El tradicional paseo de la Comuna 9 volverá a funcionar desde el próximo domingo. En diálogo con AVISPADOS, uno de los feriantes contó las problemáticas que debieron atravesar todos estos meses sin trabajar.
Desde el domingo 6 los vecinos van a poder volver a disfrutar de la histórica feria gastronómica y de artesanías de Mataderos, ubicada en Avenida de los Corrales y Lisandro de la Torre. El recorrido no pudo funcionar este año ya que su apertura se vio frustrada en marzo por la pandemia de coronavirus.
En este contexto, el artesano Martín Emilio Pérez le comentó a este medio que la situación de todos los vendedores es muy delicada.
“Es una feria muy grande, con más de 600 puestos, con gente que va y viene todo el año y espectáculos que generan para el barrio una situación de mucho movimiento y trabajo para restaurantes y parrillas, kioscos, almacenes, lugares donde los artesanos guardamos nuestras cosas. Y todo eso se vio afectado en el momento de la pandemia”, manifestó.
Meses después de que el presidente Alberto Fernández decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio, los artesanos comenzaron a organizarse y armaron un petitorio para solicitarles diversos puntos a los distintos gobiernos, municipales, provinciales y nacionales.
Esos puntos se basaban en que les brinden canas de alimentos y medicamentos, subsidios y créditos blandos, y la posibilidad de generar alguna plataforma virtual y algún medio de cobro sin costo.
“En general, somos bastante individualistas, nos cuesta el tema de la comunidad por nuestro desarrollo individual. En algunos casos somos extremadamente personalistas y ególatras, por lo que el tema de empezar a pensar políticas y actividades en conjunto se nos fue complicando bastante. Fue producto de largos debates y presentaciones en las que se materializó esa nota”, expresó Pérez.
Sin embargo, agregó: “Nos costó un poco empezar a recibir la comida. Pasamos unos meses sin tener ninguna respuesta, solo que habían recibido la carta y que la estaban evaluando. Lo único que se consiguió fueron algunas bolsas de comida que se fueron repartiendo. Mucho de ese reparto fue un esfuerzo nuestro para asistir a nuestros compañeros, no hubo ninguna ayuda concreto”.
Otra de las problemáticas que enfrentaron fue el hecho de que la Feria de Mataderos, a diferencia de los otros paseos porteños, por su valor cultural, está bajo la administración del Ministerio de Cultura.
“Eso nos producía un debate, porque cuando todas las ferias hacían el reclamo en Espacio Público, nosotros acompañábamos pero no éramos parte de la discusión. Y Cultura hacía oídos sordos a nuestro reclamo. No encontrábamos una salida”, destacó.
Hasta que en agosto comenzaron a anunciarse las primeras flexibilizaciones de actividades. En ese momento, redactaron otro petitorio firmado por 60 feriantes, pidiéndole al Ministerio la apertura.
Esa carta se presentó al secretario de Cultura, al coordinador del área y al encargado de la feria. Luego conformaron una mesa de trabajo y comenzaron con la estructuración del protocolo sanitario.
A fines de octubre, el Gobierno de la Ciudad declaró que la apertura sería el 7 de noviembre, pero luego esa fecha se dilató con el argumento de que no estaba aprobado el documento del espacio mataderense. Sí lo estaba el de los demás pero todavía restaba la habilitación de Cultura.
A la semana siguiente les dijeron que faltaba la firma a la declaración jurada por parte de algunos artesanos. Pero con el problema resuelto, perdieron toda conexión con el Ejecutivo porteño, quienes no les contestaron más.
“Eso precipitó el enojo de muchos de nosotros que convocamos a lo que nosotros llamamos pañazo, que consiste en tirar el paño, la tela que cubre nuestras mesas, al piso y vender tirados allí, pidiendo la apertura de la feria. Fue un hecho histórico en la Feria de Mataderos, que es muy ordenada y conservadora. Fuimos 70 artesanos que pudimos hacer una asamblea y después nos quedamos protestando, con la resolución de que si la Ciudad no definía una fecha se volvía hacer una manifestación el otro fin de semana”, aseguró Martín Emilio Pérez.
Al la jornada se unieron los vecinos de los alrededores, que también trabajan gracias al movimiento del mercado.
Luego de idas y vueltas, esta semana se confirmó oficialmente la reapertura de la Feria de las Tradiciones para el 6 de diciembre, de 11 a 19. En el marco de un período de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, las actividades promovidas serán al aire libre, con uso obligatorio de tapabocas y respetando el espacio entre personas. Para evitar aglomeraciones, no se programarán espectáculos musicales y/o de baile en el escenario.
“Lo que ahora estamos solicitando es que la feria siga todo el verano, porque debido a la situación, muchos artesanos no van a poder hacer sus temporadas habituales en el interior o en la costa. Por eso pedimos continuarla los próximos meses, para poder seguir laburando y repuntar el desastre de este año”, concluyó Pérez.
