La Legislatura aprobó ayer la ley que aporta una ayuda mensual a los menores de 21 años que se hayan quedado sin madre a causa de la violencia de género intrafamiliar.

El texto obliga al Estado porteño a otorgar el monto de un haber jubilatorio mínimo a cada niño, niña, adolescente, joven o discapacitado de toda edad cuya madre haya sido asesinada por el padre.

Ese monto al día de hoy es de $7.246 y será modificado conforme los distintos porcentajes que se apliquen a futuro.

El requisito principal para recibir la reparación económica es que el progenitor esté procesado o condenado “como autor, coautor, instigador o cómplice de delito de homicidio agravado por el vínculo”.

Además, la nueva norma indica que aún si el padre hubiera fallecido luego de ser declarado culpable el dinero seguirá siendo cobrado.

En ningún caso el chico dejará de percibir cualquier otro beneficio que reciba como la Asignación Universal, asignaciones familiares o pensiones. Por otro lado, el Estado deberá asegurarles una cobertura integral de salud.

El monto de dinero otorgado por el Estado al menor afectado será entregado al tutor, encargado o adoptante que se haya declarado su responsable, siempre y cuando no estuviera implicado en el acto violento.

La norma aprobada ayer por unanimidad es conocida como Ley Brisa. La niña que le da el nombre vive con su tía, quien la cuida desde diciembre de 2014 cuando su padre asesinó a golpes a su mamá.

Las dificultades económicas que atraviesa la familia que la cuida impulsaron a los diputados nacionales y ahora a los porteños a avanzar en este sentido.

“Es una obligación del Estado asegurar el bienestar físico y psíquico de las niñas, niños y adolescentes cuya vida ha sido totalmente modificada, y las personas que cuidan de ellas y ellos, en muchos casos necesitarán recursos económicos para poder asegurar que estos derechos sean garantizados”, argumenta el texto votado ayer.