Realizaron semaforazos en Mataderos para protestar contra la medida que, denuncian, implica un retroceso en los procesos de enseñanza y aprendizaje y una desvalorización de la formación artística.
La comunidad educativa de la Escuela Superior de Educación Artística (ESEA) en Teatro “Niní Marshall”, ubicada en Oliden 1245 del barrio de Mataderos (Comuna 9), se declaró en “estado de alerta”. Desde junio, el centro de estudiantes se organiza para visibilizar su rechazo a la implementación de la nueva transformación educativa del Gobierno de la Ciudad.
Este año, el Ministerio de Educación porteño comenzó a aplicar de manera piloto la “Secundaria Buenos Aires Aprende” en 33 establecimientos (18 de gestión estatal y 15 privadas). La iniciativa propone una reorganización del nivel medio mediante la agrupación de materias en grandes áreas de conocimiento, una mayor flexibilidad en las trayectorias de los alumnos y cambios en la estructura institucional. Sin embargo, la puesta en marcha despertó fuertes críticas de docentes y sindicatos, quienes advierten sobre la pérdida de cargos, la eliminación de cursos, fallas de planificación y la falta de recursos para sostener el nuevo modelo.
Quienes cuestionan la medida sostienen que profundiza modificaciones ya iniciadas con la Nueva Escuela Secundaria y la Secundaria del Futuro, al reducir la carga de asignaturas específicas como Historia, Geografía, Física o Química, para avanzar hacia un sistema basado en áreas interdisciplinarias y acreditación por proyectos. También señalan que la descentralización curricular podría ampliar las desigualdades entre distritos y que el esquema de trayectorias flexibles debilita el rol docente y el nivel académico, mientras que el GCBA argumenta que la propuesta busca mejorar los aprendizajes y adaptar la enseñanza a las necesidades actuales.
En el caso particular del Niní Marshall, el alumnado afirma que su aplicación total el próximo año implicaría el despido de gran parte del personal docente, la sobrecarga de los talleres y un perjuicio para los contenidos específicos de su especialidad.
“Defendemos una escuela pública secundaria de calidad, que le brinde herramientas a los pibes para continuar estudios superiores, en lugar de crear una brecha cada vez mayor que nos convierta únicamente en mano de obra barata”, expresaron desde el Centro de Estudiantes en sus redes sociales.
A través de un comunicado oficial, denunciaron: “Como integrantes de la institución, entendemos que nuestras voces no están siendo escuchadas durante este proceso. Consideramos que este plan no fortalece la educación, sino que significa un retroceso pedagógico y una desvalorización del área artística”.
Con este reclamo como bandera, ya realizaron asambleas, sentadas y cortes parciales de calles. Al respecto, el comunero Alberto Espiño, quien estuvo presente en el último reclamo sobre la Avenida Larrazábal y Juan Bautista Alberdi a principios de julio, sostuvo que acompañaron la acción colectiva ante la profunda preocupación por el impacto de la normativa en las condiciones de enseñanza.
“Los colegios artísticos cumplen un rol fundamental en la formación de miles de jóvenes. Cualquier transformación en el sistema debe contemplar sus particularidades y construirse escuchando a los profesores, estudiantes y familias. Como bloque de comuneros de Unión por la Patria de la Comuna 9, acompañamos este reclamo y reafirmamos nuestro compromiso con una educación pública de calidad, inclusiva, participativa y que valore el arte y la cultura como herramientas clave para el desarrollo social”, aseguró.
