Los principales ítems que propiciaron la suba fueron alimentos y bebidas no alcohólicas, el transporte, el combustible y los servicios. La inflación de 2018 llegó al 16,4%.
La Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad difundió ayer el Índice de Precios al Consumidor del mes pasado y mostró que entre junio del año anterior y el de 2018 se acumula una inflación del 29,8%.
Los aumentos más bruscos estuvieron en los rubros alimentos y bebidas no alcohólicas, vivienda, agua, electricidad y combustibles, transporte, salud, recreación y cultura.
Los alimentos que movieron la aguja de ese ítem fueron el pan y los cereales, la carne y sus derivados, leche, huevos y quesos y verduras. Por otro lado, la puesta en vigencia del último tramo de suba de transporte público incidió fuertemente en el número final.
El alza en el valor de los combustibles, las tendencias a la suba en salud y el alcance a todos los usuarios de los nuevos montos en las boletas del agua también contribuyeron al elevado índice de precios de junio.
El último rubro que subió un 3,5% e influyó en el número final fue recreación y cultura impulsado “por los incrementos en los precios de los equipos informáticos y accesorios, junto con aumentos en los valores de los paquetes turísticos”.
Los bienes y servicios cuyos precios están regulados o son móviles según la estación sufrieron tendencias al alza de la misma manera, en gran medida por el aumento de la tarifa del transporte (regulado) y los cambios en los precios de la ropa (estacional).
La inflación de junio fue la más alta desde diciembre del año pasado, cuando había llegado al 3,3%. En mayo había tocado el 2,3% para volver a elevarse al 3,7% revelado ayer.