Hoy saldrá por primera vez al escenario mataderense la obra dirigida por Eduardo Gondell, que fue un éxito en Madrid.
A partir de hoy, los sábados y domingos a las 17, los vecinos de Mataderos y alrededores van a poder disfrutar de “La ternura”, una comedia romántica de aventuras en la que advierte sobre la imposibilidad de mantenernos ilesos de los daños que produce el amor.
Su autor es el dramaturgo español Alfredo Sanzol y está dirigida por Eduardo Gondell.
En el año 1588, la Reina Esmeralda viaja en la Armada Invencible junto a las Princesas Rubí y Salmón cuando recibe la noticia de que Felipe II decretó un matrimonio por conveniencia para sus hijas.
La Reina Esmeralda no está dispuesta a que tengan el mismo destino ni el trato que ella obtuvo de los hombres. Por eso, utiliza sus poderes mágicos y las tres se trasladan a una isla desierta para fundar una república de mujeres donde nunca más volverán a ver un hombre.
Pero al llegar, descubren que en la isla viven, desde hace veinte años, un leñador y sus dos hijos, que huyeron para no volver a ver una mujer en su vida. Y aquí comienzan los planes y las artimañas, las maquinaciones y las intrigas, los enredos y las confusiones, que pese a todo no podrán evitar que el deseo entre en erupción como ese volcán que corona la bella isla.
El elenco está compuesto por Antonio Grimau, Cristina Alberó, Marcelo Mazzarello, Anita Martínez, Juan Cottet y Valentina Podio.
Las localidades del Cine Teatro El Plata (Avenida Juan Bautista Alberdi 5765, Comuna 9) salen $1900 para público general y $500 para estudiantes y jubilados. Se pueden comprar en la web del Complejo Teatral de Buenos Aires o en a boletería de “El Plata”.
“La ternura nació con la intención de vengarse de los que expanden la idea de que todos los hombres son iguales, o de que todas las mujeres son iguales. También con el objetivo de abrir el cuerpo al riesgo de la generosidad y del cuidado, dos bases esenciales para la ternura, para la expresión de amor”, expresó Sanzol en el marco del estreno del espectáculo.
Y agregó: “Para mí es un placer enorme que La ternura esté en Buenos Aires y que recobre nueva vida con este montaje, una vida particular y llena de maravillosos matices. Espero que sea un placer para todos y un pequeño regalo para las heridas del alma”.
Por su parte, Gondell la describió como un “volver a las fuentes, a la artesanía de lo teatral”, con un espacio geométrico, casi como una versión hipermoderna del teatro isabelino, de sectores neutros, donde el sentido lo da el actor con la escena porque no hay una escenografía realista.
También la clasificó como un homenaje a la actuación. “Quise que hubiera tres generaciones de actores y de actrices, para que en el transcurso de los ensayos y, sobre todo, en la etapa previa al estreno, intercambiaran elementos técnicos y estéticos sin darse cuenta. Esto es parte del lenguaje de este espectáculo: que el espectador vea un espectro de generaciones y no solamente a un grupo de actores que interpretan personajes”, manifestó.
A la vez que concluyó: “En La ternura nos damos el lujo de mostrar una paleta que va desde la generación más joven a la más adulta, en plena actividad y en su potencia absoluta. Una emoción que personalmente también la vivo en cada ensayo junto a ellos, casi como cuando recién empecé”.
