Martín Di Salvo, una historia de superación

Fue jugador de tenis adaptado, es periodista y actualmente vive en Santa Clara del Mar, donde ejerce su profesión y además disfruta de poder cantar, otra de sus pasiones.

Por Melina Lacoste

Martín nació el 29 de septiembre de 1990, creció en Ciudadela, pero su barrio de corazón es Mataderos. Su condición de ciego nunca le impidió cumplir sus sueños: pudo recibirse de periodista deportivo, practicar tenis e incluso desde hace 5 meses vive solo en donde siempre quiso.

Su historia con el tenis adaptado comenzó gracias a su hermano, quien es profesor y lo invitó a probar esta disciplina. Por mucho tiempo fue su espacio para la diversión y el ejercicio.

A pesar de no tener mucha antigüedad dentro de nuestro país, fue creciendo con el pasar del tiempo y cada vez son más los que lo practican.

“No me costó aprenderlo, antes había hecho fútbol y tenía buena movilidad, a la tercer o cuarta clase ya podía sacar”, contó Martín, quien además mencionó que al principio era el único alumno.

Uno de los sitios donde se dictan clases es en el Centro Burgalés de Caballito, dónde Martín iba. Allí conoció a su maestro, Eduardo Rafetto, quien impulsó el desarrollo de este deporte en Argentina.

Gracias a la implementación de pelotas de goma espuma con cascabel, las cuales contienen otra de ping pong con municiones de plomo en su interior, el jugador puede tener referencia del espacio y pegarle con la raqueta.

“Tuve la oportunidad de jugar sobre polvo de ladrillo y me encantó, el tenis para ciegos se practica sobre baldosas”, explicó Martín.

Si bien en su lugar de residencia actual no hay sitios donde se practique la disciplina, él sigue con ganas de hacer actividad física y realiza largas caminatas hasta incluso piensa en anotarse en un gimnasio.

Otra gran pasión de Martín es Chicago, el club de Mataderos. Se hizo hincha en 2003 por una situación insólita y divertida: “En mi casa son todos de Racing y un día, para hacerle la contra a un hincha de Independiente, nos convertimos todos en hinchas de Chicago, el rival del rojo ese día, y yo me tomé muy en serio la broma”, exclamó entre risas el oriundo de Ciudadela.

Desde comer chinchulines en la previa de un partido hasta tirar el bastón blanco afuera de la cancha, su pasión por el Toro de Mataderos no tiene límites y a pesar de estar viviendo lejos, él sigue viniendo a ver a su equipo, aquel al que acompaño en el micro, en los entrenamientos y hasta en las charlas técnicas.

Además, su programa de radio sale dos veces por semana con las novedades del fútbol local, resúmenes de partidos, previas de los encuentros, entrevistas y resultados. Incluso, también hace shows de canto en algunos bares o a la gorra.

“Suele pasar que el propio ciego se discrimina a sí mismo y se aísla. Yo opino que hay que ser como cualquiera, los demás no te tienen que ver distinto, hay que buscar trabajo, estudiar, demostrar que se puede, todo lo que uno se proponga lo puede lograr”, finalizó la charla Martín, quien ha sabido sortear las dificultades de la vida y alcanzar sus metas.

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