Vecinos de Parque Patricios volvieron a presentar esta semana un proyecto de ley para proteger al edificio del cine-teatro Urquiza. La idea de los dueños es demolerlo para construir oficinas.

Aunque cuentan con una medida cautelar que impide la demolición del inmueble ubicado en avenida Caseros 2826, los defensores de este patrimonio que data de 1921 saben que es necesaria una ley para asegurar su protección definitiva.

Es por eso que insistieron con la iniciativa presentada en 2014 por la ex diputada de Nuevo Encuentro Susana Rinaldi que estaba pronta a perder estado parlamentario por falta de tratamiento. “Este año seguiremos intentando. No tenemos una sentencia definitiva, pero sí la cautelar”, le dijo a AVISPADOS Karina Cicovin, una de las vecinas que pelea por la recuperación del espacio.

Para crear conciencia sobre lo que les sucede, los integrantes del grupo suelen organizar actividades culturales frente al edificio. De hecho, el próximo domingo, las rejas de la fachada del cine-teatro serán recubiertas por una gigantografía en el marco de las actividades de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra) a 40 años del último golpe de Estado.

 

Tres años de lucha

 

Los vecinos vieron los carteles en agosto de 2013, cuando el dueño del supermercado chino que funcionaba en el ex cine-teatro Urquiza decidió poner en liquidación todo lo que tenía para abandonar el negocio.

Interesados en saber qué estaba pasando, se enteraron que el dueño del inmueble, la empresa constructora Campana, planeaba demoler el edificio y levantar una torre de 9 pisos de oficinas. “En Parque Patricios se está desarrollando el Distrito Tecnológico. Para terminar de hacerlo se necesitan oficinas y lugares donde construirlas”, explica Karina.

Así se supo que el Urquiza estaba descatalogado por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP), por lo que no había impedimento para hacer desaparecer una obra de casi 100 años.

Un vecino armó una página de Facebook para anunciar que juntarían firmas para tramitar la protección y la recuperación del inmueble. Así fue como empezó la lucha en conjunto, entre personas que apenas se conocían y que hoy en día se reúnen para festejar cumpleaños, comer asados y planificar los próximos pasos.

“Lo único que estamos pidiendo como habitantes de Parque Patricios es que se tenga en cuenta el valor cultural tangible e intangible y toda la historia que engloba ese sitio para la identidad del barrio”, insiste Karina.

La lucha que emprendieron siguió dos caminos: el judicial y el legislativo. Hasta el momento, con la medida cautelar vigente, ese es el que les devolvió mejores resultados. En cambio, en el Parlamento porteño no tuvieron la misma suerte.

“Estuvimos más de dos años pidiendo en la comisión de Cultura que pusieran el tema en agenda. Nos enteramos de que la única manera en que lo iban a tratar era a través de la firma de tres diputados. Cuando lo logramos, quedaron en que solicitarían una tasación al Banco Ciudad, volverían a pedir el informe a la CAAP y lo tratarían en la comisión de Planeamiento”, relata Karina. Y lamenta: “Nada de eso se cumplió”.

Por su amor al Urquiza, los vecinos llegaron a llorar. Saben que pelean contra molinos de viento, funcionarios que cuando “viajan a Europa admiran edificios del 1800 o 1900”. Se preguntan por qué entonces Parque Patricios, al otro lado del Océano, tiene que perder su patrimonio.

“Nos une el amor al arte y a la cultura, por eso seguimos la tarea”, concluye.

Leave a Reply

Your email address will not be published.