Sebastián, hijo del creador del emblema Norberto Ricco, dialogó con AVISPADOS y contó cómo fue el proceso de creación de la réplica y emplazamiento en el lugar al que pertenece, la esquina de Avenida Juan B. Alberdi y Murguiondo.
El sábado pasado, el escudo mataderense fue colocado en la intersección del barrio de la Comuna 9, de donde se sustrajo en 2018. El que se instaló es una réplica exacta hecha por los hijos del creador original, el artista Norberto Ricco, fallecido en junio de ese mismo año. Su donación fue aceptada por una ley promulgada hace unos días en la Legislatura de la Ciudad.
Sebastián Ricco es uno de los hijos de Norberto. Cuando se enteró que no estaba más comenzó, junto a sus hermanos Patricio y Facundo y su madre Zulema García, una búsqueda incansable por los diversos organismos del Gobierno porteño. Pero nunca obtuvieron una respuesta acerca de lo qué le pasó o el paradero del original.
-¿Tenés recuerdos de ver la insignia siendo chico?
-Tengo recuerdos de ver a mi viejo realizando el emblema, proyectándolo, buscando los colores, las diferentes viñetas, que tiene 4 y que cada una significa algo en la historia y la identidad del barrio.
Hacía muy poquito tiempo había sido el centenario del barrio, en 1989, el concurso tomó cuerpo hacia 1991 y mi papá resultó ganador en 1992. Recuerdo que él estaba en su taller trabajando y las ganas que le ponía para terminarlo, para perfeccionarlo. Tenía mucho entusiasmo. Él hizo muchos trabajos en el barrio, por el barrio y para el barrio, pero particularmente en el escudo sentí su emoción plasmada en sus colores y su confección final.
Nosotros sentíamos también una emoción muy particular, viéndolo a él tan contento. Y nos atraía la idea de que el barrio pueda tener un distintivo que lo identifique. Queríamos que el de Mataderos sea el mejor.
-¿Cómo fue el momento de enterarse que no estaba más? ¿Y cómo lo vivieron en la familia?
-El momento en el que lo descubrimos fue realmente un golpe muy fuerte. La noticia la trajo mi mamá que lo vio en las caminatas diarias que hacía por Alberdi para hacer compras. De repente no estaba más, de un día para el otro. Su asombro fue total. Quedó la base solamente donde estaba puesto el parante.
A mi mamá le pegó muy fuerte, porque hacía muy poquito que había fallecido mi papá, en el 2018. Mi papá murió en junio y el emblema se sacó cerca de octubre o noviembre de ese año. Todavía estaban las heridas de su muerte muy cercanas y caló aún más profundo. Fue un golpe para todos.
Desde ese momento hicimos una promesa, la de volver a poner el escudo en su lugar, que fue una de las últimas cosas que pidió mi papá, que por favor lo cuidemos. Emprendimos esa tarea con toda fuerza.
-¿Cómo siguió el proceso de su búsqueda a partir de ahí? ¿Obtuvieron alguna respuesta o explicación de porqué se sacó alguna vez?
-La búsqueda duró mucho tiempo. Fuimos a diferentes organismos del Gobierno de la Ciudad buscando alguna explicación y algún dato del paradero. Al día de hoy no sabemos cuál fue su destino o donde está. Lo que sí sabemos es que, según testigos, lo sacó una cuadrilla del GCBA.
Preguntamos en distintos organismos y en el Centro de Gestión y Participación Ciudadana 9. Hablan de desinteligencias, pero lo cierto es que no obtuvimos respuesta.

-¿Cómo se les ocurrió hacer la réplica?
-Fue una decisión, una idea que surgió después de los diferentes mecanismos de búsqueda. Se nos ocurrió que la familia podía hacer una donación, ya que no se encontraba el original y que no había intención por parte de las autoridades de restaurarlo o hacer uno nuevo.
En realidad tampoco queríamos que se hiciera uno nuevo porque no iba a ser lo mismo, iban a faltar detalles, y queríamos que sea lo más fiel posible al emblema original. Es una réplica en el sentido que las medidas, los colores y el diseño son exactamente los mismos que había proyectado mi papá.
Nos propusimos hacerlo nosotros. Compramos los diferentes materiales. Contamos con la colaboración de los juntistas en cuanto a los insumos y a las diferentes cosas que necesitábamos para hacerlo.
-¿Cómo se generó el diálogo con la Junta Comunal y el legislador Juan Modarelli?
-Surge a través de un contacto que la comunera Lorena Crespo establece con la familia, con mi madre, donde le contamos la problemática y la búsqueda infructuosa. Le manifestamos que no teníamos ningún tipo de respuesta acerca de qué se había hecho con el escudo y cómo se podía restaurar. Me acuerdo que nos reunimos mi madre y yo con Lorena y Juan Modarelli en la confitería San José el 2 de julio de 2022 y allí iniciamos el camino para la restitución. Vimos que había intenciones firmes de restituir el emblema.
Ahí empezamos a diseñar los pasos a seguir. La idea de Modarelli es la que finalmente se dio, la de hacer un proyecto para que esto quede asentado bajo una ley y que nadie pueda decir nada de su colocación. Nosotros ofrecimos la mano de obra, la reconstrucción en manos de la familia, pero particularmente en las manos de mi hermano Facundo que fue quien llevó a cabo la ejecución perfecta de la réplica.
No se cumplió un año y ya está nuevamente en su lugar. Fue realmente muy positiva la tarea de todos. El apoyo que sentimos no lo habíamos sentido en ningún momento antes. Lorena y Juan fueron los únicos que nos escucharon realmente.
-¿Y cómo se sienten ahora que pueden volver a verlo ahí, haciendo honor al barrio y a su padre?
-La sensación que tenemos ahora que está restituido en su lugar de origen es de mucha emoción, mucho orgullo, mucha satisfacción. Principalmente de quedarnos con la conciencia tranquila, con la idea de que cumplimos con ese pedido de nuestro padre antes de partir de este plano, porque él realmente era una persona muy aferrada a Mataderos, muy entusiasta con lo que tenga que ver con el arte y con el arte para el barrio.
Él trabajó en muchísimos murales, pintó en diferentes sitios del barrio, expuso en diferentes ámbitos y siempre lo hizo desde la emoción, las ganas y nosotros sentimos eso. Fue muy emotiva la ceremonia del emplazamiento así que es una satisfacción pasar por Murguiondo y Alberdi y ver el escudo nuevamente ahí.
Escuchá la entrevista a Sebastián Ricco acá:
