Gatuperio es una banda integrada por nueve músicos que decidieron tocar al aire libre y a la gorra para mostrar lo que hacen y llegar a más gente. Influenciados por los ritmos como el cubano, la bossa nova, la samba y el candombe rioplatense, disfrutan que la gente se ponga a bailar mientras hacen su show. Esto es Gatuperio a través del lente de Dana Cartannilica de Wip Fotografía.

FICHA TÉCNICA

Formación de Gatuperio:

Voz y guitarra: Tomás Villar // Tres y coros: Pablo García Dinerstein // Bajo: Lautaro Moraña // Percusión: Juan Pablo Bregliano // Coros y accesorios: Eugenio Pezzelato // Batería: Nata Barallobres // Saxo Alto: Julián Blanco // Trombón: Romina Villaverde Bacskay // Trompeta: César Chárcape

-¿Cómo empezaron?

Tomás: Cinco de nosotros somos amigos de la secundaria y por distintas vías nos fuimos dedicando a la música. Hace cuatro años decidimos arrancar este proyecto que consiste básicamente en no tener ataduras con respecto al género, pero nos movemos dentro de lo que es la música latinoamericana, lo que es la herencia muy diversa con mucha influencia africana.

Como somos una banda emergente a la hora de captar público, nos es más efectivo salir a la calle para que nos conozcan. Salir a tocar a la calle para difundir lo que hacemos, no tanto buscando dinero porque somos nueve y es muy difícil obtener dinero por ésta vía. El ritmo que hacemos influye en la gente bailando, a nosotros nos gusta mucho eso porque es una forma de compartir la música muy linda, muy alegre y es lo que tratamos de generar.

Pablo: Venimos haciendo música hace rato pero hace poco que tocamos en la plaza. No sé si nuestra onda da para la calle onda día laboral, somos más para plaza, relax porque provocamos alegría, baile.

-¿Qué es ser un músico callejero?

Tomás: En general un músico callejero es un músico más precarizado por cuestiones económicas porque no le queda otra que tocar en la calle y lo hace en las peores condiciones. En el subte hay un montón de ruido y no se puede y es muy cansador hacerlo, después en la calle hacer mucho calor o frío o llueve, hay que cargar los equipos… es lo más precarizado. Todo esto se sufre mucho y se hace porque no queda otra.

En nuestro caso como no es por necesidad económica, nos divierte porque estamos al aire libre, la gente con buen humor, pero porque lo hacemos en las plazas… ya en el subte es medio un garrón. Lo bueno es que no tenés que cumplir horarios, no tenés jefe… las contras es que se paga mal, no hay buen sonido, la policía te raja, los vendedores ambulantes que se ganan su lugar por la fuerza y lo defienden a la fuerza también.

Pablo: Es tocar a voluntad para gente que no sabés si te quiere o no escuchar. Tocar en la calle está bueno cuando hay buena recepción, y cuando la gente es indiferente es bastante frustrante. Pero por suerte tocamos en lugares con buena onda.

-¿Qué es lo más lindo que viviste en la calle como músico?

Tomás: Lo más lindo es la gente que se acerca, que le gusta la banda, que valora lo que uno hace y deja buena guita, que nos lleva a tocar a sus fiestas, que después nos sigue. Eso es lo más lindo.

Pablo: Lo más lindo que viví hasta ahora es que se acerquen a decirnos que la banda está re buena, que nos digan que somos talentosos, ver bailar a la gente, que nos quieran seguir. Eso está buenísimo.

-¿Cómo es un mal día?

Tomás: Puede ser un día de mucho calor, un día que hiciste dos mangos o para nosotros que no haya gente o que la gente no se cope con lo que estamos haciendo.

Pablo: Es cuando nadie -pero nadie- te dedica un poco de atención.

-¿Dejarías de tocar a la gorra?

Tomás: Sí, ni bien pueda porque para mí es una forma de precarización laboral, no es algo romántico o lindo por sí.

Pablo: La verdad es que por un lado está bueno que el otro le ponga precio a lo que estás haciendo, pero por otro lado, tener un caché fijo está bueno. Uno lo hace un poquitito por necesidad. No conozco ningún artista que le paguen un caché y prefiera ir a la gorra.

 

TEXTUALES

Tomás: La mayor problemática es la precarización laboral desde el punto de vista de su condición de trabajador y la persecución de la policía y la inseguridad.

Pablo: Supongo que la mayor problemática que sufren los artistas callejeros es el desalojo de la policía, que no le encuentro razón porque no jodemos a nadie. También, tener mala onda con otros artistas callejeros no está bueno, aunque generalmente no pasa.

Pablo: Lo bueno de tocar en la calle es que uno maneja su propio tiempo, pero lo malo es que no sabes cómo te va a ir económicamente hasta que te vas.

Tomás: Nosotros particularmente no tuvimos muchos problemas con la policía pero sabemos que los hay.

Tomás: De los gobiernos no esperamos nada pero es importante exigir que se regularice la situación, que se proteja a los músicos desde el punto de vista laboral, tanto en los boliches como en la calle.

Pablo: No esperamos nada pero sería ideal que organizaran festivales, que le den bola al arte en general, a la cultura… Pero bueno, no pasa. Sería hermoso que haya festivales, que se hagan eventos, que traten de estimular el arte y no de ponerles trabas.

 

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