El productor ejecutivo de Experiencia Piazzolla Horacio Sarria habló con AVISPADOS sobre el detrás de escena de este homenaje al compositor y bandoneonista que se desarrolla hasta el domingo en Ciudad Kónex.
Cuando Marty Friedman llegó el año pasado a Buenos Aires no quería saber nada con tocar rock. No. En esta Ciudad donde los metaleros aclamaban su música, el guitarrista de la época de oro de Megadeth quería que lo dejaran escuchar. Había algo que Friedman tenía claro gracias a su esposa, la cellista japonesa Hiyori Okuda: en Buenos Aires había vivido, creado y brillado Astor Piazzolla. El hombre se puso en campaña y descubrió a Escalandrum, la banda en donde toca la batería “Pipi”, el nieto del maestro.
La anécdota –que la cuenta ahora el productor musical Horacio Sarria- tiene un buen final. Es que Friedman terminó tocando con Escalandrum en una colmada Usina del Arte y dio una nota al diario La Nación en donde declaró que el heavy metal estaba a los pies de Piazzolla.
“Me llamó llorando el padre de Pipi, Daniel, porque era uno de los objetivos de Piazzolla, ser escuchado por la juventud”, rememora el manager de Escalandrum un año después. Con ese norte marcado por el compositor nacido hace 95 años (11 de marzo de 1921), se programó el festival Experiencia Piazzolla.
“Hay dos ejes. El primero, mantener viva la obra del maestro y el segundo es acercarla a la gente mas joven”, remarca Sarria.
-¿Y eso cómo se logra?
-Te doy un ejemplo. Si bien el festival comenzó formalmente el martes, el lunes hubo una función de la Bomba de Tiempo, con una convocatoria casi sub 25. Una imagen muy buena fue la gente saltando como si fuera una fiesta electrónica o un grupo de rock.
Muchos chicos se enteraron que el tema se llama “Escualo” y que tiene ese power rítmico. Eso es como una misión cumplida.
-Que haya una mixtura de diferentes corrientes confluyendo en la música del maestro.
-Sí, y sin descuidar a los que hicieron grandes a la música argentina y a la de Piazzolla. Lo que se busca con esta primera edición –y después reforzar en las que siguen- es acercar la música de Astor a las nuevas generaciones. Por eso estos crossover.
Estuve en un ensayo en que se podía ver a (Fernando) Samalea, (con lo que significa para los argentinos) con (Alejandro) Terán, la práctica de Ernesto Pascual y en la última prueba de Escalandrum con Pedro Aznar que nunca habían tocado juntos y suena fenomenalmente bien.
Esto va sumado a la veta clásica que también tiene que estar presente: los grandes bandoneonistas como Néstor Marconi, Juan José Mosalini, y Julio Pane y los cantantes como Raúl Lavié o la “Tana” Rinaldi… Eso se mezcla con que podés ver a Elena Roger con Ariel Melingo, por ejemplo.
-Es que ahora el acercamiento del tango con otras músicas se hace evidente. De hecho, hace poco el bajista de Red Hot Chilli Peppers, Flea, también habló sobre Piazzolla.
-Sí, es de otro universo, de otra estética, y les rompe la cabeza. Es lo que decía Marty Friedman. Acá porque estamos con el tango o no tango. Y los tipos lo que ven es melancolía, potencia, heavy metal… todo dentro de una música que es compleja, pero a su vez tiene un poder melódico increíble. Y lo encaran con menos prejuicios. En el mundo puede estar en festivales de distintos géneros.
-La música de Piazzolla tuvo sus etapas.
-Sí, la música clásica, su enamoramiento con el rock… En los 70, Astor cambia radicalmente y se pone mucho más funky, los bateristas pasan a tocar más el Hi Hat. Y uno se pregunta por qué. ¿Sabés por qué? Porque le gustaban las series policiales que tenían esas cortinas fankosas. El tipo cambió su música por eso.
Sarria se acuerda que al final del concierto de Friedman junto a Escalandrum, fue “tremendo” ver a los metaleros comprando discos de la banda de Pipi. “Es lo que produce Astor”, parece enorgullecerse. Y vuelve a su trabajo para cumplir con el deseo del maestro.
Se puede consultar la programación completa haciendo click aquí.
¿Qué es puntualmente la Experiencia Piazzolla?
Soy productor independiente. Tengo un vínculo muy fuerte con el universo Piazzolla porque hace ya 15 años que trabajo con Pipi Piazzolla. Soy el manager de Escalandrum. Y el año pasado obtuvo Escalandrum el Konex de Platino. Informalmente nos comunicaron la idea acá en Konex, que querían hacer un festival dedicado a la obra de Piazzolla, y bueno, tuve la suerte después que me convocaron para hacer la producción ejecutiva, y un poco si querés, en una línea de concepto, el eje es primero, mantener viva la obra del Maestro; Segundo acercarla a la gente mas joven.
Por ejemplo, una imagen muy buena es que si bien el festival formalmente comenzó ayer, el lunes hubo una función de la Bomba de Tiempo, con una convocatoria casi sub 25. Una imagen muy buena fue la gente saltando como si fuera una fiesta electrónica o un grupo de rock. Eso es como una misión cumplida: muchos chicos se enteraron que el tema se llama Escualum, tiene ese power rítmico y demás.
Entonces, lo que se busca con esta primera edición –y después reforzar en las que siguen- es acercar la música de Astor a las nuevas generaciones. Por eso estos crossover. Estuve en un ensayo en que se podía ver a Samalea, con lo que significa para los argentinos con Terán, el ensayo de Ernesto Pascual, el último ensayo de Escalndrum con Pedro Aznar que nunca han tocado juntos y suena fenomenalmente bien.
Eso, sumado a la veta clásica que también tiene que estar presente. Los grandes bandoneonistas como Marconi, Mozalini, y Pane y los cantantes como Raúl Lavié o la Tana Rinaldi, eso también mixtura con que podés ver a Elena Roger con Ariel Melingo, es un poco la idea.
Que haya una mixtura de diferentes corrientes confluyendo en la música del maestro.
Sí, y sin descuidar a los que hicieron grandes a la música argentina y a la de Piazzolla como los que nombré recién.
¿Cuánto tiempo lleva una producción de estas características?
La preproducción comenzó en verano. Empezamos con la artística tentativa, cosas que se han podido confirmar desde el principio, otras que no por cuestiones de agenda. Queríamos haberle dado una veta más internacional que la que tiene, pero por algunas agendas de los artistas no se han podido, pero estamos muy contentos con la grilla.
Como decías, el ciclo conserva el espíritu de acerca la música a las nuevas generaciones.
Totalmente. Te cuento una anécdota. Con Escalandrum, el año pasado, tuvimos la suerte de tocar con Martín Freeman, el guitarrista de Megadeth en su época de oro. El tipo llega a Buenos Aires a hacer unas clínicas y no quería tocar rock, nada que ver. La mujer es violinista de la sinfónica de Tokio y lo introdujo en el mundo Piazzolla y el tipo estaba eloquecido.
Le contaron de Escalandrum, lo escuchó y se volvió loco. Nos contactó y lo armamos en un mes. El tipo estaba de gira en Brasil, mandamos partes, conseguimos la Usina del Arte, que se llenó y quedaron 2000 personas afuera. El loco sabía todo el disco Piazzolla plays Piazzolla de Escalandrum de pe a pa de memoria y dio una nota a La Nación diciendo “El heavy metal a los pies de Piazzolla”. Me llama el padre de Pipi, Daniel llorando porque era uno de los objetivos de Piazzolla, ser escuchado por la juventud.
En el concierto era tremendo ver metaleros comprando discos de Escalandrum, de Piazzolla. Es lo que produce Astor: vos escuchás hoy por hoy Olimpia 17 de los ____ y es música de vanguardia, suena moderno hoy. Y eso no se resalta tanto como tendría que resaltarse.
Es que ahora el acercamiento del tango con otras músicas se hace evidente. De hecho, hace poco el bajista de Red Hot Chilli Peppers habló sobre Piazzolla también.
Sí, es de otro universo, de otra estética, y les rompe la cabeza. Es lo que decía Martín Freedman. Acá porque estamos con el tango o no tango. Y los tipos lo que ven es melancolía, potencia, heavy metal, todo dentro de una música que es compleja pero a su vez tiene un poder melódico increíble. Y lo encaran con menos prejuicios. En el mundo puede estar en festivales de distintos géneros.
Tuvo sus etapas: la música clásica, su enamoramiento con el rock… En los 70, Astor cambia radicalmente y se pone mucho más funky, los bateristas pasan más a tocar el hihat. Y uno se pregunta por qué. ¿Sabés por qué? Porque le gustaban las series policiales que tenían esas cortinas fankosas. El tipo cambió su música.