Reclamos por el recorte de la línea 7 en Parque Avellaneda

La comunidad está juntando firmas, mientras que diputados porteños ya presentaron dos iniciativas para expresar su preocupación y conocer más sobre la reducción del recorrido que afectaría directamente al barrio.

Uno de los ramales de la línea 7, administrada por la empresa NUDO S.A., sufrió un recorte en su trayecto, en el área de la Comuna 9. La modificación generó indignación entre los vecinos que comenzaron rápidamente a manifestarse en contra. A ellos se les sumaron los integrantes de la Junta Comunal 9 y los legisladores porteños.

La problemática surgió luego de que la Secretaría de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires oficializara, mediante la Resolución N.º 134/SECT/26, una serie de modificaciones operativas. Entre ellas, se encuentra la relocalización del punto de regulación del ramal A a un sector de la calle Tandil, entre avenida Olivera y Doctor Florentino Ameghino, debajo de la autopista Perito Moreno. Esto provocó la transformación de su ruta.

En sentido a Parque Avellaneda, las unidades vienen desde Retiro y ahora desvían por Laguna, José Bonifacio, Lacarra, José Enrique Rodó y Avenida Olivera, finalizando en la intersección con Avenida Directorio.

Y hacia el otro lado, los colectivos pasan a iniciar el itinerario en Olivera y Directorio -y ya no en Medina y Eva Perón, para luego continuar por Directorio, Lacarra, General Eugenio Garzón y Martínez Castro antes de reincorporarse a la avenida Eva Perón y retomar el itinerario tradicional rumbo al centro.

La resolución también ratificó las condiciones de funcionamiento de las tres bifurcaciones: continuarán operando durante las 24 horas, con frecuencias que, para los ramales A y B, oscilarán entre los 12 y los 17 minutos en horarios de mayor demanda. En el caso del C, el intervalo previsto será de entre 20 y 28 minutos y medio. Además, la empresa quedó autorizada a operar con una flota máxima de 42 unidades.

Según se informó desde el Ejecutivo local, la medida busca optimizar la circulación de los micros, reducir la permanencia de unidades estacionadas en calles residenciales y mejorar la seguridad vial en la zona. Pero los ciudadanos sostienen que esa nueva traza afecta directamente la conectividad del barrio y obliga a caminar mayores distancias, perjudicando principalmente a personas mayores o con movilidad reducida.

Con ese reclamo, protestaron esta semana en la esquina de Medina y Avenida Eva Perón, donde se congregaron decenas de personas para expresarse y recolectar firmas para que se revierta la medida y se restablezcan las paradas que fueron eliminadas.

En el lugar dejaron un cartel con la inscripción: “Ese 7 me lo tomé durante más de 15 años. Niños, jóvenes, adultos, mayores de edad lo toman para ir a sus hogares y/o lugares a los que tienen que ir. No nos lo arruinen. Devuelvan el 7”.

Por su parte, desde la agrupación La Cámpora (una de las que estuvo recolectando adhesiones) sostuvieron: “Este cambio dejaría incomunicadas a muchas familias, dificultando el traslado diario de niñas y niños a las escuelas, al Hospital Piñero y la conexión con distintos puntos de la Comuna 9. Seguiremos acompañando el pedido para defender un transporte público que garantice el acceso a la educación, la salud y el derecho a la movilidad. Las necesidades del barrio deben ser escuchadas”.

En paralelo, la temática llegó a la Legislatura porteña mediante dos proyectos que buscan abordar la situación desde distintas perspectivas. Uno exige información al Gobierno de la Ciudad sobre cómo se resolvió la modificación y si se evaluó adecuadamente su impacto, mientras que el otro expresa la preocupación por las consecuencias que la reducción tendría para la movilidad de miles de vecinos de Parque Avellaneda.

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