El club presentó en la Legislatura el pedido para prolongar por 40 años su permanencia en el predio actual. El Gobierno ofreció mudarlo para usar ese espacio para la Policía de la Ciudad.

Con la firma del presidente de la institución Daniel Calzón se presentó la semana pasada el proyecto para conservar los terrenos donde hoy funciona Español.

La situación del club no es nada fácil: desde 2008 funciona en 7 hectáreas del barrio Parque Avellaneda cedidas por la Corporación del Sur después de que un ex presidente lo llevara en 2003 a la quiebra.

Ahora, la Ciudad busca retener las tierras para ampliar la escuela de la Policía de la Ciudad y para ello propuso trasladar a Español a una porción del Parque Indoamericano, algo que la institución rechaza.

La solicitud firmada por Cazón y por el vicepresidente Luis Tarrió apunta a conservar el espacio por lo menos hasta 2058.

A cambio, el club se compromete a continuar con su actividad social. “El predio deberá ser destinado (…) a la práctica de actividades deportivas, sociales, culturales, y comunitarias ateniéndose en su uso a lo prescripto por la presente y a lo regulado por sus estatutos en relación a su condición de asociación civil”, resume el texto.

Para que el deseo de Español se haga realidad, deberá pasar por el recinto y ser avalado por los legisladores, la mayoría oficialistas.

Un camino sinuoso

Si volvemos para atrás en el tiempo nos vamos a encontrar con el nombre de Francisco Ríos Seoane, un particular individuo que influyó de manera categórica en la vida del club, y que también fue el principal autor de muchos éxitos y fracasos.

Este hombre fue el presidente de Deportivo Español entre los años 1978 y 1996. Bajo su gestión, el Gallego fue campeón de la Primera C en 1979, ganó el campeonato de la B con una campaña récord en 1984 y se consolidó en Primera División hasta convertirse en un club modelo. Su máximo logro fue superar los 25 mil socios activos.

Seoane convirtió el club en la sede de las fiestas más importantes de la colectividad de españoles. Hasta 1996 manejó a la institución de la manera que quiso, y luego se fugó. La Justicia lo llevó a la quiebra tras quedar involucrado en un caso de homicidio del que luego fue sobreseído y por una presunta administración fraudulenta en contra de Español. La AFA lo suspendió por tres años en 1997 tras reconocer haber sido protagonista de un caso de incentivación.

En el 2003 las instalaciones del club sufrieron la clausura debido a este proceso de quiebra y crisis financiera. Dicho período se prolongó hasta el 2007, tiempo durante el cual permaneció cerrado y en un estado de total abandono.

Durante estos años transcurrieron en un laberinto legal, acompañados por el reclamo incesante de socios e hinchas que se hacían sentir a través de distintas manifestaciones.

El 30 de abril de 2007, luego de una última instancia de remate, la Ciudad se hizo con las tierras a través de la Corporación Buenos Aires Sur. El 21 de mayo del 2008 se firmó el comodato que hoy vuelve a estar en boga.

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