Presentaron un pedido de informes sobre el estado edilicio del colegio Niní Marshall

El legislador por el Bloque Peronista Santiago Roberto solicitó al Poder Ejecutivo información sobre si se realizaron operativos de desratización y control de plagas en los patios de la institución y si siguen existiendo filtraciones en los baños, entre otras.
La Escuela de Teatro “Niní Marshall”, ubicada en Oliden 1245 (Mataderos, Comuna 9), logró hace dos años el traslado de edificio, algo que había sido un reclamo histórico durante casi una década por parte de la comunidad educativa. Sin embargo, las condiciones del lugar complican el transcurso de las clases.

“En este ciclo lectivo, docentes, alumnos y profesores volvieron a manifestar distintas problemáticas sobre las que preguntamos en este documento: baños clausurados, un nido de palomas que ha crecido en el patio donde almuerzan los estudiantes, goteras y filtraciones y dificultades con el control de la alarma contra incendios”, planteó Roberto.

Aylen De Monasterio, alumna del 5° año del Niní Marshall le explicó a AVISPADOS que desde el primer día que se mudaron al nuevo establecimiento en 2017 tuvieron problemas con los baños.

“Este edificio no es nuevo, es reciclado y le hicieron las ‘mejoras’ por medio de una licitación directa ya que siempre se caían las anteriores. Las refacciones las hizo una empresa llamada Dilthey que ante nuestros reclamos desapareció”, denunció De Monasterio.

Según comentó la alumna, las mayores dificultades que tienen en la institución son la falta de plastificados en los pisos de madera, donde cursan materias como teatro, danza y taller en los que no solo se arruina el suelo con el agua, sino que también se ralla y astilla; tienen dos baños clausurados a causa de que se les cayó el techo luego de una tormenta; y el mal funcionamiento del wi-fi, que suele perder la señal.

También reclaman la construcción de un aula multimedial con equipos adecuados para sus clases ya que tienen materias como cine, radio y televisión y no cuentan con lo necesario para trabajar; la apertura de nuevos cursos dado a que la superpoblación en los primeros años (llegan a ser 40 alumnos por aula) dificulta el dictado de clase, sobretodo en las materias prácticas; y la apertura de un profesorado.

“Nuestra tecnicatura es de siete años, es una muy completa: tenemos materias teóricas prácticas, historia del teatro argentino, historia de la cultura universal, máscaras y postizos, técnica del movimiento... Y el título no vale todo lo que estudiamos. Además todas las ramas de artísticas tienen su profesorado y la nuestra es la única escuela de teatro que no lo tiene”, argumentó la estudiante.

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