Antonio Justo Suárez El Torito de Mataderos

Una diputada de la Ciudad presentó una iniciativa para que se coloque una placa en el solar que vio surgir al Torito de Mataderos.

Justo Antonio Suarez nació en el seno de una familia numerosa el 5 de enero de 1909 en una casa próxima a los corrales del Matadero Municipal, en la calle Guaminí 2740, Comuna 9. Allí busca colocar una legisladora porteña una placa de reconocimiento.

“En este solar nació ‘El Torito de Mataderos’ (1909 – 1938). Primer Ídolo Popular Argentino”, diría la insignia propuesta por el proyecto de resolución de Claudia Neira.

En los argumentos del escrito, Neira expresó: “Suárez es un arquetipo de los ídolos populares argentinos, que supo desde la pobreza absoluta abrirse paso sin perder humanidad. Es, sin duda, la amalgama social que desde el deporte trasciende convirtiéndose en un icono de la cultura popular”.

Y agregó: “Es la potencia de su corta vida la que llega hasta nuestros días a 85 años de su desaparición física y que se ha recreado en películas, obras de teatro, cuentos, temas musicales y en la cultura de nuestro pueblo. Por todo lo expuesto, solicito al pleno de los señores diputados la aprobación del presente proyecto”.

Su historia

En la iniciativa, la legisladora hace un recuento de la vida del mataderense, quien comenzó a trabajar a los 9 años, como canillita, lustrabotas y “mucanguero”, una labor que consistía en juntar con una espátula la “mucanga”, la parte no comestible de los animales que iban al matarife, para luego venderla por 5 o 10 centavos a los fabricantes de jabones.

Su contacto con el deporte comenzó en la adolescencia, cuando comenzó a practicarlo en un improvisado ring en el fondo de la casa familiar con cuatro de sus hermanos. A los 14 ya peleaba en el barrio y a los 15 pasó a hacerlo en un salón de la confitería L’Aiglon, sobre calle Florida entre Bartolomé Mitre y Cangallo, donde había un ring clandestino porque la práctica del boxeo estaba prohibida desde septiembre de 1892.

En 1924 se levantó la inhabilitación y Suarez comenzó a combatir en la categoría mosca consagrándose campeón de Novicios de Buenos Aires en 1924. Luego pasó a la categoría gallo, conquistando el título nacional en 1925, un año más tarde fue campeón argentino y sudamericano en peso pluma y en 1927 obtuvo la corona subcontinental en peso liviano en Chile.

En total disputó 48 contiendas, con un récord de 43 invictos, tres empates y dos peleas sin decisión.

Debutó como profesional con una victoria a los 19 años en el mítico Parque Romano. Luego le ganó por puntos a Luigi Marfurt, y su siguiente combate, en 1929 contra el italiano Enrico Venturi, generó tanta expectativa que fue el primer evento deportivo en Argentina del que se vendieron los derechos de transmisión radial. Fue el 25 de mayo y el Torito ganó por nocaut. Allí comenzaba un drástico cambio en su vida: pasaba de ser un niño pobre de clase trabajadora a un boxeador famoso y rico, convirtiéndose en un ejemplo para muchos.

En 1930, tomó la decisión de poner su carrera en manos de los promotores de la disciplina más importantes del país, José Lectoure e Ismael Pace, quienes habían proyectado construir un estadio de boxeo que no tuviera nada que envidiar al Madison Square Garden Nueva York, al que llamarían “Luna Park”. Suárez iba a ser fundamental para la concreción del proyecto.

Los empresarios lo llevaron a Estados Unidos para que se diera a conocer. Allí debutó el 17 de julio de 1930 en el Yankee Stadium. Su rival fue Joe Glick . La expectativa fue tan grande que Crítica llenó de megáfonos Avenida de Mayo para qué, vía telefónica, miles de argentinos pudieran escuchar el relato. El Torito ganó por puntos.

Ya como campeón argentino de peso liviano viajó a Nueva York para disputar el título mundial en junio de 1931. Pero nunca llegaría a esa pelea, porque en un combate previo es derrotado por primera vez, por Billy Petrolle. Ese mismo año le diagnosticaron tuberculosis.

En 1932 pierde el título nacional con Victor Peralta y José Lecture, su manager, lo abandona. En mayo de 1935, en el Parque Romano, donde había empezado apenas siete años atrás, hace su última pelea ante su amigo Juan Pathenay que sube al ring con la consigna de no pegarle. Así y todo le gana. Todo el estadio vive una de sus noches más negras.

El Torito de Mataderos falleció el 10 de agosto de 1938, con tan sólo 29 años. Su entierro fue multitudinario. El féretro llegó en tren hasta la estación Lacroze. De allí, lo llevaron hasta el Luna Park y Lecture, a su pesar, se vio obligado a abrir el recinto para velarlo.