Después de la consulta popular celebrada a la par de las elecciones del año pasado, los vecinos de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda insistieron ayer con el pedido en la audiencia pública.

Los habitantes de la comuna 9 que avalan bautizarla como el histórico frigorífico símbolo de la lucha de trabajadores, participaron ayer del encuentro con legisladores que fue la antesala para la aprobación de la ley.

El nombramiento de esta zona como Lisandro de la Torre fue una iniciativa de la Junta nº 9. Haciendo uso de las facultades otorgadas por la ley nº 1.777, en 2014 los por entonces comuneros decidieron emprender una consulta popular para que fueran los propios vecinos los que aceptaran o no el cambio.

Una vez autorizados por el Tribunal Superior de Justicia, los miembros de la comuna aprovecharon las elecciones locales del 5 de julio de 2015 para añadir la pregunta. Así, los 147.236 habitantes de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda vieron aparecer en sus máquinas de voto electrónico la opción de aprobar la denominación.

Si bien hubo 28.444 vecinos que optaron por no participar y 16.552 personas votaron en contra, el resultado fue apoyar la iniciativa con el 80 por ciento del acompañamiento.

El siguiente paso fue la intervención de la Legislatura, que aprobó en primera lectura el cambio de nombre. Ahora, con la audiencia pública ya realizada, solo falta hacer que el texto vuelva a pasar por el recinto (proceso de doble lectura).

“La consulta popular fue un triunfo de la política. Es una herramienta que nunca se había utilizado en el distrito”, resaltó ayer el ex comunero kirchnerista Hernán Miguez, quien fue el encargado el año pasado de realizar los trámites correspondientes.

Lo escuchaban atentamente los diputados Omar Abboud, Lía Rueda, Victoria Roldán Méndez, Paula Villalba, Eduardo Santamarina, Fernando Yuan (PRO), Claudio Heredia, María Rosa Muiños, Lorena Poñoik (Frente para la Victoria) y Javier Gentilini (Frente Renovador).

“El nombre de Lisandro de la Torre es en honor a los trabajadores del ex frigorífico del barrio de Mataderos, que simboliza la lucha del movimiento obrero”, reseñó Miguez. De hecho, la historia cuenta que en 1959 el Congreso se disponía a aprobar una ley de privatización del frigorífico en el que trabajaban más de 9 mil obreros. Después de una manifestación, los empleados tomaron el edificio y fueron reprimidos violentamente.

Finalmente, la norma fue sancionada a instancias del presidente Arturo Frondizi y la empresa fue vendida en 1960 a la Corporación Argentina de Productores (CAP).

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