El flamante defensor del Pueblo adjunto de la Ciudad Arturo Pozzali reconoció el compromiso que significa su nuevo cargo. En diálogo con Avispados, el ex presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA) prometió trabajar en educación, salud y juventud.

Un año después de que Lidia Saya (PRO) abandonara su puesto en la Defensoría del Pueblo porteño, la Legislatura aprobó la semana pasada a su reemplazante. El elegido, un joven radical de 34 años, se incorporó ayer para completar el cargo hasta 2018.

“Estoy emocionado, con muchas ganas de trabajar. Estos lugares son muy importantes y la responsabilidad es muy grande. Son fuertes el compromiso y el orgullo por formar parte de este equipo que ya integra la Defensoría”, resumió ni bien comenzó la charla.

Horas antes de la entrevista, Pozzali había sido recibido por el defensor Alejandro Amor y los adjuntos María América González, José Palmiotti, Claudio Presman y Oscar Zago.

-Después de la bienvenida del grupo, ¿qué te parece que podés sumarle a la actual Defensoría en base a tu experiencia?

-Voy a incorporarme en áreas de las que se venía ocupando Lidia Saya y que también tienen que ver con mi pasado de trabajo: educación, juventud y salud.

El tema educativo es central en la Ciudad y hay mucho para aportar y mejorar. En cuanto a los jóvenes, hoy la Defensoría no tiene centralizados sus asuntos en ningún lado. Y sobre el sistema de salud público, en la actualidad no hay adjuntos o asesores que lo esté trabajando. Me parece que puedo aportar bastante ahí.

-Retomo el primer punto: la educación. Estamos en una etapa de cierre de inscripciones online y hay muchas familias que están esperando respuestas.

-La Defensoría tiene un área y una dirección de Educación. Los vecinos se pueden acercar con el reclamo a nuestras sedes descentralizadas para que nosotros los acompañemos en eso o se lo iniciemos si todavía no lo tienen. Es fundamental poder garantizar el 100 por ciento de las vacantes necesarias.

-El problema es que faltan escuelas para asegurar el porcentaje ideal.  

-Sí. Y falta que haya una correcta distribución de la gente en los distintos establecimientos. Es un proceso que se tiene que llevar adelante en el marco educativo general. Las pruebas PISA también fueron un detonante importante de lo que viene pasando.

-Mencionás eso y no puedo dejar de señalar las importantes diferencias que hay entre el análisis de la realidad que hace el Gobierno y el de los docentes.

-El tema educativo es muy complejo. El área de la Defensoría tiene que hacer un esfuerzo importante por poder unificar posiciones y tener grandes políticas de largo plazo. Eso también quiere decir incorporar y tener muy presentes los reclamos gremiales y sobre todo salariales para que un docente cobre lo que tiene que cobrar. Y también para poder mejorar la capacitación, jerarquizar la carrera y, en ese caso, hablar con el Gobierno.

-Venís del ámbito universitario y comentabas que ibas a trabajar en las temáticas jóvenes. ¿Cuál es tu mirada sobre la juventud porteña actual?

-Hoy no hay una política clara de la Ciudad para fomentar el empleo, el acceso a la primera vivienda y la construcción de nuevas familias como cada uno se la imagina… La Ciudad tiene al grupo joven un poco desarticulado. A los pequeños profesionales nos cuesta mucho acceder a una primera vivienda, hasta siquiera poder alquilar por primera vez. A veces los salarios no alcanzan para todo lo que te piden las inmobiliarias.

Además, existe un problema de desarrollo profesional tanto en oficios como en otro tipo de trabajos. Conseguir el primer empleo en la Ciudad es complicado porque te reclaman mucha experiencia o estudios que por los tiempos vitales suelen ser difíciles de conseguir.

Los jóvenes nos vemos con una sensación de vacío y complejidad de futuro que por ahí las generaciones de nuestros padres no tenían. No se atiende del todo esa situación.

-Tu ingreso es en reemplazo de una defensora del PRO. ¿Por qué te otorgaron el cargo a pesar de ser radical?

-Lo explicó el jueves el jefe de la bancada oficialista (Francisco Quintana). Tiene que ver con acuerdos parlamentarios, con el crecimiento de un espacio político en la Ciudad, ECO, y con incorporar algunas voces a la Defensoría que van a trabajar por los vecinos más allá de los colores políticos. La idea es sumarme al equipo en un espacio que va más allá de lo partidario.

 

 

El nuevo integrante de la Defensoría del Pueblo Arturo Pozzali es licenciado en Administración. Durante su paso por la Universidad, este radical de 34 años se convirtió en el presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y llegó a ser consejero superior de la UBA.  Hasta ahora, se desempeñaba como docente de la facultad de Ciencias Económicas.

En la sesión especial del miércoles pasado, la Legislatura lo eligió como el nuevo defensor adjunto por 53 votos a favor y una abstención.

“Siempre fui un militante social y barrial que pretendió mejorar la Ciudad dentro del radicalismo”, dice con orgullo tras asumir su primer cargo público.

 

“Los que siempre trabajamos en el barrio con el vecino tratamos de salvar y resguardar lo más posible la identidad del barrio”, explica Pozzali.

Vecino de Caballito, el flamante defensor adjunto le demostró a Avispados sus conocimientos sobre las causas del espacio público relacionadas a la Comuna 6. “No hay una inteligencia para pensar cómo se sigue urbanizando el barrio. Se focaliza sobre negocios de grandes inmobiliarias que están haciendo colapsar Caballito y el norte porteño”, resume.

Una de las cruzadas vecinales más fuertes que destaca es la de la creación de un parque público en los terrenos linderos al Club Ferro Carril Oeste donde la firma IRSA planea un shopping.