La educadora Laura Marrone asumirá hoy en la Legislatura la banca rotativa del Frente de Izquierda. En diálogo con Avispados repasó dónde hará foco y deseó seguir “al mismo nivel” que el bloque viene manteniendo.
Cuando en 2013 el Frente de Izquierda (FIT) se presentó en las elecciones legislativas porteñas lo hizo sabiendo que, de conseguir una banca, ésta iba a ser repartida entre las distintas fuerzas que lo integran (Partido Obrero, PTS e Izquierda Socialista).
Así es como llega hoy la docente y licenciada en Ciencias de la Educación Laura Marrone a sumarse al cuerpo. Durante la sesión especial, el dirigente Patricio del Corro le dejará su lugar y ella lo tomará minutos después, tras la jura.
“Es mi primera incursión en el Poder Legislativo. Hay colaboración mutua entre los tres partidos para que haya continuidad en el esfuerzo y los proyectos que se hicieron para que puedan llegar a ser recuperados por el que sigue”, le explica Marrone a Avispados, un día antes de asumir.
-El acuerdo de 2013 le dio al primero de la lista, Marcelo Ramal, dos años de trabajo y a Del Corro y a vos uno solo. ¿A qué se debió?
-Fueron valoraciones que se hicieron en 2011 entre los tres partidos cuando se constituyó el Frente y tiene que ver con la representación que se considera hay en cada lugar. En este momento está produciéndose el mismo relevo a nivel nacional. Esta mañana (por ayer) asumió Juan Carlos Giordano en reemplazo de Myriam Bregman.
-¿Cómo ves el Parlamento al que estás incorporándote?
-La situación es muy delicada. La Legislatura está en un proceso creciente de entrega del espacio público a sectores privados al mismo tiempo que se desvincula a sí misma de responsabilidad. Se ha establecido una especie de tercerización de la entrega de terrenos públicos con la agencia de bienes raíces y toda la legislación que tiende a conformarse. Es un como sí: mientras la privatización avanza, la Legislatura termina siendo un espacio de bastante ficción.
Tenemos una preocupación seria para que el reclamo de los trabajadores sea escuchado y para que el espacio público se defienda.
-¿Cuáles serán tus proyectos a presentar o a reimpulsar?
-Por mi fuerte tradición de pertenencia al sector de educación, venimos trabajando proyectos de construcción de escuelas, porque el problema de la falta de vacantes en la Ciudad es muy grave.
Con una total desidia por parte del Poder Ejecutivo, en la zona sur se ha duplicado la población de los barrios de emergencia y se han construido nuevos barrios sin haber previsto un desarrollo urbano que contemple la presencia de escuelas de los distintos niveles (inicial, primario y medio).
Desde hace varios, se vive un hecho doloroso y bochornoso al mismo tiempo: hay chiquitos de primario que ya tienen uno o dos años sin escolaridad porque no tienen vacante. El mecanismo de la inscripción online que ha desarrollado el Ministerio de Educación genera una despersonalización por parte del Estado y de las personas físicas que se encargan de proceder en los momentos de inscripción. Las escuelas no tienen el manejo de ese proceso y hay una especie de nube donde van quedando familias enteras que se cansan de golpear puertas durante todo el verano y luego sus hijos se quedan desescolarizados.
Yo he trabajado con los compañeros del Frente de Izquierda varios proyectos de ley, entre ellos uno de construcción de 33 escuelas en la zona sur en base a un relevamiento de las vacantes necesitadas. No hace falta mucha ciencia, solo hay que sentarse con los registros de población.
-El problema alcanza a todos los niveles…
-Hay chicos de nivel inicial que tienen que pasar al primario y no tienen vacante, ya que no corresponde la matrícula de egreso con la existente. En el mes de octubre ya preveíamos una falta de 700 vacantes para primer grado en los 4 distritos escolares de zona sur. Estamos hablando de que se necesitarían 32 grados nuevos, más o menos lo que proponíamos nosotros.
Para nivel inicial, el problema es gravísimo. Las madres trabajan, no tienen donde dejar sus niños.
-Y para ellos funcionan los Centros de Primera Infancia (CPI) aunque no son lo mismo que un jardín.
-No, son la precariedad laboral para los que trabajan y la educativa para los niños. Es una política que el Gobierno del PRO quiere extender a nivel nacional. Es una línea que se está dando en otros países también, orientaciones que dan los organismos internacionales para ahorrar dinero.
Queremos que todos esos CPI pasen al área de la educación pública y que cesen como experiencias de tercerización y precarización.
-Después de la conquista de una segunda banca en la Legislatura en 2015, la izquierda ganó una gran presencia en los debates. ¿Cómo vas a insertarte en ese contexto?
– Es cierto que han tenido gran repercusión y tengo que felicitar a los compañeros del Frente de Izquierda porque siendo poquitos han logrado mucha audiencia, más allá de que uno pueda seguir pensando que determinadas cuestiones se pueden mejorar. Tenemos la obligación de llevar la voz de los trabajadores a este espacio que muchas veces se proyecta por medios de comunicación públicos donde es posible denunciar situaciones que se están viviendo.
Ojalá yo pueda seguir al mismo nivel en la responsabilidad manteniendo sobre todo una independencia en las decisiones y las propuestas respecto a lo que son políticas de ajuste.
-¿Qué lugar ocupa el FIT en la composición política actual?
-Ante la desazón que muchos trabajadores tienen por haber votado al macrismo descontentos con el anterior gobierno, el FIT tiene una posibilidad porque tiene una propuesta programática muy sólida a favor de los trabajadores. Nuestras discusiones tienen que ver muchas veces con los cómo, pero estamos ante programas muy sólidos y eso nos proyecta con un desafío muy grande para generar expectativas de que es posible salir de esta miseria a la que nos someten los grandes empresarios, los grandes capitalistas y las grandes compañías financieras.
En realidad, los recursos naturales y la tecnología que tenemos permitirían el bienestar del conjunto de la población, del país. Vivimos las penurias que vivimos porque ha llegado el punto máximo de crisis del sistema capitalista que en su etapa de decadencia lo único que hace es destruir la humanidad, la naturaleza.
-Alineados al FIT, Del Corro y Ramal mantuvieron igualmente sus monobloques. ¿Cuál es la decisión a partir de tu incorporación?
-Vamos a integrar el mismo bloque con Marcelo Ramal (reelecto en 2015). Esa es la decisión de Izquierda Socialista, también nuestra postura es así en el orden nacional.
Ramal y yo vamos a compartir hasta la presidencia.
Es un ejercicio que estamos haciendo con un gran esfuerzo. La pretensión es que el Frente crezca, venimos de Atlanta, de un acto multitudinario que nos permite mostrar que existen alternativas en el país.
Tengo una gran confianza en el FIT, tengo una responsabilidad que me excede, pero que la tomo con todo el esfuerzo que me comprometo hacer. Soy la voz de miles de militantes que cada día en su lugar de trabajo hacen un esfuerzo para que el conjunto de trabajadores vean que hay una salida distinta, que tenga fuerza, convicción de que esto se puede mejorar, se puede cambiar radicalmente.
QUIÉN ES LAURA MARRONE
Docente y licenciada en Ciencias de la Educación, la flamante diputada comenzó a militar en política en la década del 70. “Soy de la vieja guardia que todavía sobrevive”, se define. En Córdoba, de donde es oriunda, se incorporó al Partido Socialista de los Trabajadores (PTS) y trabajó en docencia.
Durante la última dictadura militar estuvo presa y debió exiliarse en Europa donde observó de cerca los movimientos de los obreros metalúrgicos en España y la lucha de los inmigrantes sin papeles en Francia. “Eso me enriqueció en la perspectiva de una dinámica internacionalista en nuestras militancias socialistas”, recuerda Marrone.
De vuelta en la Argentina, trabajó como docente y fue dirigente sindical en la huelga de 1988.
“Actualmente trabajo en un profesorado en la provincia de Buenos Aires. Es uno de los mayores placeres que tengo”, confía.