Luego de un tiempo con sus puertas cerradas volverá a funcionar, con huevos dueños. La idea es mantener su nombre e identidad pero “dándole vida” nuevamente.
El Bar 9 de Julio está ubicado -desde 1969- sobre la Avenida Larrazábal 1276, entre la Avenida Juan B. Alberdi y Artigas, en el barrio de Mataderos, comuna 9. Declarado de Interés Cultural en 2015, permaneció cerrado por seis meses. Pero ya está prevista su reapertura, que se estima que se realizará entre el 10 y el 15 de octubre, con la intención de realizar una gran inauguración para celebrar el regreso.
Diego, Ariel Mauro y Federico, los nuevos responsables, aseguraron que la idea es conservar el nombre del viejo bodegón y que continúe como Bar Notable, manteniendo su identidad.
Actualmente se están realizando obras, tareas de limpieza y una nueva instalación eléctrica, para prepararlo para recibir a los vecinos. Habrá tango, folklore y propuestas culturales, café por la mañana y menú al mediodía.
“Yo soy del barrio. Vimos cerrado el comercio, hablamos con Rodolfo, el dueño del espacio, y decidimos darle vida nuevamente”, contó Diego, según publicaron desde la cuenta de Facebook de la Comuna 9.
También agregó: “Somos los cuatro socios, todos del rubro gastronómico. Buscamos generar un sentido de pertenencia y que los vecinos vuelvan a compartir un café con amigos”.
Un lugar con historia
Fundado originalmente en 1946 en la esquina con la Avenida Juan B. Alberdi, el 9 de Julio funcionó allí hasta mudar su sede en 1969 a su actual ubicación sobre la calle Larrazábal.
El lugar guarda buena parte de la historia local y de las grandes épocas del tango. Por sus mesas pasaron figuras muy reconocidas, como el cantor Alberto Castillo (“el cantor de los 100 barrios porteños”), el dibujante Alberto Breccia, el escultor italiano Orio Dal Porto y el exfutbolista Rodolfo Motta.
También era un habitué Floreal “el Tata” Ruiz, un vecino ilustre de Mataderos, quien solía tomar su café allí antes de subirse al tranvía rumbo a sus presentaciones en Radio El Mundo. Hoy, su nombre adorna una de las paredes del bar con un tradicional fileteado.
Justamente por toda esta historia comunitaria, en 2015 la Legislatura porteña lo declaró Sitio de Interés Cultural.
Antes de que tuviera que bajar las persianas, el interior del salón era un homenaje visual al barrio: tenía un gran panel fileteado que decía “Mataderos, barrio de tango”, rodeado por imágenes de Carlos Gardel y del boxeador Justo Suárez, “el torito de Mataderos”.
Además, las paredes estaban repletas de fotografías, placas, poemas y pinturas que fueron donando distintos artistas de la zona con el paso de los años, dándole una estética inconfundible.
Los nuevos encargados aseguraron que van a reflotar esa misma esencia. Quieren mantener intactas sus raíces y conservar ese aspecto original para que, muy pronto, los vecinos puedan volver a sentarse a disfrutar de una clásica pizza y una cerveza bien fría en el mismo ambiente de siempre.
