El club del Bajo Flores está en la cuenta regresiva: el 21 de mayo vence el contrato de 10 años que tiene con el Gobierno de Ciudad y la propuesta fue rechazada por los socios.
Selene Espíndola
En el medio de las negociaciones renunció el presidente y su sucesor espera por una reunión con el legislador Ariel Álvarez Palma, quien está encargado de tratar el convenio entre ambas partes.
Deportivo Español enfrenta una lucha por su terreno después de que la Ciudad manifestara su intención de quitárselos para armar un cuartel de bomberos.
El Gobierno pretende quitarles el buffet, la glorieta, las parrillas, las canchas de futsal y el estacionamiento a cambio de brindarles una nueva sede en el Indoamericano, que contaría con un gimnasio, una cancha de futsal y dos canchas auxiliares.
Sin embargo, los socios -quienes son los que deciden ya que el club es una asociación civil-, rechazaron la nueva sede y quieren quedarse en dónde están para no perder ni un metro más de tierra.
En el medio de las gestiones, Luis Tarrío, quien fue el presidente del Gallego desde que falleció Daniel Calzón, presentó la renuncia el domingo a la noche. El principal motivo fue no poder llegar a un acuerdo sobre el destino del club.
Desde entonces quedó a cargo Gabriel Fernández, vicepresidente segundo durante el mandato de Calzón. “Estoy esperando poder reunirme con el legislador Palma, desde el club estamos solicitando mediante cartas diferentes reuniones”, le dijo Fernández a AVISPADOS.
Aún no han recibido respuesta a las cartas pero el actual presidente adelantó: “Ellos conocen la posición del asociado y el cambio de autoridades, ahora deben definir si mantienen la propuesta original o seguimos dialogando en busca de un acuerdo más equitativo”.