Por Viviam Perrone, mamá de Kevin Sedano, integrante de la Asociación Civil Madres del Dolor.
Tanto en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires como en el Congreso de La Nación hay proyectos de ley para que las víctimas o los familiares de víctimas de hechos violentos tengamos los mismos derechos que los victimarios. Parece increíble que haya que luchar para tener igualdad ante la ley pero la verdad es que hoy esa igualdad no existe.
En estos últimos años se ha prestado atención a garantizar el debido proceso al acusado. Como el imputado es el que puede recibir el castigo impuesto por el estado, se le debe garantizar la posibilidad de probar su inocencia. Y esto está bien. Por eso desde el momento del hecho (que puede ser una violación, un homicidio, etc) el victimario tiene un abogado a su disposición que se lo pagamos todos nosotros.
Pero, estas personas eligieron estar en ese lugar. Ellos eligieron delinquir, matar. Es verdad que si la persona es inocente, se debe demostrar y quedara libre de toda culpa y cargo. Pero si es culpable, igualmente tendrá todo a su disposición. Ahora, quienes son los que sufrimos el resultado de sus actos, los que no elegimos estar en ese lugar, los que nunca nos imaginamos perder a un ser querido en un hecho violento, las víctimas o sus familiares, no tenemos derecho a un abogado ni a un psicólogo. Tenemos que cargar con el dolor y salir a buscar uno sin entender cuando nos hablan de las costas, de los porcentajes, de las morigeraciones, de nada.
Si estos proyectos se convierten en ley, las víctimas tendrían derecho a que un abogado los asesore gratuitamente desde el momento CERO del proceso. Existirían oficinas de atención a las víctimas donde podríamos buscar una guía acerca de los pasos a seguir en medio del dolor.
Sabemos que nada ni nadie nos va a devolver a nuestros seres queridos. Pero por lo menos, el camino de búsqueda de Justicia que nos ayuda a curar la herida sería más fácil.