Una iniciativa elevada al Parlamento porteño propone reconocer a la parrilla de Liniers, con la colocación de una placa.
Los diputados de la Ciudad Patricia Glize y Francisco Loupias presentaron un proyecto de resolución para conmemorar los 20 años del restaurante y parrilla El Ferroviario. La medida implica el emplazamiento de una insignia.
El escrito sostiene que desde su apertura en 2006, el establecimiento ubicado sobre la Avenida Reservistas Argentinos 219, en el barrio de Liniers (Comuna 9) se ha consolidado como uno de los principales exponentes de la cultura culinaria argentina y como un verdadero símbolo de la identidad barrial de la zona oeste de la CABA.
“El Ferroviario ha logrado construir, durante dos décadas, una trayectoria que trasciende la mera prestación de un servicio gastronómico para convertirse en un verdadero punto de referencia cultural, turístico y social de la Ciudad de Buenos Aires”, expresan los fundamentos.
El restaurante nació como el buffet del Club de Personal Jerárquico del Ferrocarril Sarmiento. En sus comienzos brindaba un servicio destinado principalmente a los socios de la institución y a los vecinos del barrio. Con el tiempo fue ampliando su propuesta gastronómica, incorporando carnes asadas y una variada carta que supera los ciento cincuenta platos. Hoy tiene una capacidad de unos 800 comensales, convirtiéndose en una de las parrillas de mayor convocatoria del país.
Los legisladores resaltan, además, que el nombre del lugar es un homenaje a la tradición ferroviaria argentina y a la historia del Club, con el que aún comparte el mismo predio, lo que le permite conservar y resignificar una parte de la memoria colectiva asociada al desarrollo del sistema de interconexión nacional, clave en la consolidación económica, social y urbana.
También resaltan que su emplazamiento entre Liniers y Mataderos lo inserta en un entorno con una fuerte carga histórica, donde el legado ferroviario convive con la tradición ganadera y la cultura del trabajo que caracterizaron el desarrollo de ese sector porteño.
“El Ferroviario ha sabido integrarse plenamente a esa identidad barrial. Su crecimiento nunca implicó abandonar sus raíces ni modificar el espíritu de bodegón tradicional que caracteriza a los grandes establecimientos gastronómicos porteños. Por el contrario, el restaurante logró combinar una oferta gastronómica de excelencia con un ambiente sencillo, familiar y popular, donde conviven vecinos históricos del barrio, familias, turistas, trabajadores y visitantes provenientes de distintas provincias y del exterior”, concluyen.
