Gonzalo Miceli: “Quiero ser alguien importante en Chicago”

Una de las revelaciones del plantel profesional de Primera de Nueva Chicago, pieza clave en la gran campaña del Torito en la última temporada, habló en exclusiva con AVISPADOS sobre su crecimiento, actualidad, aspiraciones y sus objetivos personales en el mundo del fútbol.

Gonzalo Miceli, de 21 años, llegó al club tras cumplir 7 por recomendación de quien fuera su entrenador de baby fútbol en General Paz, Pablo Choffi. Desde chico decidió convertirse en futbolista profesional y hasta el día de hoy se esfuerza para progresar y hacerse un nombre en el club que le dio la oportunidad de cumplir su sueño.

-¿Cuándo y cómo tomaste la decisión de ser jugador profesional?

-Desde que tengo uso de razón, lo que me gusta es jugar al fútbol. Desde muy chico lo adopté como la profesión a la que me quería dedicar. Siempre me lo tomé en forma seria e hice lo que tenía que hacer. Traté de ser responsable, no faltar nunca y estar lo mejor posible para llegar a Primera. Desde que arranqué en cancha de once siempre tuve la misma perspectiva.

-¿Tuviste en mente alguna otra profesión o trabajo circunstancial para el futuro?

-Hay momentos. Tanto en el club como en mi familia siempre me dijeron que tenía que estudiar por la posibilidad de que surja algún improvisto, uno nunca sabe. Yo hice mi parte, estudié y fui responsable en ese sentido, siempre teniendo en mente que de alguna forma iba a llegar. En lo personal me tenía fe y sabía que se me iba a dar la oportunidad, solo tenía que estar preparado.

-Hay muchos casos en los que las lesiones prematuras complican la carrera del jugador, ¿tuviste algún problema de ese estilo?

-No, por suerte no. Lesiones tenemos todos pero siempre me cuidé mi físico. Si bien puede suceder cualquier imprevisto, hay que tratar de no pensar en eso y seguir adelante.

-En el ámbito personal, ¿cuál fue el rol de tu familia durante tu formación como futbolista?

-Mi familia fue muy importante. Mis papás me acompañaban al baby desde los cuatro años y hasta el día de hoy mi papá sigue yendo; cuando puede va a los entrenamientos. A los partidos van siempre, siempre apoyándome y alentándome para que no me caiga. Para mí es muy importante el apoyo de la familia, sobre todo porque también lo viví con compañeros del club, que al no tener  a la familia al lado en momentos malos, se les complicó. La familia te da la motivación para seguir dando lo mejor.

-¿Te tuviste que privar de muchas cosas durante tu formación en cuanto a lo personal?

-Cuando sos chico faltás a algunos cumpleaños o a salidas con tus amigos. Cuando empezás a salir a bailar, pero al otro día jugás no corresponde porque no rendís bien y es una irresponsabilidad. Además, tenés que comer adecuadamente para el partido del día siguiente. Son cosas que al principio cuestan porque uno siempre quiere estar,  pero lo terminás entendiendo como algo normal y no te afecta tanto.

-Durante tu crecimiento, con relación a tus compañeros y a tus superiores en el club, ¿cómo fueron esas relaciones y cómo te sentiste al respecto?

-Hay situaciones que uno siempre vive con los compañeros, puede haber roces o cosas del fútbol, pero casi siempre son cosas que quedan adentro de la cancha y se sabe que está todo bien. Yo siempre mantuve el respeto con los técnicos. No soy una persona que hable tanto pero siempre respeto sus decisiones. En el fútbol a veces son personas que tienen personalidades fuertes y puede haber algún que otro roce pero yo en particular no tuve problema.

-¿En algún momento consideraste la posibilidad de dejar el fútbol?

-Nunca se me pasó por la cabeza. Siempre tuve ese sueño, esa ilusión y esa confianza. Sabía que tenía lo necesario para llegar. Obviamente me tuve que “matar” porque tampoco soy un fenómeno, pero nunca perdí la fe. Mis papás y mis hermanos nunca me dejaron caer y siempre fui para adelante.

-¿Qué significó para vos llegar a Primera?

-Una alegría terrible. Me costó bastante llegar. Terminé debutando a los diecinueve años y yo tenía la ilusión de debutar antes. Cuando me llegó el momento, sentí una felicidad enorme por mí y por mi familia, que tanto lucho al lado mío esperando que llegara ese día.

-Considerando la variedad de edades y experiencias que hay en el plantel, ¿cuál vendría a ser tu rol en el plantel de Primera?

-Más que nada en este torneo, que fue el primero en el que jugué bastantes partidos, yo fui uno de los más chicos adentro de la cancha. En general eran jugadores con mayor experiencia. Mi función era el sacrificio, recuperando pelotas. Y afuera escuchando a los más grandes, que están todo el tiempo aconsejándote para que mejores. Estoy en el momento en el que más errores puedo cometer en la cancha por falta de experiencia o por nerviosismo, valoro un montón el papel de los más experimentados.

-Sobre tu futuro, ¿tenés algún sueño o alguna meta en específico?

-Yo suelo ponerme metas a corto plazo. Este año me puse la meta de ascender, salir campeón, y no se nos terminó dando. Anteriormente soñaba con ser titular y por suerte lo pude ser en varios partidos. La ilusión que tengo es la de ganarme un lugar más importante en el club y ser reconocido por Chicago. Sobre algún sueño grande, me gustaría jugar en Europa o llegar a la Selección. Aunque es algo lejano, son sueños que uno se propone y que se pueden cumplir.

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