Había sido pintado por reconocidos muralistas argentinos, por iniciativa de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Mataderos y Villa Luro. Desde la agrupación sostuvieron que se trata de un hecho de odio y negacionismo.
El jueves pasado, los vecinos de Liniers se encontraron con que la pintura que cubría una de las paredes de la Plaza Isidora (Caaguazú y Larrazábal) había sido blanqueada.
El espacio verde lleva su nombre en recordación a Camila Isidora Crego de Castello integrante e impulsora de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Mataderos y Villa Luro, y madre de Marcelo Castello, detenido-desaparecido en febrero de 1977.
La obra había sido realizada por prestigiosos muralistas y declarada de interés cultural y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos por la Legislatura de la Ciudad. Relata la historia del barrio y diversas luchas, como la de los obreros del frigorífico Lisandro de la Torre, la gesta de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la desaparición de Santiago Maldonado, jóvenes asesinados por el gatillo fácil y la ola verde.
Ante el hecho, desde la Comisión, integrada por familiares, amigos, militantes, integrantes de asambleas, organizaciones barriales y vecinos de detenidos-desaparecidos, convocó a un abrazo para el viernes pasado.
“Nosotros vamos a responder como siempre, con el mismo gesto y la misma impronta aprendida todos los jueves en las rondas de Plaza de Mayo. Lo volveremos a reconstruir. PORQUE LA MEMORIA NO SE TAPA”, expresaron en su cuenta de Facebook.
Además, denunciaron que se trata de un caso de negacionismo y odio.
Sin embargo, no es la primera vez que una pintura de la Comuna 9 aparece blanqueada. En septiembre del año pasado, el Ministerio de Espacio Público de la Ciudad tapó el mural dedicado al artista Gabo Ferro en un procedimiento de recuperación de frentes.
Esa obra, ubicada en la Avenida Juan Bautista Alberdi y Basualdo (Mataderos), había sido pintada por los vecinos y también había sido declarada de interés cultural por los diputados porteños.
“El Gobierno porteño ofrece un servicio de recuperación de frentes que hayan sido objeto de daños o pintadas. Pero no en todos los casos se han tenido en cuenta las características particulares del inmueble a intervenir y su valor patrimonial, ni se respeta el valor artístico de la intervención popular. En este sentido, no se verificó si se trataba de una intervención no deseada por los propietarios y los vecinos y vecinas del barrio”, sostuvo, en ese entonces, la legisladora Laura Velasco en un repudio a esa acción.
