El programa comenzó en agosto para denunciar que el microcine de la Casona de los Olivera permanecía cerrado desde 2013. Al final, recuperaron algunas butacas y ya planean 2018.
Los integrantes de la Mesa de Trabajo y Consenso (MTC) del Parque Avellaneda proyectarán mañana a las 17 “La familia Bélier” (Francia, 2015) aunque esta vez con un puñado de asientos en lugar de almohadones en el piso.
“Si bien el ciclo se llama ‘Cine sin butacas’ el mayor problema era que estaba cerrado nuestro microcine. Entonces las familias que querían venir a disfrutar de buen cine no tenían posibilidades de desplegar ese derecho”, explicó a AVISPADOS Patricia Guijarrubia, vecina y trabajadora integrante de la MTC.
La problemática comenzó en 2013 con el cierre de la sala. Las butacas fueron extraídas para repararlas, aunque nadie reveló a dónde las llevaban. Según Guijarrubia, cuando en los plenarios preguntaban qué estaba pasando sólo les daban respuestas dilatorias.
Entonces, siguiendo una frase del educador brasilero Paulo Freire, resolvieron “anunciar y denunciar”. “Denunciamos el cierre abriéndolo, anunciando que hay otras formas de proyectar y de concretar los derechos”, subrayó Patricia.
En agosto de este año pensaron el ciclo, llevaron su propia computadora y aprovecharon el proyector, a pesar de su avanzado deterioro. Las películas -elegidas del Archivo Fílmico Pedagógico- fueron disfrutadas por vecinos que agradecían la apertura del espacio.
“Todo fue trabajo colectivo de vecinos y vecinas que amamos al Parque y dejamos nuestra vida en él. Trabajamos muchísimo en el espacio público porque entendemos que eso es ser ciudadano y eso es parte de nuestra democracia más participativa y menos representativa”, resumió Guijarrubia.
En septiembre les avisaron que las butacas –originarias del Teatro Alvear- estaban listas, aunque cuando llegaron hubo que realizar “una tarea de orfebre” armando una por una ya que asientos y respaldos estaban separados. El trabajo fue realizado voluntariamente por trabajadores y vecinos.
“Se encontró la pantalla muy deteriorada y cortada y se pudieron traer unos bafles, con lo cual hoy la sala está bastante equipada para poder cumplir nuestro derecho al buen cine”, relató Patricia.
-Ahora que tienen los asientos ¿van a cambiarle el nombre al ciclo?
-El grupo se sigue llamando “Cine Sin Butacas” porque todavía hay que seguir: nos mandaron 43 de 70 sillas, la pantalla y el audio hay que mejorarlos y necesitamos un profesional en la temática que pueda trabajar coordinando estas acciones.
-¿Cuáles son los proyectos a futuro?
-Estamos planeando entre todos cómo seguir en 2018, queremos sumar escuelas de cine, jóvenes estudiantes que quieran mostrar sus producciones…
Esto es un claro ejemplo de la fuerza que podemos tener los vecinos, y no mandamos a decir ni esperamos que otros lo hagan, nosotros lo hacemos.
Nos gustaría que se cumpliera la ley 1153 que es la que legitima esta forma de trabajo, de planificación participativa y de gestión asociada. Con algunas gestiones es posible avanzar, con otras no.