus hogares. Dejaron de venir básicamente. Creo que esto es parte de la construcción que hace el GCBA de que la pandemia o la cuarentena ya se terminó, que hay que empezar una vida normal”.
