Cildáñez: Denuncian que se abandonaron las obras en el CeSAC 14

La fecha de reapertura del centro después del incendio era en diciembre del año pasado, límite que se aplazó a julio del 2019. Vecinos y trabajadores sostienen que las condiciones de atención actuales son muy precarias.

Por Ximena Gonzalez

El Centro de Salud y Acción Comunitaria nº 14 (Horacio Casco y Saravia, Parque Avellaneda, Comuna 9) se incendió el 25 de agosto de 2018. Al mes de diciembre la obra no estaba terminada y la comunidad comenzó a protestar por lo que ellos consideran es una “emergencia sanitaria”.

Actualmente funcionan 4 tráilers donde se atiende a los pacientes: dos utilizados por los médicos del CeSAC, uno de Ciudad y el odontológico que va y viene todos los días aunque hace una semana está roto, por lo que quedó fuera de funcionamiento. El sector administrativo se asentó en una iglesia que les abrió las puertas.

“Es una espacio que dentro de lo que nos ofrecían era el más apropiado para la atención, con todas las limitaciones que eso tiene. Parte del equipo estamos ahí porque necesitamos guardar cosas como papeles, historias clínicas y formularios”, le dijo a AVISPADOS una de las trabajadoras el CeSAC a quien, para resguardar su identidad, llamaremos Laura.

Según comentó, el establecimiento ya se encontraba en construcción porque se iba a abrir un Centro de Especialidades Médicas de Referencia (CEMAR) y el Centro de Salud quedaría en un sector más pequeño. Esa construcción se terminaría en octubre del año pasado, pero se postergó.

“Después del incendio, (el Subsecretario de Atención Primaria Gabriel) Battistella nos dice que se va a apurar esa obra y que para diciembre iba a estar, pero los vecinos veíamos que las obras no avanzaban”, manifestó Laura.

Con el reclamo de los residentes consiguieron los planos del inmueble y notaron que tenía “un montón de fallas”, tales como que no estaba contemplado poner una rampa en la entrada para el acceso de personas con movilidad reducida, salidas de emergencia en el primer piso y pocas ventanas en un sector de la edificación.

En enero, Battistella se presentó ante la comunidad para informarles que la empresa a cargo de la construcción había presentado formalmente la quiebra. Semanas después comunicaba que se había encontrado una compañía que podría hacerse cargo de la finalización del inmueble.

“Esta empresa decía que el tiempo de construcción que quedaba era de seis meses, mientras que la anterior nos decía que faltaban sólo dos. Nosotros no entendemos el motivo de ese desfase, porque si uno ve el centro de salud, la estructura está”, expresó la trabajadora.

El nuevo plazo es julio de 2019. Casi un año después del incendio.

“Todo esto fue muy mal recibido por la población porque la realidad es que estamos trabajando en condiciones sumamente precarias tanto para nosotros, los empleados, como para quienes se atienden allí. Es muy compleja la atención en los trailers porque los médicos no tienen mucho espacio para trabajar, en algunos cuando llueve entra el agua, a veces no hay luz o agua, hay que subir unas escaleras para entrar y las personas con movilidad reducida realmente no pueden hacerlo”, denunció Laura.

Otro de los problemas con el que lidian los médicos de Cildáñez es la falta de insumos que piden desde el siniestro, tales como un teléfono, computadoras e internet. También mencionan tener dificultades en el acceso a la medicación.

“Los pacientes tienen que ir a otro centro de salud a que le den los medicamentos, con todo lo que eso implica porque a veces los rebotan, o no puede trasladarse ni perder ese tiempo”, afirmó la trabajadora.

Emergencia sanitaria

Laura le comentó a AVISPADOS que en el CeSAC había habido incendios previos, que el establecimiento se había dejado caer y que “nunca se habían tomado medidas para que los accidentes no sucedieran”.

“Aún así, después del fuego, no consideramos que haya una verdadera intencionalidad de que esto se solucione. Vemos que en otras cuestiones la gestión política es mucho más efectiva y esto que debería ser algo prioritario porque la salud es un derecho básico de la población, no se trata”, acusó.

Y agregó: “Como trabajadores también estamos agotados de esta situación, pero buscamos seguir en la lucha por esto que queremos, que es trabajar en un centro de salud en buenas condiciones y atención digna para la gente en nuestro barrio, y que creemos que es apostar a la salud pública”.

En un comunicado lanzado en diciembre por el colectivo de trabajadores del CeSAC 14 informaron que la mesa de trabajo compartida con miembros de la comunidad y organizaciones conformada luego del siniestro no tuvo acompañamiento del Ministerio de Salud, a pesar de haber sido convocados en varias oportunidades.

“Consideramos que esto es una forma de desresponsabilizarse de la situación, sin darle la prioridad que por su gravedad amerita”, manifestaron en el texto.

“Lo que desde el principio no estamos viendo es compromiso, que exista voluntad política como para que esto se solucione. Nosotros creemos que esta es una situación de emergencia sanitaria y que debería ser tratada como tal”, concluyó Laura.

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