Por Inés Gorbea, legisladora de Suma +.

Bingos, ruletas, tragamonedas, loterías, carreras de caballos, todo vale.

Estamos hablando de un negocio millonario. El juego ha crecido y sigue creciendo a pasos agigantados en nuestro país. Nada ha hecho el Estado Nacional para impedirlo. Al contrario, lo ha fomentado haciendo que crezca exponencialmente durante los últimos años. Sin embargo, no ha sido obra únicamente del Gobierno Nacional,  sino también de los diferentes Gobiernos Provinciales y locales. Evitando que haya un control eficiente de la recaudación, concediendo facilidades impositivas y permitiendo la instalación indiscriminada de máquinas tragamonedas.

Negocio redondo: amplias concesiones, discrecionalidad impositiva, y difusos y escasos controles.

Por lo tanto, es nuestro deber exigir y trabajar para que se fiscalice el negocio de manera real y eficiente, pero por sobre todo, que se lo regule contemplando la problemática integral de este flagelo. Para ello, el Poder Legislativo debe promover y continuar con los debates públicos hasta lograr los consensos necesarios para lograr una ley que regule adecuadamente las apuestas on line en particular y el juego de apuestas general.

En conjunto con los legisladores del bloque Suma+ y de la Coalición Cívica presentamos un proyecto integral sobre los juegos de azar en la Ciudad de Buenos Aires. Entre los puntos que alcanza se encuentra la creación de un sistema de verificación on line y en tiempo real, aplicable a las máquinas tragamonedas en el ámbito de la CABA. La prohibición e instalación de cajeros automáticos y máquinas expendedoras de dinero en las salas de juego. La creación de un registro de autoexclusión, e incorporar la prevención y el tratamiento de la ludopatía a la Salud Pública de la Ciudad de Buenos Aires.

No debemos olvidar que quien juega compulsivamente padece una enfermedad. Es nuestra responsabilidad analizar y establecer las medidas que tomará el Estado para atender a aquellos que la sufren. Es necesario que el Ministerio de Salud aborde el tema en forma integral promoviendo políticas públicas para enfrentar las consecuencias que provoca la ludopatía y que el Gobierno detente su efectivo poder de fiscalización, como así también, que impulse medidas de prevención efectivas.

También debemos impedir la publicidad de la industria del juego, toda vez que, así como fumar es perjudicial para la salud, también lo es jugar compulsivamente.

Un país serio no crece de la mano de actividades que generan conductas socialmente disvaliosas. Ahora bien, de permitirlas, debemos extremar las medidas que sean necesarias para que la regulación de las mismas contemple una visión global de la problemática, y la voluntad política de concertarlas.

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