Tras la aprobación por parte de la Legislatura de una ley que les otorga por dos años el uso gratuito del inmueble ubicado en Mataderos, el presidente de la Cooperativa celebró el avance y prometió: “Vamos a luchar por la expropiación”

Hace poco más de tres años, los empleados del restaurante Los Cabritos, en Mataderos, comenzaron a ver cada vez menos a los dueños. Ya no iban tan seguido al local de la avenida Juan Bautista Alberdi 6161 y hasta uno renunció.

Todo parecía indicar que la firma Zupay estaba provocando el vaciamiento de la empresa y eso significaba que los trabajadores de la parrilla perderían su fuente laboral.

“Nos dimos cuenta de ciertas irregularidades como que a la mayoría les faltaban aportes patronales”, recuerda en diálogo con Avispados Carlos Carvahlo, actual presidente de la Cooperativa de Trabajo que lleva el nombre del restaurante. Entre mesa y mesa, los empleados se preguntaban qué pasaría con el negocio.

La respuesta tuvieron que buscarla ellos.  Enseguida se pusieron en contacto con la cooperativa gastronómica Alé Alé, y allí los asesoraron acerca de cómo empezar el mismo camino.

“Vimos que con esto teníamos una salida”, cuenta Carlos. Y es su voz vuelve a notarse el alivio que habrán sentido en aquel momento los 15 compañeros que decidieron seguir adelante.

Sin embargo, una vez solos en el negocio cayeron en la cuenta de que no había nadie con poder de firma, por lo que estaban sin capacidad de acción. Eso los motivó a impulsar el apoyo legislativo que terminaron recibiendo por parte de los ex diputados kirchneristas Jorge Taiana y María Rachid.

De hecho, en diciembre de 2015, ambos legisladores presentaron un proyecto de ley que declaraba de utilidad pública y sujeto a expropiación al inmueble que ocupa el restaurante y a todos sus bienes.

Diez meses después y gracias al impulso del diputado Gabriel Fuks (Corriente nacional de la Militancia) la Legislatura aprobó el jueves pasado por unanimidad una ley que declaró la “utilización pública sujeta a ocupación temporaria de dos años” del local.

Además, la norma autoriza el uso de todos los bienes muebles e inmuebles y material de trabajo en favor de la Cooperativa.

¿Cuál es la diferencia entre el primer proyecto presentado y el que terminó siendo aprobado?

Se llegó a un consenso con los distintos bloques como para poner a prueba a la Cooperativa. Para que demostremos que podemos seguir con el emprendimiento que abandonó la empresa Zupay.

Después de esto seguramente vendrá una renovación automática de dos años más, pero nostros vamos a luchar por la expropiación.

¿Qué cambios significativos implican esta norma?

Para nosotros es algo positivo y crea un respiro. Podemos iniciar los trámites por el nombre, la titularidad de la marca pasaría a nuestras manos gracias al permiso de ocupación legal.

Por otro lado, los servicios podríamos tenerlos a nombre de la Cooperativa ya que como tal podríamos tener el beneficio de abonar el 50 por ciento de la luz, por ejemplo.

No toda la gente se anima o desea pertenecer a una cooperativa. ¿Cómo lo viven ustedes?

Cuesta un poco hacerles entender a algunos muchachos. Todos los días aprendemos algo nuevo. Por más que tengamos muchos años en el rubro, lo hacíamos cono empleados cumpliendo un horario. Ahora hay otras obligaciones un poco más cargadas para unos que para otros, pero decidimos tomar este camino y vamos viendo que sí se puede.

Nosotros dependemos de nosotros. Yo dependo del muchacho que está en la cocina, del que está en la parrilla y él de mí y del que está en mostrador, de los mozos. Todos dependemos de todos y nos ayudamos unos a otros.

Probablemente se transformen en referentes de otros trabajadores que sufran lo mismo.  

Sí, por ejemplo nos han hecho preguntas los de un restaurante en La Plata. En distintas reuniones he conocido un montón de cooperativas gastronómicas.

¿Y los clientes los apoyan?

Claro. El público empezó a venir un poco más.

El otro día estaba viendo un artículo que decía que quieren que Buenos Aires sea la capital latinoamericana de la gastronomía. Nosotros desde nuestra cooperativa queremos poner nuestro granito de arena para eso.

 

 Carlos Carvahlo es presidente de la Cooperativa de Trabajo Los Cabritos, pero lleva 35 años en el negocio.

Empecé como peón y de a poco fue ocupando diversos puestos. Estuvo en el mostrador, fue cajero y adicionista. Actualmente se ocupa de la caja durante el turno tarde y el resto del tiempo gestiona la empresa junto a otros 14 compañeros.

Con sinceridad, reconoce que hasta hace un tiempo “no sabía lo que era una cooperativa”.

-¿Se puede vivir de esto?

-Sí, al que le gusta vive de esto. El que es gastronómico se jubila de esto.

 

El fuerte de nosotros es la parrilla

El restaurante parrilla Los Cabritos se destaca, como su nombre lo indica, por lo que va a parar al asador.

Carvahlo recomienda la parrillada Resero. “Lleva chivito, lechón, asado al asador, matambre, chorizo, morcilla, pollo. Y si es a domicilio viene incluido con papas fritas”, enumera mientras se nos hace agua la boca.

 

 

 

 

-¿Qué me recomendás comer?

Está saliendo muy bien la parrillada Resero: lleva chivito, lechón, asado al asador, matambre, chorizo, morcilla, pollo. Y si es a domicilio viene incluido con papas fritas.

El menú de parrilla es habitual en la parrilla argentina. Y de cocina tenemos muy poco, pero lo que más pide la gente: milanesa, supremas, matambre a la pizza, pastas. El fuerte de nosotros es la parrilla.

El otro día estaba viendo un artículo que quieren que Buenos Aires sea la capital latinoamericana de la gastronomía. Nosotros desde nuestra cooperativa queremos poner nuestro granito de arena para eso.

¿Se puede vivir de esto?

Sí, al que le gusta vive de esto. El que es gastronómico se jubila de esto.

 

 

 

 

 

Empezamos a gestionar el apoyo de la Legislatura a fines del año pasado. Lo presentaron los diputados Rachid y Taiana y este año lo siguió el diputado Fuks.

Los empresarios empezaron a tener diferencias entre ellos y venían esporádicamente. Otro renunció, uno de ellos falleció. Vinieron socios que no conocíamos. Nosotros sacamos conclusiones de que lo que estaban haciendo era un vaciamiento.

Después quedamos solos en el negocio, dejaron de venir. Y se nos complicó la parte legal porque no había nadie con poder de firma.

Nos contactamos con la cooperativa gastronómica Alé Alé y ellos nos guiaron para formar la cooperativa.

Somos 15 integrantes actualmente.

La figura de cooperativa de Trabajo no es para todos.

Cuesta un poco hacerles entender a algunos muchachos. Pero se va aprendiendo en el día a día y van viendo que sí se puede. Le vamos dando para adelante. Algunos estamos hace muchos años, yo hace 35 estoy en el negocio, hay de 30, de 25, de  10.

Vimos esto como que teníamos como una salida. Porque en el momento que nos quedamos sin nada, nos abandonaron, no nos pagaban indemnizaciones. Después nos dimos cuenta de que a la mayoría les faltaban aportes patronales, había una serie de irregularidades. Y preguntábamos qué pasa con este negocio.

Estamos con este funcionamiento desde hace un año y vemos que el negocio, llevándolo nosotros, el mismo público empezó a venir un poco más.

¿Los apoyaron los clientes frecuentes?

Claro. Nosotros dependemos de nosotros. Yo dependo del muchacho que está en la cocina, del que está en la parrilla y él de mí, del que está en mostrador, de los mozos. Todos dependemos de todos y nos ayudamos unos a otros.

La empresa era Supay y Supay 1º SRL. Ellos no nos hicieron problema por el hecho de seguir trabajando.

¿Tu rol cuando eras empleado?

Empecé como peón y de a poco fui ocupando varios puestos: mostrador, cajero, adicionista y hoy estoy en el turno tarde como cajero.

Probablemente se transformen en referentes.

Sí, nos han hecho preguntas otros muchachos, por ejemplo un restaurante en La Plata. En distintas reuniones he conocido un montón de cooperativas gastronómicas. Hasta hace un tiempo no sabía lo que era una cooperativa.

¿En qué cambia la aprobación de la Legislatura?

Para nosotros es algo positivo y crea un respiro. Podemos iniciar el nombre, marca pasaría a nombre nuestro con un permiso de ocupación legal. Los servicios podríamos pasarlos a nuestro nombre. Como cooperativa, la luz y otros servicios podríamos tener el beneficio de abonar el 50 por ciento. Al no tener la boleta a nombre nuestro no podíamos tener ese beneficio.

Todos los días aprendemos algo nuevo, por más que tengamos muchos años en el rubro, lo hacíamos cono empleados cumpliendo un horario. Ahora hay otras obligaciones un poco más cargadas para unos que para otros, pero decidimos tomar este camino.

-¿Qué me recomendás comer?

Está saliendo muy bien la parrillada Resero: lleva chivito, lechón, asado al asador, matambre, chorizo, morcilla, pollo. Y si es a domicilio viene incluido con papas fritas.

El menú de parrilla es habitual en la parrilla argentina. Y de cocina tenemos muy poco, pero lo que más pide la gente: milanesa, supremas, matambre a la pizza, pastas. El fuerte de nosotros es la parrilla.

El otro día estaba viendo un artículo que quieren que Buenos Aires sea la capital latinoamericana de la gastronomía. Nosotros desde nuestra cooperativa queremos poner nuestro granito de arena para eso.

¿Se puede vivir de esto?

Sí, al que le gusta vive de esto. El que es gastronómico se jubila de esto.

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