El Gobierno envió ayer a la Legislatura el proyecto que propone estirar hasta 2028 el plazo para prohibir el entierro de basura en rellenos sanitarios y avalar “la combustión con recuperación energética”.

Las modificaciones al texto sancionado en 2005 son fundamentadas por la necesidad de “mejorar la eficiencia en la gestión de residuos”.

El primer cambio ajusta las fechas para alcanzar el tan ansiado objetivo de “basura cero” en rellenos sanitarios. Según la norma original, el año tope sería 2020, pero el nuevo proyecto lo lleva hasta 2028, con reducciones progresivas en 2021 y 2025.

“Se prohíbe para el año 2028 la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables”, dirá la ley en caso de aprobarse los cambios.

El segundo punto, y que seguramente despertará más polémica entre los Legisladores, es la incorporación de la técnica de “termovalorización” para el tratamiento de la basura.

Se trata de “la oxidación total de los residuos a altas temperaturas” para reducirlos hasta en un 90%, aprovechar las cenizas en la industria de la construcción y recuperar la energía contenida en los desechos.

Anticipando la resistencia que provocará la vuelta a la incineración, la Ciudad cita en el proyecto países que la utilizan como parte de su gestión de residuos. Entre otros, menciona a Francia, Alemania, Japón, China y Estados Unidos, que cuenta con 86 plantas de este tipo.

“Nadie duda sobre la necesidad de realizar cambios y profundas modificaciones al sistema de Gestión de Residuos existente en el AMBA (…). La pregunta es si la incineración (…) es el camino más apto para lograrlo”, le dijo a Infobae el director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) Andrés Nápoli.

El texto presentado ayer lleva la firma del ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli, el jefe de Gabinete Felipe Miguel y el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta.