Se revelaron los datos de la encuesta sobre la Situación de las Mujeres en la Ciudad

El 60% de las mujeres encuestadas declararon haber sufrido violencia, de las cuales 22% acudieron a alguna institución de asistencia a víctimas de violencia y 38% no pidieron ayuda.

El 94 % de las mujeres está en desacuerdo con que los varones tiene que mostrar a su pareja quién es el jefe; el 91% está en desacuerdo con que una buena esposa debe obedecer a su pareja, aunque no esté de acuerdo con él; y el 84% está en desacuerdo con que las mujeres que trabajan descuidan a sus hijas/os. 

Los datos provienen de un proyecto estadístico que la Dirección General de Estadística y Censos llevó a cabo junto con la Dirección General de la Mujer y con el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género el año pasado: la Encuesta sobre la Situación de las Mujeres en la Ciudad de Buenos Aires. Es la primera en su tipo aplicada en la Argentina

“Es imposible asumir el desafío de trabajar en una agenda de género sin previamente contar con datos certeros y precisos sobre la situación de las mujeres en la Ciudad. Lo que no podemos medir, muchas veces pareciera no existir”, expresa el documento, que puede ser consultado a través de la web.

El informe además explica que la violencia de género es un problema social, que tiene sus raíces en las estructuras de discriminación y desigualdad, con un impacto diferencial en distintas mujeres, en sus diversas circunstancias.

La Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales, describe tipos y modalidades de violencia que incluyen la violencia doméstica pero que no se agotan en ella. Los distintos tipos de violencia (física, psicológica, sexual o económica) se presentan de manera combinada y pueden encontrarse reunidas en el mismo episodio.

De las mujeres que sufrieron algún hecho de violencia por parte de su actual pareja o parejas anteriores, el 55% fueron sometidas a violencia psicológica (insultos, menosprecio o humillación, celos), el 24% sufrieron situaciones de violencia económica (restricción de gastos y bienes), 22% fueron expuestas a violencia física (empujones, arrinconamientos o tiradas de pelo; bofetadas y golpes con el puño con alguna otra cosa) y 14% experimentaron situaciones de violencia sexual. Para 3 de cada 10 mujeres, estos episodios se repitieron “a menudo”.

Por otro lado, el 40% no reconocieron haber sufrido violencia. Entre las mujeres que reconocen haberla sufrido, el 27% buscó algún tipo de ayuda, y dentro de este grupo el 59% respondió que el resultado fue útil, el 57% que obtuvo algún resultado, el 45% que tuvo que hacer muchos trámites, el 34% que le faltó apoyo de familiares, el 25% que la humillaron o culparon y el 21% que le faltó tiempo, entre otros.

Entre quienes no buscaron ayuda, un 62% expresó que no le pareció necesario, un 12% aseguró que no sabía a dónde ir a pedirla, a un 9% le daba vergüenza, y 7% manifestaron que tenían miedo que produzca más violencia o que le prometieron que no iba a volver a suceder.

“A pesar de los esfuerzos realizados por distintos actores en las últimas décadas, la persistencia de estas violencias perpetúa la posición subordinada de las mujeres, genera barreras para el desarrollo de niñas y adolescentes, para el logro de la igualdad sustantiva entre mujeres y varones e impide a las mujeres el disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales”, explica el escrito.

Si bien la totalidad de las mujeres entrevistadas considera inaceptable que su cónyuge o algún familiar varón ejerza violencia a través de golpes, solo la mitad de las entrevistadas están de acuerdo en conversar los problemas familiares con otras personas habilitando así la intervención de terceros en el ámbito privado; el 45% no coincide con esta afirmación, situación que indicaría un importante grado de reserva frente a las violencias conyugales ocurridas en la esfera privada.

Se presentó un mayor nivel de exposición para aquellas que no completaron el nivel superior (65%) o tienen hasta secundario incompleto (62%). Mayor exposición aún se verificó para las mujeres desocupadas (75%) y por lo tanto en mayor nivel de dependencia respecto del agresor; así como también para las mujeres nativas de países limítrofes (68%) que presumiblemente cuentan con menos redes de contención y ayuda para superar la situación de violencia. 

Finalmente, las mujeres que tuvieron 3 o más hijos (63%) y las mujeres separadas, viudas y divorciadas (68%) también muestran mayor exposición a las violencias. 

La Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con distintos servicios para la atención integral de las víctimas de violencia de género: La línea 144 de Atención Telefónica para Víctimas de Violencia de Género y la línea 22676 (ACOSO), para denunciar hechos de acoso en lugares públicos. Ambos son gratuitos y funcionan las 24 horas los 365 días del año.

También existen los Centros Integrales de la Mujer (CIM), que abordan interdisciplinariamente cada situación y elaboran estrategias específicas de atención; los hogares y refugios para mujeres con sus hijos que no cuenten con redes de contención y las Casas de Medio Camino, preparados para recibir a las mujeres que han sido alojadas en los refugios.

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