“Es muy difícil hacer política cuando una ni siquiera ha comido”

En la previa a las elecciones generales del domingo, AVISPADOS habló con Paula Arraigada, candidata a diputada nacional por la Ciudad por el Frente de Todos. La aspirante criticó el gobierno de Cambiemos y se mostró esperanzada de cara a un nuevo mandato.

Paula Arraigada nació en Gobernador Echagüe, Entre Ríos, y a los 18 años se mudó a Buenos Aires. Proveniente de una casa puramente peronista, comenzó a introducirse en la política desde muy joven. Hoy es militante LGBTIQ, peronista, y está décima en la nómina a diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires.

También es referente del movimiento trans Nadia Echazú y la primera mujer trans en formar parte del Parlamento de las Mujeres de la Legislatura Porteña.

En diálogo con AVISPADOS, Arraigada manifestó: “En los ‘90, dentro del peronismo, no había una contingencia de las clases populares. Estaba Menem en el poder y no era un peronismo representativo, sino más bien de derecha. Cuando llegó Néstor (Kirchner), empezó a vislumbrarse otra forma de gestión”.

-¿Y cuándo decidiste comenzar a militar?

Creo que no fue un momento en el que decidí hacer tal cosa, sino que me fui dejando llevar por… Es una de las cosas que siempre tuve pendiente porque recordaba las cosas que contaba mi mamá, y las que he visto en las marchas del peronismo. Y una de las cosas que anhelaba era estar es esa masa popular en la Plaza de Mayo. 

Después, cuando aparece el kirchnerismo, empiezo a contagiarme de este espíritu de salir a la calle para, por lo menos, mostrar cómo pensábamos una gestión o de qué lado queríamos estar. 

Lo demás fue una sucesión de hechos y relacionarse directamente con el pueblo, más allá del colectivo travesti y trans, con la gente de la barriada. Y empezar a entender que había formas para resolver ciertas problemáticas fue lo que me conquistó y me acercó al mundo de la política partidaria. 

Después fue empezar a dejar que aflojen cosas que ya estaban en mi cabeza, que seguramente las traigo desde que me crié, que tiene que ver con el lugar de donde vengo, con una casa llena de psicología peronista, donde se hablaba muchísimo de Perón y de Evita. Muchas veces me dicen que lo que hablo tiene mucho de vivencia y sensibilidad, y quizás tiene que ver con eso, porque hablo de formas de vida y cosas que tengo muy impregnadas.

Para vos, ¿qué es la política?

La política es la herramienta  que transforma la vida del pueblo. Y esto es muy importante para el colectivo trans, porque todavía tenemos muchas necesidades, muchísimos derechos que todavía no hemos conseguido.

La ley de identidad de género es una obra que parte de las organizaciones sociales, pero también es la decisión política de un gobierno. Con esa ley no está resuelto todo, y por eso nosotras necesitamos el cupo laboral, la reparación histórica y denunciamos el genocidio trans; pero sí resolvió muchísimas cosas, pequeñas, pero que tenían que ver con nuestro acercamiento social, con el respeto a nuestra identidad y sobre todo con la calidad de vida para las más jóvenes, que viven en otro contexto. A pesar de que todavía existe cierto recelo en una parte de la sociedad tienen una libertad impensada para nuestras adolescencias.

¿Alguna vez te sentiste discriminada en el ámbito de la política?

No. Lo que pude haber sentido son ciertas dificultades, no de forma discriminatoria pero sí de comprensión, para que nosotras podamos estar en algunos espacios de discusión, pero como parte de un colectivo vulnerado que son los pobres. 

Creo que lo que nosotras venimos a plantear es lo que plantea el pobrerío acerca de sus necesidades y formas de hacer política. Porque los pobres no acceden, ni a los espacios de decisión, ni a los lugares donde se discute. Eso tiene que ver con que la política le ha pertenecido por mucho tiempo a una clase social a la cual nosotras no pertenecemos, y la mayoría del pobrerío tampoco. Creo que lo que viene es tratar de hacer una política un poco más trasversal, donde puedan entrar todos los actores y las actoras posibles.

Es muy difícil hacer política cuando una ni siquiera ha comido. Cuando tenés el estómago lleno podés pensar en un poco más que es comer. Por eso es tanta la necesidad de que luego de las elecciones, que esperamos que sea con triunfo popular, haya preparación dentro de los espacios, que haya información y formación, de la coyuntura y la política, que para nosotros está atravesada por la mística, lo orgánico y la doctrina.

Todo esto es necesario para que haya una renovación y que no le pase a nadie lo que me pasó a mi, que cuando iba a las reuniones de referentes, que se suponía eran espacios populares, me decían “bueno, vos no hables porque no sabés”. Eso no era discriminatorio, sino que tiene que ver con un desprecio de clase, con una estigmatización sobre las clase sociales, no direccionado por mi sexualidad. 

También me han tratado de loca pero bueno… los locos y los borrachos siempre dicen la verdad. Y a veces la verdad es difícil de aceptar, pero una tiene ciertos compromisos que tiene que ver con la lealtad al pueblo y a sus compañeras. Entonces las cosas con las que no estamos de acuerdo hay que señalarlas, no como una crítica maliciosa, sino con el espíritu de que sean corregidas para tener un espacio transversal y que contenga la mayoría de las identidades de compañeros, compañeras y compañeres posibles.

-¿Cuáles creés que son las principales problemáticas del colectivo travesti y trans?

La primera es la expectativa de vida. Ayer murió una compañera muy trabajadora, gran activista, y tenía 38 años. El promedio de vida sigue siendo 35 años

Necesitamos resolver eso porque si logramos el cupo, que seguramente lo vamos a lograr, poco va a servir si las compañeras se siguen muriendo. En principio hay que atacar por qué las chicas se mueren. 

Para lograr esto hay que generar campañas de visibilización a la población, para que todos sepan cómo vive el colectivo y entiendan por qué se pide una ley de cupo, por qué se pide una ley de reparación histórica, por qué las compañeras se mueren a esa edad. En eso queremos trabajar desde el Estado: hacer campañas, generar espacios donde se discutan los derechos humanos y el derecho humano de las personas trans. Derechos que la mayoría de los argentinos y las argentinas han accedido pero que la población trans no accede todavía. 

-¿Cómo describirías el mandato de Cambiemos?

Fueron cuatro años en los que se sumió al pueblo en una total tristeza y se lo empobreció. El resultado lo estamos viendo ahora: la gente durmiendo en la calle, los ancianos que no tienen para comer.

Fue un gobierno miserable que solo pensó en su clase social, reivindicó los derechos de los ricos y amplió todos esos privilegios que ya tenían, interponiendo sus valores… Ellos hablan mucho de valores y estadísticas. Es probable que en lo que dicen sobre las estadísticas del INDEC tengan algo de razón pero los pobres no se van a fijar lo que dice el INDEC. La tabla para medir es si pudieron comer o si llegaron a fin de mes. Así que ellos podrán mostrarnos muchas tablas del INDEC pero nosotros le podemos mostrar la realidad de todos los días. Antes podíamos comer mejor, accedíamos muchísimo más al trabajo. Ahora ni siquiera tenemos garantizadas las dos comidas del día.

Este fue un gobierno miserable que ojalá no vuelva a repetirse nunca más, porque creo que hubo gobiernos conservadores malos pero este ha sido el peor.

-¿Ves mucha diferencia entre la Ciudad y el resto de las provincias?

Si, la Ciudad concentra muchísima riqueza, pero esa riqueza no está repartida en forma equitativa. El norte porteño vive de una forma y el sur de otra. Se concentra todo, hasta los tachos de basura son muchos más lindos en el norte que en el sur, y eso es una decisión política. 

Pero, a pesar de sus desigualdades, un barrio del sur de la Ciudad nunca va a ser igual a una provincia. Por eso, queremos trabajar para no quedarnos en esta panacea que es Buenos Aires. Algunos espacios piensan que todo está resuelto en la medida en que esté resuelto en la Ciudad, pero cruzás la General Paz y te das cuenta de que falta muchísima perspectiva de género en los espacios. El feminismo muchas veces retiene esta visión, y no llega a estos lugares, donde todavía no hay discusión sobre la ESI, la ley de interrupción voluntaria del embarazo y mucho menos hay discusiones con el colectivo trans. 

Esto es lo que vamos a buscar en esta etapa: ser transversales y pensar un poco más en las provincias. Para eso hay que estar con las compañeras de la provincia. El otro día hablé con la compañera Alejandra Luna, de La Rioja, y le decía que en esta etapa ellas van a ser muy importantes porque nosotras estamos acá y lo que hacemos es ver lo que sucede, ellas lo viven. Son las que realmente pueden decir qué es lo que sucede y qué necesidades tienen.

-¿Qué expectativas tenés para los próximos cuatro años?

Las mejores. Creo que va a ser una gran elección y que va a haber un triunfo del Frente de Todas, Todos y Todes. Creo que tenemos voluntad para construir un nuevo espacio de poder popular, que reivindique el derecho de los y las trabajadores.

Me parece que el triunfo de las PASO se va a incrementar porque, lamentablemente, el presidente en vez de tratar de mejorar su performance castigó al pueblo.

Nosotras estamos super preparadas, no solamente para ser diputadas, senadoras e intendentas, sino para ser Presidente de la República. Estoy segura que muchísimas de nosotras tendríamos una mejor gestión, un mejor equipo y haríamos muchísimas más cosas por el pueblo de las que el presidente hizo. Tomando todo esto en cuenta, creo que el domingo vamos a ganar y a empezar otra etapa, que va a ser totalmente diferente.

El colectivo trans siempre ha tenido un nivel de esperanza muy fuerte y en consonancia con eso no puedo tener otra mirada, otra sensación más que que va a ser un gobierno donde los derechos van a estar a flor de piel. Al principio con algunas dificultades porque ahora sí vamos a recibir una pesada herencia. Pero creo que con esas dificultades, intentando practicar una posición transversal, buscando respuestas a muchas necesidades a resolver, volveremos a levantarnos como país.

-Teniendo en cuenta que muchas de las cúpulas políticas cuentan con perspectivas más conservadoras, ¿ves posible una política más transversal y con perspectiva de género?

Yo soy optimista, pero me parece que con el optimismo sólo no alcanza, hay que tratar de hacer acciones para que eso suceda. Hay que generar espacios de discusión, porque no hay una pluralidad de voces y eso es una deuda que también debemos saldar. Debemos incluir las voces diversas y del pobrerío. Es parte de nuestra tarea poder activar esos espacios y poder generar en estos espacios la discusión. 

Ahora hay una nueva generación de pibes y pibas que empiezan a cuestionarse sus privilegios, su mirada patriarcal, y empiezan a generar espacios de discusión diferentes. 

Yo creo que el feminismo popular, porque hay otros feminismos que también nos dejan afuera a nosotras y al pobrerío, está muy vinculado al peronismo porque reivindica las mismas convicciones y levanta las mismas banderas. Por eso necesitamos que el gobierno que venga responda las necesidades de ese conjunto de personas. Creo que es la batalla que vamos a dar porque todavía existen algunos compañeros que no terminan de conocer eso. Y en eso estamos, exigiendo los espacios no solo para las mujeres trans, sino para las mujeres cis. No solo para las mujeres blancas sino para las afro y las migrantes.

Digo que estoy esperanzada porque conozco un montón de compañeras, incluyéndome, que vamos a estar trabajando en función de eso. Dependerá de nuestro trabajo, del del resto de las instituciones y de las otras compañeras hacer que los espacios sean más plurales, y donde la perspectiva de género reine. Estoy esperanzada y voy a trabajar en todo lo que pueda para que eso suceda como parte del estado.

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