Entre vendavales y porvenires:  Inventar las Aulas a cielo abierto

Por Patricia Guijarrubia, coordinadora de “Aulas a cielo abierto”.

Escribir la experiencia conjunta entre educadoras del proyecto educativo “Aulas a cielo abierto”* y docentes de las escuelas que contra viento, marea y pandemia nos reinventamos para atravesar tiempos tan difíciles, complejos y dolorosos, es hacer memoria, rescatar aprendizajes e inaugurar otros porvenires.

Todo espacio verde público es potencialmente educativo. En Parque Avellaneda (cogestionado a través de la ley 1153) se despliega desde hace 20 años el proyecto educativo “Aulas a cielo abierto” que trasciende la potencialidad y se constituye como es un espacio de aprendizaje, de participación ciudadana y de convivencia en la diversidad. Busca, desde el campo de la educación, favorecer la apropiación social del espacio verde y público, para facilitar el conocimiento, valoración, disfrute y transformación del patrimonio.

Lo hace a través de paseos pedagógicos tanto para nivel inicial como para nivel primario. Así hasta la irrupción del vendaval que marcó un antes y un después en la humanidad.

Durante los primeros meses del 2020, todas las educadoras del Parque Avellaneda y diferentes equipos directivos y docentes comenzamos a reunirnos virtual y sistemáticamente cada martes. Nos apoyamos complementariamente y fuimos soñando nuevas modalidades, no sin grandes dificultades.  La confianza construida durante tantos años, el respeto y el reconocimiento favorecieron este trabajo conjunto.

En las primeras semanas de marzo 2020 debimos reinventarnos. La pandemia se presentó con crueldad e incertidumbre. La virtualidad apareció como una oportunidad para retomar lazos, comunicarnos e intentar dar continuidad a algunas propuestas nacidas al fragor de años anteriores, dispuestas a desplegarse transformadas y/o a inventar otras. 

Es así como diseñamos participativamente diversos materiales didácticos que oportunamente fuimos compartiendo en el blog institucional cual “mano tendida”, como forma de convidar saberes y experiencias. 

Cada recurso es una invitación amplia y entusiasta que no sigue un orden prefijado pero sí criterios enlazados con las posibilidades del patrimonio integral del parque y las posibilidades tecnológicas. Una propuesta que congrega tiempos no alterados ni acelerados. Todos los materiales están atravesados por las pedagogías de la pregunta y de la ternura, de la memoria y la emancipación, buscando humanizar las pantallas, brindar recursos recreativos y creativos.

Las propuestas lúdicas invitan a realizar miradas de cercanía, de alejamiento, detallistas y desde diferentes ángulos, con el fin de ampliar significados y horizontes. Desafiantes invitaciones para disfrutar la naturaleza urbana, el arte, la historia y el juego en la propia casa, en el parque y en los alrededores. 

Los variados materiales incluyen desde videos para observar aves desde casa, libros interactivos para abordar la historia del Parque o los árboles de aquí y de allá, instrucciones creativas para armar un libro de artista, hasta laberintos lúdicos digitales para encontrar tesoros en el parque, propuestas para explorar “con barbijo” algunos espacios y también relatos sonoros.

Destacamos el proyecto bimodal “Vuelos en el jardín de los por qué” que pretende acercar a las niñeces a la inmensa necesidad de valorar las especies nativas y la fauna asociada. Esta iniciativa parte de preguntas, con el objetivo de generar posibles respuestas de manera colectiva. Observar, ilustrar y comparar. Distinguir y descubrir miniaturas (coleópteros, lepidópteros e himenópteros). Es decir, aprender y enseñar, concretando y desplegando la educación ambiental integral. Un territorio para hacer justicia ambiental.

Inaugurar presencialidades.

A partir de septiembre de 2021, comenzamos a estrenar presencialidades con los cuidados necesarios, para dar continuidad a dicho proyecto. Diferentes grupos de niñas y niños concurren a indagar y disfrutar, a explorar y asombrarse en el Jardín hospedadores. Este es un bello espacio diseñado por el grupo de arbolado de la Mesa de Trabajo y Consenso, que con sus ejemplares deslumbra e inspira, siguiendo el lema “Plantar/cuidar”. Allí se plantaron 247 ejemplares de 15 especies nativas de nuestra eco-región.

Volver a recibir grupos de niñas y niños que ya venían trabajando en la virtualidad oxigenó cada martes y nos colmó de preguntas y nuevos desafíos. Es cierto que implicó e implica un trabajo arduo de planificación minuciosa y fundamentada, de búsqueda de estrategias lúdicas, de andares cuidadosos y respetuosos de las infancias. Así, entre mariposas espejito, varas doradas y vaquitas de San Antonio y obras de arte a la intemperie, el escenario del Parque volvió, después del vendaval pandemial, a desplegarse conjugando arte, naturaleza, historias y juegos.

Esperamos culminar el 2021 celebrando los 20 años de esta iniciativa, construyendo una audioguía para que las familias que recorran el “Jardín de hospedadores” y conozcan las maravillas que allí anidan a través de las voces de las infancias. Otra forma de mostrar aquello que se aprende de manera virtual y/o presencial, gracias al trabajo conjunto entre las escuelas (destacando el inmenso compromiso de cada docente) y el parque educador.

De cara al 2022 y colmadas de experiencias del trabajo conjunto, reinventaremos otras formas de aprender y enseñar, con memoria, respeto y generosidad en la construcción interinstitucional de saberes por y para las infancias.

*Conformamos el equipo de Aulas a cielo abierto 2021: Ana Luz Chieffo, Andrea Bontas, Marina Orecchio, Natalia Sol Gonzalez, Susana Cantore, Romina Sppagiari, Romina Cabral, Ornella Gilardoni y Patricia Guijarrubia.