La Ciudad le vendió al Club Boca Juniors los terrenos de Casa Amarilla, ubicados en las inmediaciones del estadio. Los vecinos pedían que se usaran para viviendas sociales. 

A instancias de diversas organizaciones civiles que se oponían a la licitación, la Corporación Buenos Aires Sur abrió el martes el único sobre que contenía al interesado en la compra de las 3 hectáreas de Casa Amarilla. El predecible nombre que se escuchó fue el del club con llegada al presidente Mauricio Macri, Boca Juniors.

El rechazo de los vecinos de La Boca hacía hincapié en la ilegalidad del llamado a licitación publicado en el Boletín Oficial el 4 de diciembre de 2015. Es que el terreno delimitado por las calles Blanes, Espinosa, Palos y la avenida Almirante Brown le pertenecía al Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) y, según reclaman, el proyecto debió haber pasado por la Legislatura.

Ahora, el club conducido por Daniel Angelici, deberá abonar 180 millones de pesos por las tierras y sumar el dinero correspondiente a la inversión que determina el decreto: “desarrollo y mejoramiento urbano”.

“Supuestamente la licitación es para hacer una biblioteca, un complejo deportivo y una galería de arte. Quién va a controlar que Boca cumpla con esto y no haga el mega estadio”, se preguntó Natalia Quinto, miembro de La Boca Resiste y Propone. En comunicación con Diario Z consideró: “Nunca se aclaro si esas prestaciones van a ser para todos los vecinos o sólo para los socios del club”

Las dudas tienen basamento en relatos oficiales. De hecho, durante los años de su primer mandato y la campaña para la reelección que logró en diciembre pasado, Angelici había revelado sus intenciones de construir una nueva cancha en el predio de Casa Amarilla.

“La idea es comprar dos manzanas más y hacer el nuevo estadio en Casa Amarilla, con 75.000 butacas, e inaugurarlo en la temporada 2015/16”, le había dicho a Télam en 2012. Aunque las fechas no se cumplieron, la intención se mantuvo.

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