talleres ferroviarios

Se presentó un proyecto en la Legislatura para que allí se desarrolle un parque con áreas culturales y de esparcimiento, juegos infantiles y zonas deportivas.

Los terrenos de los talleres ferroviarios de Liniers están en disputa, por su ubicación estratégica, desde hace muchos años. Hoy están en desuso pero tanto Ciudad como Nación intentaron hacer allí diversos proyectos -Carlos Menem hasta quiso hacer un barrio privado-, mientras que los vecinos luchan por su preservación y apertura para uso comunitario.

En ese marco, una ciudadana presentó ante la Legislatura una nueva iniciativa para solicitar que se elabore un Plan Maestro integral para la urbanización y recuperación del predio, y que allí se realice un  gran parque urbano con juegos para chicos, zonas de esparcimiento, deportivas y culturales.

El objetivo es dar respuesta ante la creciente demanda de sitios públicos, valorizar el patrimonio histórico y promover la calidad de vida, la movilidad sustentable, el desarrollo local y la cohesión social de los residentes del barrio de la Comuna 9 y de todo el territorio porteño en general.

El predio, de 37 hectáreas, perteneció a los ex Ferrocarriles Argentinos y abarca Avenida Rivadavia, Yrigoyen, Juan B. Justo y Reservistas Argentinos, hasta las vías. Los edificios de ladrillo a la vista, con techos de estructura metálica y vidrios, fueron construidos en 1904.

En el escrito también está estipulado que debe hacerse lugar a la participación ciudadana en todas las etapas del proceso. Y propone la creación de una comisión especial en el Parlamento para darle seguimiento.

Un pulmón verde para Liniers

María Florencia Noval, autora del proyecto, le contó a AVISPADOS que lo que la impulsó a hacerlo fue resolver “un vacío urbano enorme y conflictivo que hoy cumple más funciones negativas que positivas: un predio ferroviario subutilizado y abandonado; la degradación ambiental, inseguridad y usos informales que eso genera; y los pocos espacios verdes y equipamientos públicos que hay en el área”.

A la vez que agregó: “A eso se suma que Liniers es un nodo de transporte estratégico pero ese potencial no está integrado al tejido urbano”.

También mencionó que la percepciones de todos los vecinos de la zona coinciden y que si bien en su mayoría tienen una mirada positiva con respecto al potencial del sitio, muchos tienen preocupaciones por su estado actual y lo ven como una barrera.

“Se percibe una sensación de abandono, con sectores cerrados, escasa actividad visible y falta de mantenimiento, lo que genera problemas de inseguridad, suciedad y deterioro del entorno inmediato”, sostuvo.

Y sobre los beneficios que aportaría esta puesta en valor explicó que, además de un un aumento de la superficie absorbente y mejora de la calidad del aire, en términos sociales funcionaría como un punto de encuentro y recreación, promoviendo la actividad física, el esparcimiento y el bienestar mental de personas de todas las edades.

“Permitiría revertir la lógica del vacío, transformando un lugar hoy cerrado en uno abierto, activo y seguro, con uso continuo”, manifestó Noval.

Y concluyó: “Me lo imagino como un gran parque público que actúe como pulmón verde para Liniers y barrios linderos, con áreas verdes arboladas, circuitos peatonales y aeróbicos, sectores de descanso, recreación, para infancia y adultos mayores”.