Dicen que todas las historias ya están contadas. No. “Todo está inventado”. Tampoco.  Nadie se había tomado tan en serio el amor homosexual como Leandro Calderone en la comedia romántica “El falso Camote”.

Bueno, seamos realistas: aunque nos gustaría, no leímos la biblioteca universal como para hacer tal afirmación. Sin embargo, cuando el lector está frente a esta historia, el libro se vuelve lo único que hay en el mundo.

El efecto es logrado con una historia sencilla, auténtica y moderna. En “El falso Camote” (Editorial Planeta, 2017) el director de cine Julián Delgado está atrapado en un contrato que lo obliga a volver a trabajar con el productor de su primera (y muy exitosa) película.

Las ideas del otro son una peor que la otra, y termina triunfando la de hacer una adaptación de “El amor en los tiempos del cólera”, (¡nada menos!) de Gabriel García Márquez. Para Julián es un castigo.

Interesado en distraerse, el joven acepta la invitación de un amigo para ir a bailar sin sospechar que esa noche conocerá al hombre que lo “encamotará” (apasionará), un tipo muy parecido físicamente a Miguel Camote, el actor de su próxima película. El desconocido es bautizado como el falso Camote.

De cómo Julián se vuelve un stalker en las redes sociales, un falsocamote-dependiente, un estratega de los para-nada-probables encuentros, trata la novela que nos vuelve a todos protagonistas, porque ¿puede alguien levantar la mano para decir que nunca hizo espionaje en Facebook, Instagram, Twitter y hasta LinkedIn?

Lo que consigue Calderone gracias a su oficio de guionista y su talento para construir personajes, instantes y diálogos creíbles es extender su red e invitarnos a quedar atrapados. Aceptaremos gustosos enseguida.

Esta es una historia de amor contada bien y con humor. Que los enamorados sean hombres es tan anecdótico como justo: lo más común es que el homosexual sea “usado” como alivio cómico en series y películas, que se lo insinúe, que se lo critique o que se lo aproveche porque calienta.

Calderone –repetimos- se toma la situación en serio poniendo de manifiesto que es posible (y que necesitamos) que la literatura, el cine y la TV hablen de todo y para todos.

Mientras acompañamos a Julián Delgado en la ardua tarea de encontrar al objeto de su obsesión, nos divertiremos, sufriremos juntos y hasta nos haremos amigos. Difícil soltar un libro que produce tanta gratitud.