Por Sergio Abrevaya, legislador porteño por el GEN.

El proyecto de Ley de Declaración de Emergencia PyME  prevé, además de visibilizar la problemática, un aporte de herramientas que sirvan como paliativo a la difícil situación que atraviesan y un el financiamiento de corto plazo que asista la falta de liquidez por la que atraviesan. ¿Por qué podemos asegurar que las Pymes atraviesan hoy una situación de emergencia? Principalmente por una o varias de estas cinco razones: 1. la caída de ventas, 2. la competencia importada, 3. la presión impositiva, 4. el aumento de costos por incremento en las tarifas de energía, 5. la falta de acceso al financiamiento de mediano plazo y financiamiento de corto plazo a tasas usurarias.

Entendemos necesario se declare la emergencia PyME en el actual marco de crisis económica con el objeto de paliar y asistir a las que existen en la Ciudad de Buenos Aires. Entendemos que se trata de un aporte mínimo en un contexto muy difícil signado por una fuerte caída en sus ventas por el derrumbe del poder adquisitivo de amplios sectores de nuestra sociedad, un fuerte incremento en los servicios públicos de luz, gas y agua, y un aumento en el costo financiero tras la decisión del BCRA –con Sturzenegger antes y su sucesor, Caputo, ahora- de subir las tasas de las LEBACs a un inédito 40% anual.

Los empresarios PyME denuncian un cierre de cerca de 5000 pequeñas y medianas empresas en lo que va del año. No obstante, el gobierno sigue cercándolos a través de la presión impositiva. Un claro ejemplo se da con la AFIP, que en tres días detecta demoras o falta de pago en cualquiera de sus impuestos y en un mes embarga sus cuentas impidiéndoles cualquier movimiento, incluso el pago de sueldos.

Desde el punto de vista impositivo, solicitamos que no se cobren intereses ni se clausuren PyMEs con atrasos en sus obligaciones fiscales, y que -en el mismo sentido- se prohíba el embargo de sus cuentas bancarias.

Desde el punto de vista crediticio, pedimos al Banco Ciudad que destine la mitad de lo colocado en LEBACs (datos balance al 31/12/2017), a financiar dos líneas de crédito: una que $5.000 millones sean destinados a capital de trabajo y otros $5000 millones a créditos de inversión a 10 años para PyMEs, que les permitan una reconversión productiva o financiar proyectos que optimicen el consumo de energía, por ejemplo.

También, en el marco de la emergencia, proponemos que la AGIP suspenda el cobro de intereses, de embargos, aplicación de multas y clausuras a las PyMEs de la Ciudad originadas en el atraso del pago de sus obligaciones fiscales.

Es claro que esto es sólo un paliativo. Si no se cambia el actual modelo de especulación financiera por uno de desarrollo productivo, más temprano que tarde, vamos a asistir a la desaparición de muchas pequeñas y medianas empresas argentinas, que generan el 70 % del trabajo en nuestro país. Mientras tanto, son las más castigadas por las políticas que este gobierno lleva adelante y la devaluación, que sólo beneficia a los capitales golondrina que buscan su ganancia con la bicicleta financiera.

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