Se trata de un ejemplar de la especie conocida como “vientre rojo”. Fue fotografiada por el Club de Observadores de Aves (COA) que funciona allí. Cuáles pueden ser las consecuencias.
Las imágenes transmiten ternura y deseos de explorar el Parque Avellaneda, en la Comuna 9, para descubrirla con los propios ojos. Una ardillita de unos 30 centímetros come cabeza abajo colgada de la rama de un árbol.
Sin embargo, lo que a simple vista causa sorpresa es, en realidad “una rareza y una mala noticia”. Así lo consideró el coordinador del COA local Gonzalo Díaz quien, en diálogo con AVISPADOS, sostuvo: “Puede llegar a afectar a las poblaciones de aves del Parque”.
La especie en cuestión, la ardilla de vientre rojo o pecho colorado, no es nativa de la Argentina, proviene de las selvas lluviosas del sudeste de Asia. En la década del 70 alguien trajo una cantidad de parejas a Villa Flandria, Luján. Con la liberación o huida de ejemplares, la especie empezó a propagarse.
Los integrantes del COA la vieron por primera vez este año, pero algunos vecinos comentaron que desde hacía tiempo observaban una ardilla en el Parque. “Estimo que es la misma”, reflexionó Gonzalo, de profesión intérprete naturalista y naturalista de campo.
“Son roedoras, parientes del ratón, por ende son muy prolíficas. Se adaptan fácilmente a ambientes arbolados o plantaciones y son omnívoras: comen granos, huevos, pequeños mamíferos, pichones de aves”, sumó Díaz.
Aunque son simpáticos e inofensivos para la gente, estos animales “pueden llegar a traer problemas”. Para empezar, transmiten enfermedades y además predan sobre las nidadas de las aves afectando las poblaciones del Parque Avellaneda.
Al tomar conocimiento de la situación, los miembros del COA avisaron a biólogos del CONICET que trabajan con la especie, quienes decidirán qué hacer con el ejemplar: tal vez dejarla o trasladarla.
De todas maneras, Gonzalo sugirió “no ser tremendista”. “No me preocupa porque hay una sola y, excepto que haya una suelta de ardillas, no se van a propagar en el Parque”.
En la actualidad, la ardilla de vientre rojo vive en poblaciones reducidas en Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Buenos Aires y en la Ciudad. El problema más grave está en Luján porque roen los cables eléctricos y telefónicos.
No es la primera vez que una especie no nativa aparece en el Parque Avellaneda. El año pasado, una urraca oriunda de la selva argentina vivió 4 meses allí y luego dejó de ser vista.
“Era una sola y es un animal que anda en grupos. Probablemente se le haya escapado a alguien o haya sido liberada, es muy inteligente. Era un animal muy confiado, te le acercabas y te ignoraba, estaba acostumbrada a la presencia de la gente”, contó Gonzalo.
Antes de concluir valoró: “Ahora hay más conciencia de preservación y conservación de la flora y fauna en el país”.
Qué es el Club de Observadores de Aves
Dependientes de la organización conservacionista Aves Argentinas (con más de 100 años de trayectoria), los COAs son grupos de socios o gente cercana que se dedica a observar aves en distintos puntos del país. Cada uno de estos clubes define sus actividades.
El de Parque Avellaneda se fundó el 3 de noviembre de 2012 y desde fines de 2014 actúa también en el Parque natural lago Lugano. En el espacio verde más grande de la Comuna 9 hay 65 especies de aves para observar, un número alto si se tiene en cuenta que en la Argentina hay unas 1000.
Se puede seguir al COA en las redes sociales para estar al tanto de los encuentros y participar.
“Intentamos hacer una actividad por mes siempre que se pueda, aunque esto no es nuestro trabajo, se hace en nuestros tiempos libres”, comentó el coordinador Gonzalo Díaz.