Militante por una disciplina popular e inclusiva, el Maestro Internacional recorría los barrios dando clases de ajedrez en donde fuera invitado. Estuvo presente en muchas jornadas de la Comuna 9 y, en diálogo con este medio, algunos de sus alumnos quisieron dejarle unas palabras de despedida.
La comunidad del deporte nacional y la militancia despidió el jueves pasado a Juan Carlos Hase, quien representó al país en cuatro Olimpiadas y fue docente de cientos de jugadores que lo recordarán por su vocación y valor humano.
Nacido en 1948, se recibió como técnico químico y trabajó en la Comisión Nacional de Energía Atómica. Pero tiempo después ya se dedicó exclusivamente a la disciplina, a enseñar y entrenar jugadores.
Participó de las Olimpíadas del año 1972 en Skopie, en 1978 en Buenos Aires, en 1980 en La Valeta y en 1982 en Lucerna, donde fue subcampeón tras el desempate contra los jugadores Luis Bronstein, Jorge Gómez Baillo y Daniel Cámpora. Hizo tablas con Karpov y venció a Larsen y a otros tantos reconocidos jugadores.
Pero además, dejó un gran legado en todos sus alumnos y siempre estuvo dispuesto a participar de eventos barriales. Quienes hayan asistido a actividades del Club Ercilla Juniors de Liniers o de la Coordinadora en Defensa del Cine El Plata puede que lo hayan visto con su clásica camisa a cuadros jugando partidas o aconsejando a otros participantes.
Así lo recordó Diego Sumic, alumno de Juan Carlos y profesor de ajedrez en el Ercilla: “No lo veías sin su camisa a cuadros, y sin mate tampoco. Si estaba dando una clase estaba el mate de por medio. Entraba a mi casa y ya tenía que estar el termo listo”.
También rememoró las referencias que hacía en sus lecciones: podía hablar de política, actualidad, cultura local, hilvanar una letra de tango o un registro deportivo de otra época.
“Siempre había un comentario de contexto. Era un tipo que sabía no solo de ajedrez, tenía una cultura muy amplia y era muy estudioso, leyó muchísimo. Una vez llegó a mi casa y yo tenía una revista al lado del tablero de la editorial Sopena. Y él miró la tapa, me preguntó si era el número tanto y me comentó que tenía una partida de Petrosian muy buena. Y abrí la revista y ahí estaba. Tenía un grado de memoria brutal”, reconoció.
Hase fue docente en muchos lugares, como Vélez, Ferro y el Club Argentino y dio clases en todos los espacios a los que lo invitaban. Al Ercilla fue en reiteradas ocasiones y justo antes de la pandemia concurría a darle lecciones al grupo de avanzados. Entrenó a grandes jugadores, muchos de los cuales hoy son educadores.
“Muchos de sus alumnos se dedicaron a enseñar. Tuvo esa magia, fue una influencia su modo de enseñar y su capacidad de explicar, desde cosas básicas a otras más complejas. No me considero un jugador destacado pero sí creo que soy un buen profe de ajedrez escolar y yo tomo muchas de sus ideas. Era maestro de maestros”, manifestó Sumic.
Ideologías y valores
A Juan Carlos Hase le importaba mucho la política. Era peronista y militaba en la agrupación Peón Vuelve, confirmado por jugadores que hacían simultáneas, torneos y jornadas en distintos lugares del país, la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
“Siempre ha estado, lo invitaban a jugar un torneo en el lugar del conurbano más alejado y con 50 personas, donde 25 apenas si sabían jugar, y él iba igual. Y cada vez que terminaba una partida y ganaba siempre daba una pequeña explicación a la persona, un consejo. Tenía eso, Maestro Internacional en una Olimpiada yendo a jugar con gente de barrio en cualquier lugar. Para él lo importante era que se juegue en todos lados, que lo jueguen todos, no solo los grandes jugadores o los de elite”, expresó el docente del club de Liniers.
También recordó la importancia que le daba el ajedrecista al juego, al disfrute de lo que se está haciendo.
“En este deporte uno tiene que aprender a disfrutar con el que te gana. Él usaba mucho una frase que decía que nunca se pierde, se gana o se aprende. Siempre lo remarcaba él, aunque es una frase hecha. Y es lo que nosotros en las escuelas y clubes militamos. Yo creo que los buenos profes en las escuelas tienen esto como consigna”, aseguró.
A Juan Carlos, maestro de ajedrez y de la vida
Ariel Elger, alumno y colega, lo describió como un guía en la disciplina, la docencia y la vida, y aseguró que va a extrañar sus charlas con mates, sus debates políticos, sus apreciaciones y enseñanzas.
“Partió la persona que me inició en la enseñanza de este deporte, el pensar el juego-ciencia como una herramienta de transformación y generación de pensamiento crítico. Juan Carlos es una persona a la que le debo parte de lo que soy”, señaló.
Y dedicándole unas palabras a él, agregó: “Te recordaré por siempre. El ajedrez popular, inclusivo, participativo, educativo, competitivo y revolucionario vivirá con vos. Gracias por todo Juanca. Hasta la Victoria Siempre”.
Hase, además, era uno de los profesores que estaban a cargo de las lecciones en la Unidad Básica “Sebastián Borro” – La Cámpora, en el barrio de Mataderos.
José Luis Tedeschi, integrante de la U.B., comentó: “Era una persona amable, un educador excepcional, comprometido con la justicia social que siempre estaba a disposición para colaborar cuando lo invitábamos a participar de alguna actividad en nuestra unidad básica o en la comuna”.
Y concluyó: “Desde que comenzó la pandemia todos los sábados con los compañeros hacemos una olla popular para los vecinos que más lo necesitan y Juan Carlos nos llamaba todas las semanas para que pasemos por la casa a buscar una bolsa con mercadería para agregar en la olla. Sin duda nos dejó una gran persona, un gran compañero. Se lo recordará de muchas maneras pero nosotros lo recordaremos como un militante”.
